jueves, 18 de noviembre de 2010

Buscando a Alaska


NOVELA

Primera edición: 2006
Tercera reimpresión: 2010
Castillo de la Lectura




Una semana antes de que dejara a mi familia, la Florida y el resto de mi vida anterior para irme a un internado de Alabama, mi madre insistió en darme una fiesta de despedida.
[Mi papá] también había asistido a Culver Creek, el mismo internado al que me dirigía, igual que sus dos hermanos y todos sus hijos. Creo que le gustaba la idea de que siguiera sus pasos. Mis tíos me habían contado historias de cuán famoso había sido en la facultad, de cómo se la había pasado armando relajos y al mismo tiempo aprobando con las mejores calificaciones todas sus clases. Esa vida sonaba mejor que la que yo tenía en Florida. Pero no, no era por papá. No exactamente.
—Esperen —entré al estudio de papá y encontré la biografía de François Rabelais. Me gustaba leer biografías de escritores, aunque (como era el caso de Rabelais) nunca hubiera leído nada de su obra. Pasé rápido las páginas hacia el final del libro y encontré una cita subrayada con marcador (“¡Nunca uses un marcador en mis libros!”, me había indicado mi papá mil veces; pero, ¿de qué otra manera se supone que encontrarás lo que buscas?)—. Este tipo —dije, de pie en el umbral de la sala—, François Rabelais, era un poeta y sus últimas palabras fueron: “Voy en busca de un Gran quizá”. Por eso me voy. No quiero espera hasta morir para empezar a buscar un Gran quizá. 

Primera impresión
En una época de intercambio de lecturas, Santiago me presumió que acababan de salir un par de libros de Editorial Castillo, cuyas portadas había ilustrado él. Uno era de miedo y otro de una muerte inesperada. Escogí, como es obvio, el de la muerte. Pero la espera duró varias páginas, y aún así no me arruinó demasiado el libro, aunque sí le reclamé como probablemente usted, querido lector, me reclamará si tiene a bien leer el libro y no encuentra esa muerte inesperada pronto. No importa.
Debí haber escrito esta reseña hace varios meses, pues entonces leí el libro y lo tenía más fresco. Pero es un libro tan triste que por alguna razón no lo hice. Tal vez no quería devolverlo aún (préstamo como fue del sr. Mano de papel), y ahora estoy lista para dejarlo ir, pues me quedo con el recuerdo y las citas favoritas.

No tiene ilustraciones, pero sí una gran portada que bien pueden ver aquí arribita.

Reseña
Miles, joven de 16 años, es enviado a estudiar a un internado. Poco popular y tímido, pronto hace muchos amigos, travesuras, bebe a escondidas, fuma, y se enamora perdidamente de Alaska, quien cambia para siempre su forma de ver el mundo.

Opinión
Este libro trata del amor, la muerte, la identidad. Me gusta que esté narrado en primera persona por el protagonista y ver cómo crece y cambia. Están claros los estragos provocados por el amor y la muerte, pérdidas a su manera los dos. Quién fuera Alaska para la quisieran a una así...

Citas favoritas
"Vagamente recuerdo a Lara de pie en la puerta, la habitación oscura, afuera oscuro, todo leve y cómodo pero un tanto giratorio, el mundo pulsando como si fuera un ritmo pesado de batería. Vagamente recuerdo al sonrisa de Lara desde la puerta, la relumbrante ambigüedad de la sonrisa de una chica, que parece prometer una respuesta a la pregunta, pero que nunca la da. La pregunta, aquella que todos hemos estado preguntando desde que las niñas dejaron de ser asquerosas, la pregunta que es demasiado simple para no ser complicada: ¿le gusto o no le gusto?" (p. 94)

"Así tal cual. De cien kilómetros por hora a dormirse en un nanosegundo. Yo quería acostarme junto a ella en el sofá, abrazarla y dormir. No coger, como en esas películas. Ni siquiera tener sexo. Sólo dormir juntos, en el sentido más inocente de la frase. Pero me faltaba valor, ella tenía novio, yo era torpe, ella era preciosa, yo era un aburrido sin remedio y ella era fascinante hasta el infinito. Así que regresé a mi habitación y caí sobre la litera inferior, pensando que si las personas fueran lluvia, yo sería llovizna y ella, un huracán." (p. 127)

"Ahora se ponía más fría con cada hora que pasaba, más muerta con cada una de mis exhalaciones. Pensé: 'Ése es el miedo: perdí algo importante, no lo puedo encontrar y lo necesito. Es un miedo semejante al de alguien que perdiera sus lentes, fuera a la óptica y le dijeran que todos los lentes del mundo se acabaron y que tendrá que vivir sin ellos'." (pp. 201-202)

martes, 9 de noviembre de 2010

Presentación: Checo



Conocí a Idalia Sautto en la FIL del año pasado. Estaba, junto con Javier Sáez, nominada al premio de narrativa Invenciones de Nostra. Ganó Javier e Idalia recibió mención y la promesa de la publicación de su libro. De vuelta en México, Idalia me compartió el manuscrito inédito de Checo, una historia entrañable de un niño que, como muchos, decide irse de casa; sólo que él de hecho se atreve a hacerlo. La historia se desarrolla a finales de los años treinta en la ciudad de México, y tiene un estilo único que vale la pena conocer y leer. Por si fuera poco, está ilustrado por Cecilia Varela y el resultado final del libro no tiene nombre. Ahí les cuento más en cuanto lo tenga en mis manos y le haga su debido Lean lirones.

¡No se pierdan la presentación, compren el libro y conozcan a esta gran escritora!

El sueño de Pablo


Libro álbum
Primera edición: 2008

A Pablo le gusta dormirse escuchando el sonido del mar. Aunque nunca lo ha visto, sabe por su abuelo, que fue marinero en su juventud, que el mar es mucho más grande que la pradera que se extiende a poniente, que tiene mucha más agua que el río del valle y que no se puede abarcar con la vista.


Primera impresión
Hace dos años celebraba yo un séptimo aniversario que este año ya no se festejará, pero en ese entonces recibí de regalo este libro, en el marco de la FILIJ a la que por cierto tampoco iremos con stand. Este sin duda ha sido un año rarísimo, con muchas bajas y cambios, pero ya está por acabar y esperemos que todo termine por ponerse en su lugar. El libro me cautivó por esos peces increíbles de la portada y por su título tan sutil y exacto.

No hay nada como las ilustraciones de Pablo Auladell. El diseño limpio que privilegia la imagen y muestra la frase sencilla, el diálogo, el pensamiento y fantasía de cada página dan un ritmo de lectura suave, como el sueño de un niño. Las atmósferas de Auladell se conjugan a la perfección con esa prosa poética y entrañable que tan bien sabe tejer Antonio Ventura (autor de Berta sueña).

Reseña
Pablo escucha antes de dormir el sonido del mar, quiere conocerlo pero aún es muy joven. Sueña con verlo un día, con aprender a leer y con casarse con Julia. Por el momento no parece tener importancia si será en una semana o en un tiempo aún desconocido: Pablo sueña.

Opinión
Cada quien sueña con lo que desea. El sonido que nos arrulla antes de caer dormidos puede convertirse en cualquier cosa. No sólo en una mente tan joven como la de un niño pequeño los deseos y los sueños se mezclan, nos pasa a todos, y tampoco los sueños y deseos se cumplen siempre, ni la realidad ahí afuera es tal como queremos. Pero basta una palabra para que eso que queremos exista, en el futuro, en el pasado, o en esa atemporalidad de la mente de cada quien, donde ser grande puede llegar la siguiente semana, y ver el mar ocurrir en la noche. Da igual el futuro que ya no será porque existe en la memoria, casa de los sueños, de los deseos y de lo atemporal. Así como los aniversarios que ya no se cumplen habitan en los libros que siempre es posible volver a leer.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Con las manos vacías


Libro álbum

Primera edición: 2010

Hoy es el cumpleaños de Mario y ha invitado a Jana a merendar en su casa.
Casi es la hora, pero Jana no sabe qué regalarle.
Por el camino busca algo que pueda gustarle a su amigo.
¿Y si le llevo agua de mar?
No, eso ya lo tiene,
porque el mar está en sus ojos.
¿Y si le preparo un ramo de nubes?
No, eso y a lo tiene,
porque las nubes están en su silencio.
¿Y si le recojo unas gotas de lluvia?
No, eso ya lo tiene,
porque la lluvia está en su corazón.

Primera impresión
Ceci vino a quedarse varias semanas a mi casa y ayer se fue. Consigo trajo tres maletas casi vacías que a la vuelta probablemente le hayan costado varios cientos de dólares por sobrepeso. Mi casa estaba hecha un verdadero desorden antes de que llegara. Y no me había dado cuenta porque me acostumbré a vivir así, pero el día en que comencé a arreglar su cuarto, a dejar la cocina funcional y la casa presentable noté que aún tenía cerca de once cajas empacadas. Mi mudanza había sido tan intempestiva, que lo que sí había desempacado fue como aguantando la respiración bajo el agua. Pero estas once cajas no, y así, con cuidado y gusto, desempaqué mis diarios y cuadernos, libros que por meses había estado buscando sin éxito, muchos adornos, unos peces que me había dado mi amiga Marisol y que colgué en la pared sobre mi cama. Ceci vino y le dio un sentido nuevo a mi casa y a mis ganas de volverla habitable. Ahora que se fue, me dejó Con las manos vacías. Me regaló el último día una chamarra y este libro. Así no paso frío.

Ilustraciones
Las ilustraciones de Cecilia, el ritmo de las páginas y los colores asombran, son entrañables. Me gustó especialmente Con las manos vacías porque Ana y Ceci las dos son autoras del libro. Es otro gran ejemplo de lo que es un buen libro álbum, donde el texto y el sentido que cobra al ser leído con las imágenes página a página no serían el mismo sin el otro. De hecho, el final es tan emotivo (yo lloré), y viene dado por una sorpresa en la historia, comunicada por la ilustración, que le pregunté cómo había sido la dinámica de trabajo entre ellas. Ceci me contó que Ana le dio el texto y ella lo empezó a trabajar, hablaban acerca de todo, y a Ceci se le ocurrió darle ese giro al final.

Reseña
Jana sale de su casa a visitar a Mario el día de su cumpleaños. Por el camino busca algo que pueda darle como regalo, comienza a darse cuenta de que quizá Mario tiene ya todo lo que necesita...

Opinión
La narrativa generada entre el texto y la ilustración vuelven a éste un gran libro álbum. Cecilia retrata una atmósfera desde la primera imagen que da sentido a toda la historia, al poema de Ana: una habitación llena de objetos que hablan del lugar donde vive la protagonista, de sus pasatiempos, de sus colecciones, de sí misma; su cuarto es como verla por dentro. Esta imagen introduce cómo es que Jana podría encontrar en el trayecto algo para Mario. Para Jana, eso que parte de ella y que a la vez encuentra ahí afuera en el mundo, son los elementos precisos para construir algo que dar. De ahí que, al contrario de lo que algunos creen, regalar también sea un acto creativo, que habla de cuánto conocemos a la persona, de qué forma podemos sorprenderla y en esa medida darle algo de nosotros mismos. El regalo ideal está esperándonos siempre y hay que estar atentos para encontrarlo. Al final, cuando se quiere tanto a alguien, es imposible llegar a su encuentro con las manos vacías.


jueves, 12 de agosto de 2010

El niño con bigote

Texto: Esteban Cabezas
Ilustraciones: Alejandra Acosta

Mención de Honor
XIII Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento

Los Especiales
A la Orilla del Viento
Fondo de Cultura Económica


Esa mañana, Juan despertó con bigote.
No se dio cuenta antes de salir de la cama, pero de pronto notó que le había salido un montón de pelos.
“¡Qué bien! —pensó Juan—. ¡Ahora me dejarán entrar a ver películas para mayores de edad!”.

Juan amanece como todas las mañanas, excepto que ésta se encuentra en su reflejo a un niño con bigote. La emoción que lo aborda de entrada pronto se desvanece, ¿eso significa que tiene que hacer también las cosas que hace la gente con bigote?

Primera impresión
Conocí por blogs el de Ale Acosta, y me llamó la atención la entrada donde hablaba de este libro que, decía, había metido al concurso del FCE en el que finalmente recibió Mención de Honor y resultó publicado.
Leo el libro ahora y pienso en ese momento en que uno decide irse de su casa y de hecho lo hace, en ese día ya fuera de casa en que uno amanece enfermo y tiene que curarse a sí mismo, hacerse de comer, pagar las cuentas, ordenar y habitar un espacio que no depende más que de uno que sea habitable; el día en que uno tiene que acomodarse en una vida que no tiene ya relación con la niñez. En resumen, un día uno despierta, se mira al espejo y se encuentra con un niño con bigotes.

Lápices, tintas y texturas digitales componen cada plano en las ilustraciones de Ale Acosta. El niño es memorable (un gran personaje) y los pelos están presentes desde el título formando la tipografía, hasta en un piso víctima del recorte impulsivo de este pequeño bigotón. Me encanta una imagen en la que aparece gente con bigotes y entre hombres en la calle aparece también una señora bigotona.

Opinión
¿Un niño con bigote? La imagen sin duda resulta cómica, absurda, paradójica. Si el bigote es el símbolo de ser adulto, acentuar en la historia que quien lo porta es un niño presenta de manera muy original el tema de la identidad y crecimiento. En el fondo, todos somos niños (con bigote).
Juan reconoce que crecer trae consigo beneficios (ahora podrá entrar al cine a ver películas para grandes), pero también responsabilidades que aún no quiere vivir: noches de desvelo, desmañanadas para ir al trabajo, hacer diligencias en la calle… Preocupaciones, en fin, para las que no está preparado. Mejor cortar el problema, ganar tiempo, desayunar el cereal que su madre le sirve, ser niño otra vez.
Cortarse el bigote resulta un santo remedio (¡si todo fuera tan sencillo como cortarse el bigote!), pero ninguna solución puede ser tan simple, menos para semejante problema; y tal cual, resulta sólo  temporal, momentánea, fugaz.
Es como si Juan cerrara los ojos para vivir por un día como el niño que ya no es, el problema es que Juan no sabe que al día siguiente el problema habrá vuelto con todo y probablemente peor que el día anterior.
¿No será que no queda de otra que aceptar el bigote que nos mira de vuelta en el espejo cada mañana, servirse uno mismo el cereal y disfrutar ir al cine? Ya es hora.

domingo, 25 de julio de 2010

¿Todavía nada?

Christian Voltz
Libro álbum

Primera edición: 2008

Una mañana, muy temprano, el señor Luis cavó un hoyo enorme en la tierra. En él dejó caer una semillita llena de promesas (porque a las semillas les gusta abrigarse en la tierra). Después, lo volvió a rellenar y saltó encima con todas sus fuerzas para apretujar la tierra (porque a las semillas les gusta abrigarse en la tierra bien apretujada). Luego, empapó la tierra con su regadera (porque a las semillas les gusta la tierra bien apretujada y muy húmeda). Finalmente, el señor Luis dijo: Te estaré esperando (porque a las semillas les gusta sentir que alguien las quiere y las espera).

Primera impresión
En una Feria del Libro del Zócalo (ya antes mencionada aquí), compré varios libros de Voltz. La caricia de la mariposa me hizo llorar ahí mismo en el stand donde lo encontré, y de ahí seguí en busca de otros de su autoría. ¿Todavía nada? me gustó, pero hoy que rondaba por mi casa, al parecer evitando hincarle el diente a ciertos pendientes y con una enredadera emocional creciente en la cabeza, sentí deseos de volver a leerlo. Porque los libros son respuestas que uno no sabe que busca, consejos que probablemente necesita y parte de nosotros al fin; por eso la reiteración y vuelta a ellos, a algunos y en ciertos momentos. Éste me dijo: “paciencia”.

Lo que de inmediato llama la atención en las ilustraciones de Christian Voltz es el manejo de texturas y objetos para construir a sus personajes: alambre, pedazos de madera, semillas, papeles, tuercas y más. El escenario es teatral, visto de frente y partido por la mitad: la tierra, el cielo, el personaje sobre la primera, un ave sobrevolando el segundo, la semilla madurando lentamente abajo de todo, sólo para nuestros ojos privilegiados de lectores.

Reseña
El señor Luis sabe cómo plantar una semilla, cómo cavar un hoyo grande, cómo colocarla en la tierra para después apretarla, sabe que debe regarla y hablarle, que debe hacerla sentir que la espera, eso necesitan las semillas, pero ¿conoce realmente el señor Luis el arte de la espera?

Opinión
La espera es un ritmo que el tiempo mismo pone. Su conclusión no depende de quien espera ni de aquello a lo que se espera, llega solo, como el azar, como lo que sorprende: es un acto de magia. Lo que nace de una semilla es una metáfora que cada lector completa (alguien amado, una respuesta, un sentimiento reconciliador, la felicidad). Si estamos dispuestos a olvidar que esperamos (quizá sólo así) seremos capaces de sorprendernos ante el acto de magia que implica su llegada. Por eso, mientras tanto, a vivir.

¡Qué niño más lento!

Lucía Serrano
Libro álbum

Primera edición: 2010
Colección Los Especiales A la Orilla del Viento


—¡Arriba, Néstor! ¡Qué niño más lento!
Tam, tam, tam, oye Néstor, y se levanta a su ritmo, pasito a pasito.


Primera impresión
Leí por primera vez este libro en una pantalla de computadora en una situación laboral. El ritmo de la historia, el personaje y el tema que aborda me cautivaron. Lo encontré a las pocas semanas en la librería: era un libro chiquitito (20 x 17 cm), más pequeño de lo que imaginé, y no sé si en conjunto con el tamaño, leerlo así, tenerlo en las manos lo convirtió en un álbum entrañable que, por si fuera poco, ganó el premio A la Orilla del Viento 2009.

Las ilustraciones son ricas en texturas. Grafito, lápices, acuarelas, una paleta sobria, con muchos sepias y pasteles. Lucía Serrano juega con el desenfado del grafito sin perder jamás el control del rayón. La soltura de la línea llena de dinamismo cada página, y dota de una gran plasticidad las escenas y atmósferas.

Reseña
Néstor vive a su ritmo, no parece importarle lo que los demás le digan. Hasta que un día el “Tam, tam, tam” desaparece.

Opinión
Conocerte es entender tus propios ritmos. No siempre es posible vivir así, pues el exterior impone muchas veces los suyos. Construir la identidad es entender que debe existir un balance entre lo que se exige y lo que se puede dar, supongo que más para un niño, y especialmente uno como Néstor. No hay que subestimar el poder de la paciencia ni el del tiempo; saber esperar trae grandes cosas o, por lo menos, lo que sólo uno mismo esperaría de sí.

lunes, 28 de junio de 2010

Malvado conejito

Texto: Jeanne Willis
Ilustraciones: Tony Ross
 

Libro álbum
Primera edición: 2009
Oceano Travesía


Nunca hubo un conejo más malo que Malvado Conejito. O por lo menos eso podríamos suponer después de leer la carta que dejó sobre su cama un día al regresar de la escuela.

Queridos Ma y Pa,
Siento decirles que HE HUIDO DE CASA. Estoy viviendo en el Basurero del Cañón del Diablo con mis nuevos mejores amigos. Nos hacemos llamar Los Conejos del Infierno, y mi nuevo nombre es MALVADO CONEJITO.

Primera impresión
Llegué un día a la oficina y Jorge acababa de comprar este libro. No me llamó demasiado la atención, aun cuando me dijo que estaba increíble (no siempre hay que creerle todo a los amigos, ni a los libros, ni a Jorge). Lo leí entonces en voz alta (para mí y para Jorge que de rebote tuvo que escucharlo). No paraba de reír. Lo leí a todo el que entraba a la oficina. Lo releí yo sola en mi oficina. Lo dejé sobre mi escritorio y le prohibí a Jorge llevárselo y lo releía para volver a reír. Sí es, sin duda, un libro increíble.

Las ilustraciones y el texto están relacionados íntimamente. Es de esos álbumes escrito por uno e ilustrado por otro que me hacen preguntarme cómo logran compenetrarse tan bien para generar un discurso único. Tony Ross, con tintas, colores y acuarelas genera una serie de personajes y situaciones que retratan a la par que la letra visiblemente hecha a mano, esta entrañable carta de Malvado Conejito, un álbum epistolar.

Reseña
Una carta aparece en la cama de Copo de Algodón. Va dirigida a sus padres y en ella les dice que su nuevo nombre es Malvado Conejito y lo ha dejado todo para unirse a los Conejos del Infierno.

Opinión
Aunque las cosas no siempre sean lo que parecen, llega un momento en la vida de todos (o quién sabe) en que queremos huir de casa y convertirnos en algo totalmente diferente. Bueno, no todos lo hacemos, algunos sólo lo soñamos o simplemente buscamos reinventarnos de formas más sutiles. Sea como sea, Malvado Conejito pone sobre la mesa varias cosas: 1. no hay que fiarse de las apariencias, 2. todo siempre puede ser peor, 3. hay que tener la confianza para equivocarse, 4. y el humor para reconocerlo. Así la risa priva al regaño, al castigo, a las consecuencias, y al final es posible volver a ser quien desde el principio se ha sido (y aunque saberlo no parezca tarea fácil, la respuesta a veces simplemente habita en esos pequeños actos, en ese sentido del humor tan de cada quien).

domingo, 13 de junio de 2010

El niño que se cayó en un agujero

Texto: Jordi Sierra i Fabra
Ilustraciones: Riki Blanco
Novela ilustrada

Primera edición: 2008
Colección BigBang

Fue muy extraño.
Habría jurado que allí no había ningún agujero.
Y sin embargo, en el momento de caerse, sucedieron dos cosas aún más inexplicables.
La primera, que percibió aquella curiosa atracción, como si algo le tirara de los pies, obligándole a precipitarse dentro de él. Apenas si se dio cuenta de ello, porque todo sucedió muy rápido. Pero lo sintió. Fue consciente del detalle. La sensación, pese a todo, acabó resultando más que efímera, porque lo más fuerte llegó a continuación, con la segunda de las cosas inexplicables.
El agujero se cerró a su alrededor y le aprisionó a la altura del pecho.
Marc se quedó perplejo.

Primera impresión
Vi un libro azul. Luego un niño atrapado en la banqueta al ras del suelo, mirando al horizonte, solo, aunque con mucha gente a su alrededor. “El niño que se cayó en un agujero”, y ese título, tan literal, me encantó. Lástima que sea tan difícil encontrar los libros de Zorro Rojo en México. Pero no, como a la semana, ahí estaba esperándome en una Gandhi, en un día en que iba a comprarle un regalo a alguien más. Siempre me pasa.

Las ilustraciones de Riki Blanco son muy sencillas (y muy azules). Lápiz y distintos tonos de azul en plasta son suficientes para generar la atmósfera de asfixia y tiempo detenido que vive el protagonista. Hay un juego de encuadre dependiendo del personaje que llega a poblar la soledad de Marc: el ciego, los turistas, el reportero por encima de él; el perro, a su altura. Así Riki Blanco logra plasmar el lugar del niño ante el mundo en una historia que  se pasa de literal para volver lo sutil visible.

Reseña
Marc va caminando un día por la calle cuando se cae en un agujero. Nadie irá a buscarlo, pues su mamá creerá que ya llegó con su papá, y éste que se quedó con ella. Por la calle desfila gente que lo ve, pero nadie parece entender que está atorado, nadie lo ayuda, nadie lo escucha a fondo. Reina la confusión y cada vez se vuelve menos claro qué tiene que hacer para poder salir.

Opinión
Caerse en un agujero puede ser metáfora de muchas cosas, pero también es, en principio eso simplemente: algo que llega de sorpresa y que causa extrañamiento, algo que exige detener la mirada. Caerse en un agujero es una pausa exigida porque hay algo que se nos estaba pasando de largo.

domingo, 25 de abril de 2010

Papás bajo la lupa

texto: Tamar Cohen
ilustraciones: Santiago Solís
Novela ilustrada
Primera edición: 2009
Mirador

Soñé que era el día de mi nacimiento y me encontraba en posición de escape. De inmediato sentía un empujón, dos, tres, mi cabeza estaba fuera. Entonces venían los alaridos: “¡Nooo! ¡Regresa!”.


Primera impresión
Todos hemos odiado a nuestros papás alguna vez. Es imposible que no nos traumen. Alguien muy querido decía una vez, frente a la pequeña hija de una amiga: “No importa qué haga su mamá, inevitablemente la va a traumar”. Es cierto que los papás la riegan casi metódicamente, pero dentro de todo, uno asume que tienen buenas intenciones. No por nada nos habrán traído al mundo.

Las ilustraciones de Santiago son muy divertidas. Acrílicos, pasteles, lápices; la paleta de colores está fríamente calculada y las texturas se disfrutan página a página. Los padres no tienen ojos (sólo cuencas) o los ocultan tras sus lentes oscuros. En los personajes se reconocen rasgos de parentesco entre padres e hijos no tanto por las facciones sino por los mismos colores seleccionados para cada uno. Así todo tiene sentido en la historia que se cuenta paralela a través de sus imágenes. Santiago incluye también un memorable diagrama de tipos de lenguas, de la teoría de la reja o de los deseos. Juega así con la historia a partir de sus ilustraciones y da vida al texto desde otra perspectiva, para hacer justicia a la ilustración como arte.

Reseña
Azafrán y Obituario están cansados de sus padres, empezando por los nombres que les pusieron, y la lista es extensa. Entonces deciden crear el TSJI (Tribunal Superior de Justicia Infantil) y llevar a juicio a los padres de todos aquellos que lo requieran. Pronto toda la escuela comienza a levantar cargos y los juicios se suceden unos a otros, pero ¿qué pasa cuando es el turno de sus propios papás?

Opinión
El texto es simpático aunque a veces ciertas situaciones o comentarios caigan en el lugar común. Con todo, el punto de partida es original y lleva al límite esa realidad que todos vivimos, ese deseo que cualquiera en algún momento ha tenido, y que sobre todo de niño es casi impensable: juzgar a los padres. Tal vez porque se requiera cierta distancia para comprenderlos mejor, para bien o para mal; tal vez por eso que una pareja de jóvenes amigos consiga llegar tan lejos y decir con todas sus letras el problema que los aqueja, resulte admirable.
Nostra que juega tanto con los formatos de libros, trae esta novela, tan bien y tan profusamente ilustrada que se vuelve de pronto difícil de catalogar, pero muy fácil de disfrutar.

lunes, 19 de abril de 2010

Cuentos de la periferia

Primera edición: 2008

Nunca decía qué señalaba, o hasta dónde debías caminar, o qué se suponía que debías hacer una vez allí. De hecho, nunca decía nada porque los búfalos de agua son así, detestan hablar. Todo era demasiado frustrante para la mayoría de nosotros.

Primera impresión
Un búfalo de agua sentado en un terreno desocupado, con la hierba crecida hasta el ombligo se dedica a dar indicaciones a quien pregunta por ellas. Hay libros así, como ese búfalo con el que abre este libro de relatos.


Ilustraciones
Mi amigo Jorge dice que Shaun Tan tiene técnicas para traumar a cualquiera. En Cuentos de la periferia se da un despliegue que va desde el óleo hasta el scratch, pasando por los pasteles, el grafito y qué más. Lo que me encanta es que cada una está pensada de acuerdo con la historia en cuestión. No hay que olvidar que esos cuentos son como cartas o como fichas de una biblioteca que uno pasa a ver, como si visitara cientos de lugares.

Reseña
Un estudiante de intercambio; un intento por descubrir el límite y fin de la ciudad; un puñado de trozos de papel, un mensaje, un poema; un matrimonio feliz-infeliz, un matrimonio; un patio común; amnesia, mascotas, tierras lejanas...

Opinión
En una época en que casi todos buscamos respuestas inmediatas, consultar un libro (o a un búfalo de agua) puede resultar tedioso, pero enriquecedor. Para todo hace falta la paciencia, pues ahí se ocultan esas respuestas que con tanta ansia buscamos y que sólo el paso del tiempo nos permitirá ver.

sábado, 3 de abril de 2010

Cerca

Libro álbum
Primera edición en español: 2008

El señor Pato, como todos los días, se va a trabajar.
El señor Conejo, como todos los días, también se va a trabajar.
Siempre se cruzan ...
Nunca se saludan ...
Y es una verdadera pena.

Primera impresión
Un libro pequeñito y rojo, con la tipografía del título más bien grande que muestra lo diminutos que son los personajes, dos esporas que coinciden en el mundo por azar. Así son a veces los encuentros con otras personas, con ciertos libros. El primero, el original, fue en la FILIJ pasada, pero por alguna razón este libro se clavó hoy en mi mente y, como quien tiene antojo de un chocolate o de escuchar cierta canción, necesité escribir sobre Cerca que con tan poquitas palabras consigue hacerlo a uno sonreír tan gratamente.


Ilustraciones
Ganador del I Premio Internacional Compostela para álbum ilustrado en 2008, cuenta una de las editoras que quedaron maravillados cuando llegó Cerca. En las bases se pide un mínimo de tres ilustraciones terminadas, pero Natalia Colombo entregó el libro completo. No es desde luego la única razón por la que ganó; el ritmo de la lectura, el encuadre y composición en cada página, la riqueza de texturas y la sencillez de los personajes hacen de este libro un deleite poético.

Reseña
El señor Conejo y el señor Pato tienen en común: rutinas, lugares, horarios. No lo saben, pero coinciden todo el tiempo. Si sólo se dieran cuenta.

Opinión
Hay quien pasa la vida buscando algo que lo sorprenda, cuando las cosas más entrañables se encuentran frente a nosotros. Pero hay quien no busca nada, nada espera, y no parecen hacerle falta las sorpresas ni sentir con la entraña. Nada que no añoremos podemos extrañar, porque qué más da: cómo puede hacernos falta algo que no conocemos. Faltará quizá un elemento del azar que incida en la vida de cada uno y que detone esa chispa que los ojos indiferentes no han aprendido a ver. O no.

domingo, 21 de marzo de 2010

Petit, el monstruo

Libro álbum
Primera edición: 2007
Serrés

¿Conoces a Petit?
Petit es un niño bueno que juega con su perro.
Petit es un niño malo que tira del pelo a las niñas.
Petit puede ser muy bueno con el abuelo Paco
y puede ser malísimo con las palomas.
Su mamá le pregunta:
—¿Cómo puede ser que un niño tan bueno a veces haga cosas tan malas?
Petit no sabe qué contestar.

Primera impresión
No recuerdo la primera vez que leí este libro, pero por alguna razón me lo encontré este fin de semana. Isol es inigualable. Sé que no fue de los primeros libros suyos que leí, pero sí que es de mis favoritos. La simpleza para poner una situación tan compleja es siempre sorprendente en esta autora. Podría decirse que hoy descubrí de nuevo Petit, el monstruo bajo una pila de libros regados en el suelo de mi estudio, y lo disfruté como si fuera la primera vez que lo leía. Por más simple que sea, el discurso de los libros álbum siempre se torna una parábola, una imagen poética.

Ilustraciones
Isol usa pocos colores, una paleta sobria con muchos tonos pastel. Su personaje está hecho a línea, pero su fondo cambia de acuerdo con cada acción que tiene: si es bueno es un conejo, si es malo, un lobo; si es bueno un número 1, si es malo, un 0. Al final y una vez en paz con esta ambivalencia, su fondo es simplemente él.

Reseña
Un pequeño niño se debate internamente. Sus acciones pueden ser tomadas como buenas o como malas dependiendo de la situación, y él no tiene nada claro. ¿Será que en el fondo es un monstruo?

Opinión
Nadie es perfecto, pero por alguna razón todos buscamos un punto medio. Si la regamos nos sentimos mal, si acertamos, bien. Hacemos cosas que a veces parecen malas, a veces buenas, o todo depende de qué ojos nos juzguen. A veces uno mismo es el juez más fuerte de todos. No es necesario convencer a nadie. Tal vez más bien la medida de todo somos nosotros mismos y hay que asumirnos como ese monstruo que en el fondo somos (en el buen sentido).

*Por cierto, que ya mero se estrena cierta película.

lunes, 15 de marzo de 2010

El corazón y la botella

Libro álbum
Primera edición: 2010
Colección Los Especiales de A la Orilla del Viento

Había una vez una niña, como cualquier otra niña; tenía la cabeza llena de curiosidad por todas las maravillas del mundo, llena de imaginaciones sobre las estrellas, llena de asombro por el mar. Le fascinaba encontrar cosas nuevas... hasta el día que encontró el sillón vacío.

Primera impresión
De oídas y por rumores me enteré de El corazón y la botella. Por fin en noviembre Jorge lo encontró en Amazon en inglés, pero en la FIL lo busqué sin éxito. Ya sabía que el libro me haría llorar. Ceci me lo platicó hace año y medio, cuando vino Jeffers a dar un curso y les mostró los bocetos. No se contuvo, me dijo, y lloró. Nada más contarme la trama casi lloro yo también. En fin. 
Es ya casi una tradición encontrar libros memorables en el Fondo de la Condesa. Mis libros favoritos. 
Los libros llegan en ciertos momentos precisos de la vida. O más bien, hay ciertos libros que es como un premio encontrar, como cuando alguien inesperado te sonríe o como si acabaras de hacer un nuevo amigo (como diría Gabriel Zaid) y así terminan siendo parte de ti como si lo hubieran sido siempre, incluso antes de que los leyeras.

Las ilustraciones de Jeffers son muy plásticas. Usa óleos (o acrílicos), pero en esta ocasión también incluye recortes fotográficos y lápices (grafito y de colores). Muchos blancos donde es necesario, mucho color donde la narrativa lo requiere. Exacto. Perfecto. Justo. Así es el trabajo de Oliver Jeffers.

Reseña
Una niña pequeña descubre el mundo. Pero no está sola, la acompaña siempre un interlocutor (¿su padre, su abuelo?) con quien habla y negocia el origen de las cosas. La alegría por sorprenderse es compartida. Hasta que un día encuentra un sillón vacío.

Opinión
Para un niño el mundo existe a pedazos. Descubre un trozo y se lo apropia. Un niño deja de ser uno con su madre para volverse dos con el mundo y entonces comienza a tratar de entenderlo. En El corazón y la botella además, se hace patente que el mundo no está constituido por toda la humanidad para un niño, sino por él, por sus padres, por ciertas personas importantes.
La niña tiene a su padre y cuando éste desaparece ningún lector puede contradecir la lógica del libro arguyendo: ¿dónde está la mamá?, ¿dónde algún tío?, ¿la abuela?, ¿un hermano? Es claro que quien dota de sentido a su mundo es sólo esa persona, a quien se vuelve insoportable perder. Cuando el padre se va, el mundo y su fascinación por él desaparecen.
Jeffers ya antes había hablado en sus libros de la amistad y en general de los vínculos que se generan en toda relación humana. Por primera vez su protagonista es una niña, y el vínculo entre un padre y su hija. 
El mundo se presenta ahí afuera y la sed por conocerlo de la niña no sólo la conecta con su padre, sino con el mundo y, sobre todo, consigo misma. Pero, ¿qué pasa cuando ese puente entre ella y el mundo desaparece? Deja de ser capaz de sorprenderse ante ese mundo que se lleva algo (la imagen del mar), y se niega también a sí misma la oportunidad de ser, de conocerse, de estar y vivir.
Cuando el sillón ya no puede darle la respuesta a la pregunta más importante (¿qué es la vida, qué es la muerte?), puede llevarle más de lo pensado encontrarla sola. Pero lo hará, tarde o temprano, y se reencontrará consigo misma en el mundo. 
Así de necesarias son la vida y la muerte.

domingo, 14 de marzo de 2010

Los cazadores de pájaros

Ilustraciones: Beatriz Vidal
Novela
1ª reimpresión: 2008
Piel de Gallina

Me dan miedo las ventanas. No las ventanas propiamente, ni los vidrios, sino lo que puede haber tras ellas. No es mi único miedo en realidad, tengo otros dos miedos más, pero, debo decirlo, le tengo más miedo a las ventanas [...] Me da frío sólo de imaginar que algo o alguien pueda estar viéndome por entre las cortinas, algo terrible: con dientes o flotante, algo que me mira como si quisiera encontrarme todos mis secretos.

Primera impresión
Hace como un año tomé un curso para “escribir cuentos para niños y niñas”. En una de las sesiones se hablaba de cómo los textos “para niños” no pueden (o no deberían) tener un contenido de violencia, una versión cruda de la realidad, un final no-feliz. “Si el mundo ya es lo suficientemente terrible, por qué la literatura lo debe ser también”.
Una compañera comenzó a hablar de un libro, cuyo nombre ni autor ni editorial recordaba (lamentablemente, el final sí lo tenía presente y aprovechó para contarlo), donde en una ciudad un pájaro gigante comenzaba a raptar a los niños. Me acerqué al final para preguntarle más datos del libro, pero no tenía idea. Ni modo.
No sólo porque estoy totalmente en desacuerdo con que la literatura debe ser caramelizada para los niños, sino porque la trama se me hizo genial, lo que ella contó ese día se me quedó muy grabado. Y entonces llegó el día en que, en el marco de la FILIJ de este año, mi amigo el Gato me invitó a la presentación de un libro que publicó en Progreso. Presentaban además la colección Piel de Gallina y con ella otros dos títulos más.
Por cada autor había un presentador, y para dar a conocer el libro Reptiles bajo mi cama de Antonio Ramos habló Felipe Garrido. Se levantó de la mesa arguyendo que no alcanzaba a ver a los niños presentes, y entonces les preguntó por qué la colección se llamaría “Piel de Gallina”. Habló del miedo, habló de la literatura, y habló de cómo uno lee libros de terror (o para el caso, ve películas de terror) porque quiere asustarse. Y habló al fin del libro de Antonio y tangencialmente se refirió a otro libro suyo: ¡Los cazadores de pájaros!
Tan pronto terminó la presentación corrí al stand por los dos libros. A veces no importa el final, sino el trayecto de las historias. Sobre todo las bien escritas.

Ilustraciones
Hechas con lápiz y muy atmosféricas, Beatriz Vidal nos deleita página a página. Precisas y ligeras, las ilustraciones sumergen al lector en ese mundo que oscila entre lo real y lo maravilloso construido a la par por el escritor.

Reseña
Martín Palomares vive en la unidad habitacional Rinconada de los Pájaros, donde un día comienzan a desaparecer niños. Se dice que un ave gigante los rapta por las noches, sobre todo si no hay nubes ni lluvia. Martín podría ser el próximo y lo sabe, por lo que trata de llegar al fondo de la situación y resolver esa terrible amenaza.

Opinión
Los cazadores de pájaros habla de manera parabólica de una realidad social, y la aborda con gran valentía para un público infantil-juvenil sin más. El terror que en este caso se vive tiene dos caras: una de día y otra de noche. De día podría parecer absurdo que un ave gigante nos raptara, pero en la noche no hay manera de convencernos de que la realidad es de otra manera y tememos profunda y sinceramente por nuestra vida.
Felipe Garrido tiene razón. Un lector busca sentir a través de las historias que se le narran (miedo, felicidad, amor, enojo, ternura). Privarlo de eso evadiendo temas, dorando la píldora o cambiando finales tristes por felices es no tratarlo con respeto, no importa la edad que tenga.

domingo, 7 de marzo de 2010

Berta sueña


Ilustraciones: Juan Carlos Palomino
Novela ilustrada

Primera edición: 2010
A la Orilla del Viento

—Berta, apaga ya la luz, que es muy tarde.
—Sí papá, ya voy, ...enseguida.
—No, enseguida no, deja ya de leer, ya te terminarás el cuento, y ahora apaga la luz, que si no mañana no hay quien te levante.
—Sí, papá, ahora mismo.
Pero Berta no está leyendo el cuento. Está mirando la imagen de esa locomotora que arrastra unos cuantos vagones en la noche, bajo la nieve, y que está detenida en un pueblo todo nevado, y lleva un faro encendido, que ilumina los copos de nieve que parecen dibujados con una tiza pequeñita [...] Berta piensa que le gustaría ir en ese tren que atraviesa el bosque nevado, y en ese pensamiento se duerme, y sueña. Sueña que viaja en un tren que asciende por una montaña nevada y que llega a una ciudad toda iluminada con muchas bombillas, y es de noche , y es navidad, y ella es una princesa, y el tren atraviesa un puente, y desde la ventana por la que ella mira se ven los tejados de las casas; parecen las casas de un cuento.

Primera impresión
Conocí a Berta en un dibujo de Juan Palomino. No sabía nada de ella, pero me intrigaba esa niña sentada adentro de un bibelot, acompañada de un mono de nieve.
En otra ocasión, Juan me platicó la historia de Berta. Me dijo que se identificaba mucho con ella y que le hubiera gustado escribirla.
Luego llegó el día en que me prestó el texto inédito y me mostró casi todas las ilustraciones que después acompañaron y terminaron por conformar tan bien este libro que vale toda la pena leer. Y de hecho lo leí de jalón en una ida al trabajo. Me gustó tanto que cuando me bajé del camión tuve que sentarme afuera de un banco, sacar una libreta y escribir brevemente algunas cosas que me provocó (supongo que ésa es la verdadera primera impresión*).
Pero el día en que la vi de frente y ya con vida fue aquel de la presentación, donde el libro había nacido y pude llevármelo por fin para que formara parte de mi cajón de los tesoros —como el que Berta tiene—, pero que en mi caso se compone en gran medida por libros y sus respectivos recuerdos.

Ilustraciones
Como si el objetivo fuera generar  negros muy negros, grises en todas sus formas y blancos (reservados o creados), Juan Palomino se basta de tintas, estilógrafos, lápices y hasta grabados para dar vida a la atmósfera y mundo de Berta. Pero lo mejor de las ilustraciones está en la conceptualización. Desde esa entrañable portada, Berta se presenta a sí misma dentro de su propio mundo, y las ilustraciones son fieles a esta idea de un personaje y su mundo interior tan bien retratado en el texto. Así vemos a la protagonista habitar sus dibujos, su objetos coleccionados, cada hoja del parque o su propia soledad.

Reseña
El libro es difícil de resumir. Trata de una niña a quien le encantan los libros, dibujar, recoger hojas, coleccionar. Tiene un hermano pequeño y a veces siente celos de él porque su madre le pone mucha atención, y ella la necesita para que la ayude a terminar un rompecabezas que sola no puede terminar. Su amigo Miguel se fue a vivir a otra ciudad y ella ya le envió una carta que no ha tenido respuesta. Y Daniel ama como ella coleccionar hojas, que ella guarda en una caja junto con sus tesoros más preciados.

Opinión
Esta preciosa novela de Antonio Ventura empieza con Berta en su cuarto, cuando es regañada por leer hasta tarde. Lo que pasa es que su padre no comprende que hay más en leer que el acto mismo de desvelarse, y así entre imágenes, páginas y su propio sueño, Berta habita su mundo cuyo límite con la realidad es tan tenue que nos hace preguntarnos si realmente estamos separados de lo que soñamos, o si no se tratará de los mismos ojos con los que vemos todo, de día o de noche, dormidos o despiertos.

*Notas de la verdadera primera impresión
No sólo los libros cuentan historias. Ésta me llegó primero porque mi amigo Juan me la contó. Cómo puede un hombre identificarse con un personaje femenino no es un misterio, pero sí puede dar al traste las afirmaciones de aquellos que aseguran que hay “libros para niños”, “libros para niñas” y no llanamente “literatura”.
Cómo hay cosas de la novela que se quedan guardadas como si fueran parte de mi propia historia, de esa vida interior que todos tenemos, de esa vida con otras personas, de lo inefable, de una carta que no llega pero está presente desde el primer momento en la vida de la niña. Cómo el corazón es misterioso, las acciones son mágicas y todos somos Berta. Todos soñamos.

domingo, 28 de febrero de 2010

Ardilla Miedosa


Libro álbum
Primera edición: 2006
Colección Giraluna

Ardilla Miedosa nunca abandona su árbol de bellotas.
Prefiere quedarse en su cómodo y seguro árbol en vez de aventurarse hacia lo desconocido. Lo desconocido puede ser un lugar aterrador para una ardilla.

Primera impresión
¿Quién no teme algo? ¿Quién no posee un sentimiento que lo atormenta aunque  no esté en sus manos que se haga o no realidad? ¿Quién no se ha sentido como ardilla alguna vez? No sólo las ardillas temen y se obsesionan con ciertos pensamientos. Quizá por eso que más de uno pueda identificarse con este animal. Y tal vez sea que en mi familia (incluyéndome, por supuesto) proliferan las ardillas que este libro sea tan entrañable (y simpático) para mí.

Las ilustraciones están hechas con plastas de colores, contornos negros y, muy importante, textos. En cada página no sólo la narración constituye un discurso, pues muchas de las imágenes se construyen a manera de diagramas, o con flechas que indican algo que el texto no trae y que, al mostrarse así, comunican el mensaje de una forma peculiar.

Reseña
Ardilla Miedosa tiene todo bajo control. Dado que al salir de su árbol cualquier cosa puede ocurrir, prefiere no hacerlo, pero, si de plano no puede evitarlo, ella tiene lo necesario para salir de aprietos. Pero ¿qué pasa cuando un paso de su diagrama se sale de lugar?

Opinión
Las ilustraciones en un libro álbum y su relación necesaria con el texto son clave. En este libro es como si la obsesión de la Ardilla Miedosa por todo lo que la rodea, esa meticulosidad y control sobre su vida (y accesorios) se vieran reflejados también en esta manera de casi explicar cada ilustración. Pero esto es sólo el planteamiento, pues tenía que llegar alguna clase de conflicto que pusiera en movimiento toda la maquinaria de control de la tranquilidad (= felicidad) que Ardilla Miedosa tiene lista. Cuando algo se sale del esquema es tiempo de un gran descubrimiento, no sobre el mundo que tanto tememos, sino sobre nosotros mismos, donde reside lo único que puede realmente salvarnos de todos los miedos.

lunes, 22 de febrero de 2010

Lucas

Novela
Primera edición: 2009
A Través del Espejo

Vi a Lucas por primera vez el verano pasado, en una hermosa tarde de finales de julio. En ese momento no sabía quién era... De hecho, ahora que lo pienso, ni siquiera sabía qué era. Desde el asiento trasero del auto apenas pude distinguir una criatura vestida de verde que caminaba sigilosamente a lo largo del Stand en medio de una brillante nube de calor. Era una figura delgada y andrajosa con pelo rubio color paja y una manera de andar —me hace gracia recordarlo ahora—, una manera de andar que susurraba secretos al aire.

Primera impresión
Me recomendaron Lucas concretamente para El Morbito. Como quien me lo recomendó lo hizo con tanto ahínco, comencé a imaginarme que realmente le gustaba el libro, y me dio mucha curiosidad leerlo. Pero cuando llegué a la oficina, me di cuenta de que no era la única curiosa y esperé un par de semanas. Las primeras setenta páginas son un gran planteamiento: parece que nada va a ocurrir, todo transcurre demasiado lento. Pero la historia no tarda en tomar su ritmo y una vez que lo hace resulta difícil dejar de leerlo.


Reseña
Cait McCann, una niña-joven de 15 años, vive con su padre en Hale, una pequeña isla inglesa. Dom, su hermano, llega de visita de la universidad. Cait ve por primera vez a un joven de cabello rubio y de inmediato se queda prendada de él. Una historia llena de pasiones encontradas, mentiras, intrigas, amor y dolor.

Opinión
A los 15 años todo suele ser extraño. Narrada en primera persona, Cait cuenta la historia de lo que ocurrió con Lucas, un chico misterioso a quien apenas conoce y que va develando poco a poco su personalidad para que  Cait descubra en ese trayecto la suya. Parece que nada ocurre, pero dentro de la gama de sentimientos contenidos y acciones sin ejecutarse, grandes revelaciones tienen lugar. No digo más porque no me gustaría arruinar nada, basta decir que cosas malas se avecinan siempre, anunciadas por la narradora desde la primera página, pero ¿qué cosas? Hay amor correspondido, se es joven, ¿qué podría salir mal? ¡Descúbralo! 

Citas favoritas
· “No creo que la valentía sea algo de lo cual haya que sentirse particularmente orgulloso. Por lo general se trata sólo de hacer algo que no quieres hacer con tal de evitar hacer algo de lo que tienes aún menos ganas.” 
· “Conténtate con lo que eres y no busques cambiar; ni temas el último de tus días ni lo añores”.
Marco Valerio Marcial


domingo, 14 de febrero de 2010

El frío modifica la trayectoria de los peces

Novela
Primera edición: 2009
Grijalbo


Navidad es una vez al año, pero los pequeños hábitos nunca se olvidan. Me extrañó que mis padres no estuvieran juntos. Mi madre no estaba sentada en el brazo del sillón reservado a mi padre, sino en el sofá, más lejos. Eran dos.

Primera impresión
El otro día tuve que ir al doctor. Medí mal el tiempo. Yo soy de esas personas que piensa su día (y aun ciertas acciones cotidianas) en una especie de cuadrícula o plano mental y aprovecha las trayectorias para hacer las cosas en una sola ida. Ese día iría al doctor (ubicado en el mero sur), luego regresaría a mi casa (cerca del centro) y más tarde iría a comer con mi mamá (también en el sur) para, finalmente, irme de ahí a trabajar (en el mero norte). Como regresaría a mi casa, no tomé los artículos necesarios para irme al trabajo, a saber: libro para leer en el metro, archivos (digitales) y otras cosas más. Pero mi cita con el doctor era muy temprano, y a mí se me hizo bien tarde.
Primera conclusión: ya no tendría tiempo de volver a mi casa, lo que implicaría un trayecto largo y aburrido (ya que no tenía mi libro conmigo) de camino al trabajo. Pensé: “No importa, en casa de mi mamá tomaré el de A sangre fría que siempre he querido leer y ya está”.
En fin, que no encontré el libro por ningún lugar y todo terminó en un drama familiar donde me quedó claro que tendría que irme sin leer hacia el trabajo.
Conclusión 2: Cuadricular el día es infalible si también lo es nuestra puntualidad.
Conclusión 3: Le conté esta triste historia a mi buen amigo Jorge alias Pixilon y al día siguiente me regaló El frío modifica la trayectoria de los peces (envuelto en este paquete) y que decía “Abrilita: para que ya no le robes sus libros a tu hermano”.

    Parábola: El libro que Jorge me dio lo entendí como un mensaje acerca de todo lo que le conté ese día de la pelea por encontrar un libro que era de todos en un lugar que antes era mío, pero que ahora es de mi hermano. Y fue, para mí en ese momento, el regalo perfecto.


Animación
Jorge también me compartió una animación promocional del libro que comparto ahora yo aquí.

Reseña
Québec. 1998. La peor tormenta de nieve de la que se haya tenido registro en esta ciudad. Es navidad y los papás de un niño de once años le informan que van a separarse. Él pide que algo pase para que sus padres sigan juntos. En la casa de al lado, su vecino ruso, un matemático, desarrolla una investigación de topología acerca de la trayectoria de los peces, con tres peces dorados en una pecera cuya temperatura no puede bajar de los 32º. A todos en la ciudad esta tormenta les cae terrible, a todos, excepto a nuestro protagonista.

Opinión
La mitad de la novela es excelente. Pone en tela de juicio lo que implica para los hijos que sus padres se divorcien. Además, trae a la mesa temas como la intolerancia a la homosexualidad y el racismo, así como la soledad y el amor. Sin embargo, la segunda mitad se vuelve predecible, cursi e inverosímil. Como si el autor, una vez habiendo puesto una serie de ingredientes de gran calidad, no supiera qué hacer con ellos.
No por eso la novela es menos entrañable, y vale la pena leerla.

Cita memorable:
“—¿Por qué haces todos esos cálculos con los peces?
—Quiero demostrar de manera matemática, en una teoría topológica, en concreto de nudos, que tú no escoges tu camino, sino son los demás quienes lo escogen por ti.”

domingo, 7 de febrero de 2010

Escalofriantes historias de niños prodigio


texto: Linda Quilt
ilustraciones: Michael Sowa
NOVELA ILUSTRADA

Traducción de Elisa Lucena
 

Primera edición: 2007
Las Tres Edades
Ediciones Siruela



Primera impresión
La portada es una ventana que jala como si hubiera un día soleado afuera. Luego vine a enterarme de que las ilustraciones eran de Michael Sowa, ilustrador no sólo conocido por su aparición en la conocida película Le Fabuleux destin d'Amélie Poulain, sino por tener libros increíbles que raramente se consiguen en México. Pero también el título es un imán. ¿Por qué esas historias contenidas en el libro son escalofriantes, por qué lo son si se trata de niños prodigio? Este título aunado a la imagen de portada funciona como ese mejor no lo leas e invita de inmediato a cualquier curioso a meter las narices dentro de estas siete narraciones.

Las ilustraciones están hechas con óleos (ya me imagino cómo se verán en vivo, sería un deleite poder gozar de exposiciones de estos ilustradores; ¡lástima que aún no exista un lugar para la ilustración como arte!, pero sí qué bueno aquel que tiene en los libros). Sowa ilustra atmósferas. Sus personajes no siempre son lo que se espera —casi siempre se tratan más bien de animales—. Exhalan cotidianidad. Recuerdan mucho a la obra de Hopper con ese desfase que pasa de lo cotidiano a una sensación de extrañamiento hacia lo que vemos que, sin saberlo, se despliega en la intimidad. Capta así un instante donde se recupera la esencia del personaje: lo cachamos en ese momento donde muestra su alma, en ese intersticio que aparece a veces frente al espejo, a veces frente a cierta persona, a veces en ese instante de absoluta soledad.

Reseña
Melinda Milford es una niña que no puede decir mentiras, literalmente no puede, sólo la verdad. Orville O’Raghallaigh es un hombre que olvida las cosas apenas le pasan. El pequeño Norm no parece tener nada malo, pero es demasiado normal. Las hermanas A y B no pueden distinguirse por más que uno lo intente, pero una de ellas es tan sobresaliente que debe ocultarlo. Begon Howard Reginald Stafford Llewelyn-Fitch carga una maldición cada que alguien pronuncia su nombre. Wanda Wippleton no se preocupa demasiado por las cosas, pero siempre la acompaña una muy buena suerte. Y Balthazar Bollinger nació siendo esférico y ligero; un día encuentra su verdadero potencial en el arte. Siete cuentos (escalofriantes) de estos niños prodigio.

Opinión
Cada historia es un cuento que se narra con un ritmo pausado y certero que cautiva de inmediato al lector. Cada personaje muestra una cualidad humana que, sin ninguna intención de moralizar, refleja la complejidad de cada persona y de aspectos que nos implican a todos. Graciosos e inquietantes, cada personaje se queda en la memoria como muestra de vidas llevadas de manera simple, de cierta forma determinadas por esa particularidad mostrada desde niños.


Dato curioso
Linda Quilt es una escritora inglesa que, dada su nacionalidad, escribe en inglés. Sin embargo, se rumora que no en realidad se trata de un pseudónimo de Hans Magnus Enzensberger, escritor alemán de libros como El diablo de los números y ¿Dónde has estado, Robert?, a quien ahora me muero de ganas por leer.
Da click aquí y en el segundo 58 verás a Sowa hablarle a Amélie.


domingo, 24 de enero de 2010

Una dulce historia de mariposas y libélulas



ilustraciones: Pep Monserrat
Novela ilustrada
Primera edición en español: 2008

Desde lo alto, a un paso de las nubes, el río Amarillo se ve igual que una lengua sinuosa abriendo la tierra, separando las dos orillas o los cañones que lo encajonan.
Desde lo alto, el río Amarillo parece retorcerse en la distancia como un ser vivo, serpenteando por entre los riscos rojizos y las mesetas que descienden escalonadamente hacia su luminosa senda oscura.

Primera impresión
Durante mucho tiempo estuve buscado un libro de Jordi Sierra i Fabra (Kafka y la muñeca viajera). Agotado en toda librería de la ciudad, comencé a buscar otras obras de este autor. Preciosos como son los libros de Siruela, encontré Una dulce historia de mariposas y libélulas. No lo leí de inmediato. De hecho, encontré al fin el libro de Kafka..., lo leí y, siendo sinceros, no fue de mis favoritos, por lo que dejé descansando en el librero los demás que ya tenía de este autor.

Pero hace tres días que acababa de terminar un libro y, como salía con prisa de mi casa, tomé del librero un libro de Siruela que confundí con Escalofriantes historias de niños prodigio. Al encontrarme en un camión y decidirme comenzar a leer este último, con sorpresa me descubrí con Una dulce historia... que, luego de tanto preámbulo, me propongo reseñar aquí. Me esperaba un largo trayecto a lo largo de la ciudad en camiones, peseros y metros, así que resignada, lo comencé a leer y, grato descubrimiento, trataba sobre la muerte.

Con pocas ilustraciones, pero a todo color, Pep Monserrat captura la estética de las pinturas chinas para narrar con tintas y manchas el dolor que un padre, una madre, una familia y un pueblo entero sienten ante la muerte de un niño. La naturaleza es siempre esencial tanto en las pinturas como en los relatos chinos (basta leer el primer párrafo de la novela que puse al principio), y con ella se ven reflejados los más profundos sentimientos de esta familia, de este padre que, pese a la quietud y serenidad que aún persisten en el ambiente, pasa por los días más difíciles de su vida.

Reseña
Qin ha perdido a su hijo, Zhai, de sólo 12 años. A esa edad los niños ya son hombres y, al morir sin tener una esposa, están condenados a vagar para siempre en la oscuridad. Qin da todo lo que le queda (menos de mil yuanes y un burro) para poder emprender un viaje en busca de una esposa para su hijo y poder llevar a cabo el ritual del minghun y unirlos para toda la eternidad.

Opinión
Difícil de entender para las zonas civilizadas de China, el minghun es un ritual prohibido ya en ese país. Sin embargo, en las pequeñas poblaciones lo siguen practicando a escondidas, pues es necesario para que sus muertos puedan morir en paz.

Al abrirse uno como lector a temas como que las mujeres desposadas por los hombres son compradas por éstos, que incluso una mujer muerta pueda ser vendida para unirse en el más allá con su esposo, es posible entender la tradición del minghun y también la idiosincrasia de la cultura china que, alejada y hasta cierto punto excluida de las zonas más ricas del país, lucha por lo que es esencial en la vida y en la muerte.

El texto está construido con gran maestría. Respeta y evoca la paz del arte chino para delinea un personaje muy verosímil que, destrozado por el dolor, se muestra fuerte y vivo por conseguir que su hijo muera con dignidad. Un viaje que muestra rasgos de esta cultura a partir de sus rituales, así como el choque cultural que al interior del país se vive, y donde la felicidad se encuentra en lo esencial que habita más allá de toda posesión material.