miércoles, 20 de mayo de 2009

Ahora no, Bernardo


texto e ilustraciones: David McKee
LIBRO ÁLBUM

Primera edición en Colombia: 2005
Alfaguara
Colección Nidos para la lectura


“Hola, pa”, dijo Bernardo.
“Ahora no, Bernardo”, dijo su papá.
“Hola, ma”, dijo Bernardo.
“Ahora no, Bernardo”, dijo su mamá.
“Hay un monstruo en el jardín y me va a comer”, dijo Bernardo.
“Ahora no, Bernardo”, dijo su mamá.
Primera impresión
En el taller de Javier Sáez en 2008, nos mostraban libros álbum que colocaban en una mesa en el centro. Así conocí otra faceta de David McKee (autor conocido por Elmer). Ahora no, Bernardo me dio mucha risa y me encantó. Así se lo dije a Eva quien me respondió: “Es un libro muy fuerte”. Y me di cuenta de que yo no lo había visto así, pero que tenía absoluta razón. Como El globo de Isol, este libro habla de la mala relación con los padres, falta de comunicación, la metamorfosis en pos de atención. Definitivamente es un libro entrañable, apto para todos.
Al final resultó que Eva tenía dos libros y ante mi emoción desmesurada por el libro en cuestión me regaló uno. La cosa es que se trata de una edición colombiana que no se conseguía aquí en México; pero no se preocupen, que lo vi hace poco en librerías nacionales.

Las ilustraciones están hechas con tintas de muchos colores, y las imágenes son muy brillantes y llenas de vida. La composición da un punto de vista frontal. Las escenas son simples y están acompañadas de un texto muy corto, pero contundente.

Reseña
Bernardo saluda a su papá, quien, en plena acción de clavar un clavo en la pared, se martilla la mano y le pide que se vaya con un “Ahora no, Bernardo”. El estribillo se repite cuando saluda a su mamá y también cuando asustado le avisa que hay un monstruo en el jardín.

Opinión
De hecho, el estribillo se repite a todo lo largo del libro, para hacernos reír (como ya confesé), pero para apuntar también cómo no basta hablar para comunicarse, y la atención que un niño requiere va más allá de alguien que prepare la cena y lo mande a dormir en la noche. La metáfora de un niño que se vuelve monstruo, y de un monstruo que con toda su monstruosidad no consigue que alguien lo note es contundente y vale mucho la pena verse y leerse.

2 comentarios:

Letra Errante dijo...

Hace años tuve este librito, pero creo que editado por Alfaguara (no recuerdo bien). David McKee es un autor que me gusta por sus finales terribles e inesperados. Yo tengo dos cuentos suyos, editados por Timun mas (Barcelona). The sad story of Veronica. Who played the violin (traducido como La triste historia de Verónica) es uno de mis favoritos. Gracias por la reseña (iré en busca de Ahora no, Bernardo).

Yosh! dijo...

Es una maravilla!!! Ademas ese lo conocimos el mismo dia!!
Saludos!!