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sábado, 24 de diciembre de 2011

Los sueños de Helena


Libro ilustrado
Primera edición: 2011

Helena me humilla cada mañana, a la hora del desayuno, contándome sus sueños prodigiosos.
Ella entra en la noche como en un cine, y cada noche un sueño nuevo la espera.
Mientras ella cuenta, yo bebo mi café en silencio.
Más me vale callar. Los pocos sueños míos que consigo recordar son de una bochornosa estupidez.
Para vengarme, escribo los sueños que ella vuela.
Aquí están, reunidos, fugitivos de las páginas de mis libros que ellos, los sueños, han mejorado tanto.
Las obras de Isidro los acompañan, de la mejor manera.



Una vez le pregunté a una bebé de menos de un año qué había soñado y se soltó llorando. Al disculparme, su abuela aseguró: “Es una pregunta demasiado personal”. No sólo eso es cierto, también la pequeña Mía y yo acabábamos de conocernos. Además aún no sabe hablar.
¿Qué hay en el silencio de los sueños y en la potencia de contarlos?
Si sueñas que alguien se muere, probablemente estés enojado con esa persona, y aun así sientes la urgencia de decírselo. Será porque muchas veces se siente culpa al despertar, un miedo infinito de tener la omnipotencia de asesinar en nuestra mente y durante la noche a quienes más queremos y ser impunes: “Tú dormías tan tranquilo mientras en mi sueño morías”.
O los amantes que todo se lo dicen y hasta se citan de noche en un lugar imposible donde confluyeran las mentes de los dos. Talitas y Travelers* los hay por doquier, y pocos logran construir ese espacio en común, cual diagrama de Venn, que se localiza del otro lado del centro, en un toro espectacular que toca los lugares más recónditos e íntimos de cada quien y sólo con esa persona se comparten.

Compré este libro por las ilustraciones. No tenía ningún libro de Isidro Ferrer, y más que fijarme en el autor, ver el título o examinar el texto al hojear el libro, me quedé leyendo cada imagen, pequeñas esculturas de papel, tridimensiones bidimensionales, pedacería de recuerdos que se convierten en colecciones para luego dar forma a esas obras de arte que pueden funcionar como ilustraciones, carteles o piezas en sí mismas.
En las ilustraciones de Ferrer habita por igual un muñeco de plástico que bien pudo haber encontrado en el interior de una rosca de Reyes, una escultura de cerámica que figura al mismo tiempo una nube y una taza —binomio fantástico—, o un maravilloso mar hecho de Braille —que conmueve tanto como el texto que acompaña, donde una abuela ciega podía ver el país que habitaría en el exilio ya por el resto de su vida—.
No compré este libro por lo que era, porque aún no lo conocía. Pasa mucho comprar un libro sólo por la portada. Pero la primera noche que volví de la FIL, empecé a leer Los sueños de Helena, su potente prólogo, cada sueño, microrrelato o poema, que venía de la mano de estas hipnotizantes imágenes.

Todos soñamos cada noche, pero pocos lo recuerdan al despertar. Muchos son grandes narradores de sus vidas secretas, para sí mismos o para aquel que acompaña con un café las mañanas, viajeros vertiginosos de la noche. Alguien en este momento siente la urgencia de recapitularlos ante un cuaderno, o espera en un trayecto que no se esfume para revivir su esencia en cualquier otro momento y lugar. Pero curiosamente el soñador termina por olvidar muchos de sus sueños que tan profundamente marcan a su escucha —sin duda los sueños son más fugaces que el amor—.

Entre palabras y objetos crecen figuras tejidas desde todos los lenguajes posibles. Las metáforas caen como lluvia amable para reflejar la candidez del piso abandonado por un niño que estuvo jugando toda la tarde con pequeños objetos que resignificó, uno a uno, hasta revelar esa atmósfera, escenario y película final que desde un cielo y desde la tierra invita a cualquiera a jugar.

domingo, 29 de mayo de 2011

Lo que hay antes de que haya algo

Liniers
Libro álbum plegable
Primera edición: 2007



Cada noche pasa lo mismo. Desde la puerta su papá le dice: Hasta mañana. Desde la puerta su mamá le dice: Que sueñes cosas lindas. Y apagan la luz. En ese momento pasa algo increíble... Donde había un techo ahora no hay nada... Veía el techo con sus propios ojos. Ahora sólo ve un espacio negro... Negro e infinito.


!
Bogotá, taller de Scafati, la increíble librería Casa Tomada, un café que amarra como pocas cosas que he tomado, y entonces lo vi, ahí pequeñito e inocente. Lo tomé entre mis manos, no quise abrirlo, no quise verlo. Me da miedo la oscuridad. Aun cuando Ana Laura, dueña de la librería, me dijo: “¡Qué buen libro es, ¿verdad?” me resistí a leerlo. Ya de vuelta en México, sola en mi casa, lo abrí de noche. Lo confirmé, la oscuridad es aterradora.

*
Las ilustraciones de Liniers son sencilllas. Retoma el estilo que encontramos en sus fantásticas tiras. El ritmo de lectura y el juego imagen-texto funcionan a la perfección. Simples y pausados, los dibujos adentran al lector en esa infinita oscuridad, donde el color va desapareciendo, el silencio se vuelve latente y casi insoportable, y la presencia de la nada sorprende con su suave y terrorífico susurro... La caligrafía de Liniers sin duda resulta parte fundamental de cada ilustración.

+
Un niño se va a dormir y, tan pronto se reencuentra con la oscuridad de cada noche, sabe lo que está a punto de ocurrir.
El protagonista nunca abre la boca, al contrario de los ojos que más bien no consigue cerrar. En cambio, ningún lector podría negar que casi se escucha el latido de su corazón, su respiración agitada pero contenida, o notar la parálisis en la que se encuentra inmerso para pestañear o salir corriendo.
De donde estaba el techo, llega volando el primer personaje y se posa frente a él en su cama; no dice nada. Se miran mutuamente en silencio, y así van llegando más seres de la noche. Hace entrada el último, el peor, el que no tiene forma pero sí voz: “Yo soy lo que hay antes de que haya algo”.

Buenas noches.

***

El Morbito, n. 1, la oscuridad

Checo

Texto: Idalia Sautto
Ilustraciones: Cecilia Varela
Libro ilustrado
Primera edición: 2010
Mirador
Mención honorífica de narrativa: Invenciones 2009

Esta es la Historia Verdadera de un Niño que se hartó de sus padres y se fue.
El Veintiocho de Septiembre de Mil Novecientos Treinta, en las calles de Chopo número Dos-Dos-Tres de la colonia Santa María la Rivera, mientras el Reloj Elgin marcaba las Doce con Treinta y Cuatro minutos nació Checo.
Checo era el segundo hijo de Dos Hermanos.
Por las mañanas y por las noches tenían derecho a comer Bolillo y Medio.
A Checo le gustaba Coleccionar Canicas, pero no cualquier Canica, sobre todo las que fueran transparentes y parecieran Agüitas. También le gustaba patinar. Pero cuando tenía Ocho años casi Nueve le robaron los patines en la escuela. Haroldo, su Hermano Mayor, le dijo que eso le pasaba por Presumido. Pero Checo no era Presumido. A decir verdad no tenía mucho De Qué Presumir.
Checo tenía Nueve años casi Diez cuando supo lo que Realmente quería en la Vida: Ser Maquinista.

!
Casi conocí a Idalia varias veces en mi vida. Entré a una primaria el año en que ella salió. Vivía en el mismo edificio que mis tíos, ambas somos ávidas lectoras de Cortázar. Al parecer más de mil veces nos cruzamos en calles, librerías y aulas de la ciudad de México, sin reconocer en su momento que teníamos muchas cosas en común. Pero así es el azar y, cortazarianas al fin, nos vimos cara a cara, y nos cruzamos palabra a palabra en la FIL de Guadalajara de 2009. Javier Sáez era finalista del premio Invenciones, y nos habló de una chica que había escrito un libro increíble, con quien competía, y que ya era una gran amiga. Idalia llegó al stand de El Ilustradero y platicamos por horas, fuimos a cenar, estuvimos en la premiación, donde anunciaron que si bien Javier era el ganador (con La venganza deEdison), Idalia tenía sin duda mención honorífica, y su libro también sería publicado. Ella lloraba de la emoción, contenta, orgullosa y satisfecha. Su libro se había vuelto Realidad.

*
Las coincidencias siguieron y, el año que Cecilia Varela se fue de vuelta a Argentina, le encargaron este libro sobre la ciudad de México. Sus ilustraciones tienen esa melancolía del pasado, esa cualidad entrañable de los álbumes viejos de fotos, del instante captado al estar parado viendo por la ventana, de transeúntes sin saberse observados cumpliendo con la cotidianidad, de objetos olvidados en la banqueta. Retrata así, tal como lo hace Idalia con la palabra, a la ciudad y a esa esencia que se siente en el aire, pero que pocas cámaras, pinceles o plumas son capaces de plasmar.

+
Checo es un niño de Nueve casi Diez años con grandes sueños y ambiciones. Nada lo detiene y por eso decide un día irse de su casa y construirse su futuro. La ciudad de México aparece como coprotagonista en esta historia llena de souvenirs de la época, circo, calles y una aventura sutil pero memorable. De ésas que hacen que la vida cotidiana se convierta en un recuerdo que trasciende en forma de emoción, como los sueños.
La memoria como tema sin duda es estelar en esta novela de Idalia, y trabaja en varios niveles.
El personaje de Checo está basado y es homenaje a uno de la vida real: su abuelo quien siempre fue un gran narrador de su propia historia. Así surgió la semilla del libro. Primero, como un ejercicio en la carrera de Historia, donde Idalia desarrolló una investigación sobre los años treinta en la ciudad de México a partir de todo lo que su abuelo recordaba. Notas y notas, horas de grabaciones le dieron a Idalia material muy inspirador para dar el salto a la ficción. 
Así se revela más tarde con el libro la escritora con su propia forma de ver el mundo, a su abuelo, la ciudad y la vida.
En Checo encontramos datos reales de la época, otros quizá naturalmente distorsionados por la memoria de su abuelo, y escenas que Idalia recrea y que no sólo pudieron haber ocurrido, sino que se llenan de vida al ser construidas por sus palabras en el entramado de su propia narración.
Destaca el uso de mayúsculas, donde pone un acento a aquello que tiene importancia especial para el protagonista, tiene juegos de palabras maravillosos y ligados estrechamente con Checo que a sus Nueve casi Diez años supo con la certeza de pocos lo que quería hacer de su vida, quién ser.
Y sobre todo, aplaudo la osadía de poner y llevar hasta las últimas consecuencias la historia de un niño con las agallas para irse de su casa y hacerse de una vida (no sólo sobrevivir), para volver en su momento, como figura de héroe, siendo otro, más fuerte, más sabio, más él.

lunes, 7 de marzo de 2011

Yo ¿quién soy?


Libro ilustrado de divulgación
Primera edición: 2006
Libros de Filo y Sofía

¿Qué le debes a tus papás?
Todo, porque ellos me dieron la vida.
Sí, pero...
¿Tu vida le pertenece a tus papás?
¿Dirías lo mismo si tus padres te hubieran abandonado?
Si todo se lo debes a ellos, ¿no te debes nada a ti mismo?
¿Fueron tus papás quienes te hicieron nacer o fue la naturaleza?

¿Tú eliges quién eres?
Sí, porque tengo mi carácter y mis ideas.
Sí, pero...
¿Los otros nunca influyen en ti?
¿Elegiste tu carácter o lo heredaste?
¿Eliges estar de bueno o de mal humor?
Elegir ser uno mismo, ¿implica necesariamente ser distinto de los demás?

!
Esperando a que Santiago acabara de trabajar, tomé un libro que estaba sobre su mesa y lo empecé a leer en voz alta. Habíamos tomado de referencia varios títulos de esta colección para un proyecto de divulgación para niños sobre derechos humanos. Resultó que, ante la variedad de ilustradores que nos deleitan en cada tomo, el autor de Los Libros de Filo y Sofía era el mismo: Oscar Brenifier, filósofo, profesor y gran escritor. Entre todos, sin duda Yo ¿quién soy? es, por sus ilustraciones y claridad para exponer el tema, mi favorito. Nadie, no importa la edad que tenga, se lo debe perder. Claro, si lo encuentra, porque yo no he tenido suerte y rezo a Dios por encontrarlo y hacerme de la colección entera un día de estos, pronto.

*
Las ilustraciones de Aurélien Débat son sencillas en intención técnica, pero guardan una profunda conceptualización de los temas tan complejos que se tocan en este libro. Dividido en cinco grandes temas, cada uno coronado con una pregunta primigenia (1), el ilustrador consigue darle la vuelta y no sólo representar la duda detonante, sino complementarla y generar su propio discurso. De ahí la enorme riqueza de este proyecto que, no por estar ilustrado —como suele malinterpretarse—, está dirigido únicamente al público infantil.
(1) animal: ¿eres un animal?; edad: ¿te gusta crecer?; diferencia: ¿eres como los demás?; papás: ¿qué le debes a tus papás?; apariencia: ¿te gusta verte en el espejo?; libertad: ¿tú eliges quién eres?)
+
La estructura del libro es sencilla pero entraña una sabiduría profunda. Pasa con los libros de divulgación (así como todo lo que está bien hecho) que, ante su simpleza, uno creería que resulta muy fácil armarlo; pero, como ocurre con la poesía, cada pieza de este libro está puesta en su lugar y nos sorprende con un discurso, no sólo iluminador, sino hermosísimo. Ante cada pregunta, una respuesta que lleva de nuevo a la duda. Ante un mundo lleno de incógnitas, sólo uno mismo puede tender ese camino donde, para verdaderamente responder, se acepta y da la bienvenida a otra interrogante. Únicamente así nos acercamos más al (auto)conocimiento. Y si bien puede resultar el trabajo de una vida, la búsqueda por contestar: yo, ¿quién soy?, se configura como un trayecto durante el cual, sin duda alguna, nos acerca más a eso que quizá sea imposible descifrar del todo, pero a cada paso y con cada nueva pregunta, acariciamos.


martes, 9 de noviembre de 2010

El sueño de Pablo


Libro álbum
Primera edición: 2008

A Pablo le gusta dormirse escuchando el sonido del mar. Aunque nunca lo ha visto, sabe por su abuelo, que fue marinero en su juventud, que el mar es mucho más grande que la pradera que se extiende a poniente, que tiene mucha más agua que el río del valle y que no se puede abarcar con la vista.


Primera impresión
Hace dos años celebraba yo un séptimo aniversario que este año ya no se festejará, pero en ese entonces recibí de regalo este libro, en el marco de la FILIJ a la que por cierto tampoco iremos con stand. Este sin duda ha sido un año rarísimo, con muchas bajas y cambios, pero ya está por acabar y esperemos que todo termine por ponerse en su lugar. El libro me cautivó por esos peces increíbles de la portada y por su título tan sutil y exacto.

No hay nada como las ilustraciones de Pablo Auladell. El diseño limpio que privilegia la imagen y muestra la frase sencilla, el diálogo, el pensamiento y fantasía de cada página dan un ritmo de lectura suave, como el sueño de un niño. Las atmósferas de Auladell se conjugan a la perfección con esa prosa poética y entrañable que tan bien sabe tejer Antonio Ventura (autor de Berta sueña).

Reseña
Pablo escucha antes de dormir el sonido del mar, quiere conocerlo pero aún es muy joven. Sueña con verlo un día, con aprender a leer y con casarse con Julia. Por el momento no parece tener importancia si será en una semana o en un tiempo aún desconocido: Pablo sueña.

Opinión
Cada quien sueña con lo que desea. El sonido que nos arrulla antes de caer dormidos puede convertirse en cualquier cosa. No sólo en una mente tan joven como la de un niño pequeño los deseos y los sueños se mezclan, nos pasa a todos, y tampoco los sueños y deseos se cumplen siempre, ni la realidad ahí afuera es tal como queremos. Pero basta una palabra para que eso que queremos exista, en el futuro, en el pasado, o en esa atemporalidad de la mente de cada quien, donde ser grande puede llegar la siguiente semana, y ver el mar ocurrir en la noche. Da igual el futuro que ya no será porque existe en la memoria, casa de los sueños, de los deseos y de lo atemporal. Así como los aniversarios que ya no se cumplen habitan en los libros que siempre es posible volver a leer.

jueves, 12 de agosto de 2010

El niño con bigote

Texto: Esteban Cabezas
Ilustraciones: Alejandra Acosta

Mención de Honor
XIII Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento

Los Especiales
A la Orilla del Viento
Fondo de Cultura Económica


Esa mañana, Juan despertó con bigote.
No se dio cuenta antes de salir de la cama, pero de pronto notó que le había salido un montón de pelos.
“¡Qué bien! —pensó Juan—. ¡Ahora me dejarán entrar a ver películas para mayores de edad!”.

Juan amanece como todas las mañanas, excepto que ésta se encuentra en su reflejo a un niño con bigote. La emoción que lo aborda de entrada pronto se desvanece, ¿eso significa que tiene que hacer también las cosas que hace la gente con bigote?

Primera impresión
Conocí por blogs el de Ale Acosta, y me llamó la atención la entrada donde hablaba de este libro que, decía, había metido al concurso del FCE en el que finalmente recibió Mención de Honor y resultó publicado.
Leo el libro ahora y pienso en ese momento en que uno decide irse de su casa y de hecho lo hace, en ese día ya fuera de casa en que uno amanece enfermo y tiene que curarse a sí mismo, hacerse de comer, pagar las cuentas, ordenar y habitar un espacio que no depende más que de uno que sea habitable; el día en que uno tiene que acomodarse en una vida que no tiene ya relación con la niñez. En resumen, un día uno despierta, se mira al espejo y se encuentra con un niño con bigotes.

Lápices, tintas y texturas digitales componen cada plano en las ilustraciones de Ale Acosta. El niño es memorable (un gran personaje) y los pelos están presentes desde el título formando la tipografía, hasta en un piso víctima del recorte impulsivo de este pequeño bigotón. Me encanta una imagen en la que aparece gente con bigotes y entre hombres en la calle aparece también una señora bigotona.

Opinión
¿Un niño con bigote? La imagen sin duda resulta cómica, absurda, paradójica. Si el bigote es el símbolo de ser adulto, acentuar en la historia que quien lo porta es un niño presenta de manera muy original el tema de la identidad y crecimiento. En el fondo, todos somos niños (con bigote).
Juan reconoce que crecer trae consigo beneficios (ahora podrá entrar al cine a ver películas para grandes), pero también responsabilidades que aún no quiere vivir: noches de desvelo, desmañanadas para ir al trabajo, hacer diligencias en la calle… Preocupaciones, en fin, para las que no está preparado. Mejor cortar el problema, ganar tiempo, desayunar el cereal que su madre le sirve, ser niño otra vez.
Cortarse el bigote resulta un santo remedio (¡si todo fuera tan sencillo como cortarse el bigote!), pero ninguna solución puede ser tan simple, menos para semejante problema; y tal cual, resulta sólo  temporal, momentánea, fugaz.
Es como si Juan cerrara los ojos para vivir por un día como el niño que ya no es, el problema es que Juan no sabe que al día siguiente el problema habrá vuelto con todo y probablemente peor que el día anterior.
¿No será que no queda de otra que aceptar el bigote que nos mira de vuelta en el espejo cada mañana, servirse uno mismo el cereal y disfrutar ir al cine? Ya es hora.

lunes, 28 de junio de 2010

Malvado conejito

Texto: Jeanne Willis
Ilustraciones: Tony Ross
 

Libro álbum
Primera edición: 2009
Oceano Travesía


Nunca hubo un conejo más malo que Malvado Conejito. O por lo menos eso podríamos suponer después de leer la carta que dejó sobre su cama un día al regresar de la escuela.

Queridos Ma y Pa,
Siento decirles que HE HUIDO DE CASA. Estoy viviendo en el Basurero del Cañón del Diablo con mis nuevos mejores amigos. Nos hacemos llamar Los Conejos del Infierno, y mi nuevo nombre es MALVADO CONEJITO.

Primera impresión
Llegué un día a la oficina y Jorge acababa de comprar este libro. No me llamó demasiado la atención, aun cuando me dijo que estaba increíble (no siempre hay que creerle todo a los amigos, ni a los libros, ni a Jorge). Lo leí entonces en voz alta (para mí y para Jorge que de rebote tuvo que escucharlo). No paraba de reír. Lo leí a todo el que entraba a la oficina. Lo releí yo sola en mi oficina. Lo dejé sobre mi escritorio y le prohibí a Jorge llevárselo y lo releía para volver a reír. Sí es, sin duda, un libro increíble.

Las ilustraciones y el texto están relacionados íntimamente. Es de esos álbumes escrito por uno e ilustrado por otro que me hacen preguntarme cómo logran compenetrarse tan bien para generar un discurso único. Tony Ross, con tintas, colores y acuarelas genera una serie de personajes y situaciones que retratan a la par que la letra visiblemente hecha a mano, esta entrañable carta de Malvado Conejito, un álbum epistolar.

Reseña
Una carta aparece en la cama de Copo de Algodón. Va dirigida a sus padres y en ella les dice que su nuevo nombre es Malvado Conejito y lo ha dejado todo para unirse a los Conejos del Infierno.

Opinión
Aunque las cosas no siempre sean lo que parecen, llega un momento en la vida de todos (o quién sabe) en que queremos huir de casa y convertirnos en algo totalmente diferente. Bueno, no todos lo hacemos, algunos sólo lo soñamos o simplemente buscamos reinventarnos de formas más sutiles. Sea como sea, Malvado Conejito pone sobre la mesa varias cosas: 1. no hay que fiarse de las apariencias, 2. todo siempre puede ser peor, 3. hay que tener la confianza para equivocarse, 4. y el humor para reconocerlo. Así la risa priva al regaño, al castigo, a las consecuencias, y al final es posible volver a ser quien desde el principio se ha sido (y aunque saberlo no parezca tarea fácil, la respuesta a veces simplemente habita en esos pequeños actos, en ese sentido del humor tan de cada quien).

lunes, 19 de abril de 2010

Cuentos de la periferia

Primera edición: 2008

Nunca decía qué señalaba, o hasta dónde debías caminar, o qué se suponía que debías hacer una vez allí. De hecho, nunca decía nada porque los búfalos de agua son así, detestan hablar. Todo era demasiado frustrante para la mayoría de nosotros.

Primera impresión
Un búfalo de agua sentado en un terreno desocupado, con la hierba crecida hasta el ombligo se dedica a dar indicaciones a quien pregunta por ellas. Hay libros así, como ese búfalo con el que abre este libro de relatos.


Ilustraciones
Mi amigo Jorge dice que Shaun Tan tiene técnicas para traumar a cualquiera. En Cuentos de la periferia se da un despliegue que va desde el óleo hasta el scratch, pasando por los pasteles, el grafito y qué más. Lo que me encanta es que cada una está pensada de acuerdo con la historia en cuestión. No hay que olvidar que esos cuentos son como cartas o como fichas de una biblioteca que uno pasa a ver, como si visitara cientos de lugares.

Reseña
Un estudiante de intercambio; un intento por descubrir el límite y fin de la ciudad; un puñado de trozos de papel, un mensaje, un poema; un matrimonio feliz-infeliz, un matrimonio; un patio común; amnesia, mascotas, tierras lejanas...

Opinión
En una época en que casi todos buscamos respuestas inmediatas, consultar un libro (o a un búfalo de agua) puede resultar tedioso, pero enriquecedor. Para todo hace falta la paciencia, pues ahí se ocultan esas respuestas que con tanta ansia buscamos y que sólo el paso del tiempo nos permitirá ver.

domingo, 21 de marzo de 2010

Petit, el monstruo

Libro álbum
Primera edición: 2007
Serrés

¿Conoces a Petit?
Petit es un niño bueno que juega con su perro.
Petit es un niño malo que tira del pelo a las niñas.
Petit puede ser muy bueno con el abuelo Paco
y puede ser malísimo con las palomas.
Su mamá le pregunta:
—¿Cómo puede ser que un niño tan bueno a veces haga cosas tan malas?
Petit no sabe qué contestar.

Primera impresión
No recuerdo la primera vez que leí este libro, pero por alguna razón me lo encontré este fin de semana. Isol es inigualable. Sé que no fue de los primeros libros suyos que leí, pero sí que es de mis favoritos. La simpleza para poner una situación tan compleja es siempre sorprendente en esta autora. Podría decirse que hoy descubrí de nuevo Petit, el monstruo bajo una pila de libros regados en el suelo de mi estudio, y lo disfruté como si fuera la primera vez que lo leía. Por más simple que sea, el discurso de los libros álbum siempre se torna una parábola, una imagen poética.

Ilustraciones
Isol usa pocos colores, una paleta sobria con muchos tonos pastel. Su personaje está hecho a línea, pero su fondo cambia de acuerdo con cada acción que tiene: si es bueno es un conejo, si es malo, un lobo; si es bueno un número 1, si es malo, un 0. Al final y una vez en paz con esta ambivalencia, su fondo es simplemente él.

Reseña
Un pequeño niño se debate internamente. Sus acciones pueden ser tomadas como buenas o como malas dependiendo de la situación, y él no tiene nada claro. ¿Será que en el fondo es un monstruo?

Opinión
Nadie es perfecto, pero por alguna razón todos buscamos un punto medio. Si la regamos nos sentimos mal, si acertamos, bien. Hacemos cosas que a veces parecen malas, a veces buenas, o todo depende de qué ojos nos juzguen. A veces uno mismo es el juez más fuerte de todos. No es necesario convencer a nadie. Tal vez más bien la medida de todo somos nosotros mismos y hay que asumirnos como ese monstruo que en el fondo somos (en el buen sentido).

*Por cierto, que ya mero se estrena cierta película.

lunes, 15 de marzo de 2010

El corazón y la botella

Libro álbum
Primera edición: 2010
Colección Los Especiales de A la Orilla del Viento

Había una vez una niña, como cualquier otra niña; tenía la cabeza llena de curiosidad por todas las maravillas del mundo, llena de imaginaciones sobre las estrellas, llena de asombro por el mar. Le fascinaba encontrar cosas nuevas... hasta el día que encontró el sillón vacío.

Primera impresión
De oídas y por rumores me enteré de El corazón y la botella. Por fin en noviembre Jorge lo encontró en Amazon en inglés, pero en la FIL lo busqué sin éxito. Ya sabía que el libro me haría llorar. Ceci me lo platicó hace año y medio, cuando vino Jeffers a dar un curso y les mostró los bocetos. No se contuvo, me dijo, y lloró. Nada más contarme la trama casi lloro yo también. En fin. 
Es ya casi una tradición encontrar libros memorables en el Fondo de la Condesa. Mis libros favoritos. 
Los libros llegan en ciertos momentos precisos de la vida. O más bien, hay ciertos libros que es como un premio encontrar, como cuando alguien inesperado te sonríe o como si acabaras de hacer un nuevo amigo (como diría Gabriel Zaid) y así terminan siendo parte de ti como si lo hubieran sido siempre, incluso antes de que los leyeras.

Las ilustraciones de Jeffers son muy plásticas. Usa óleos (o acrílicos), pero en esta ocasión también incluye recortes fotográficos y lápices (grafito y de colores). Muchos blancos donde es necesario, mucho color donde la narrativa lo requiere. Exacto. Perfecto. Justo. Así es el trabajo de Oliver Jeffers.

Reseña
Una niña pequeña descubre el mundo. Pero no está sola, la acompaña siempre un interlocutor (¿su padre, su abuelo?) con quien habla y negocia el origen de las cosas. La alegría por sorprenderse es compartida. Hasta que un día encuentra un sillón vacío.

Opinión
Para un niño el mundo existe a pedazos. Descubre un trozo y se lo apropia. Un niño deja de ser uno con su madre para volverse dos con el mundo y entonces comienza a tratar de entenderlo. En El corazón y la botella además, se hace patente que el mundo no está constituido por toda la humanidad para un niño, sino por él, por sus padres, por ciertas personas importantes.
La niña tiene a su padre y cuando éste desaparece ningún lector puede contradecir la lógica del libro arguyendo: ¿dónde está la mamá?, ¿dónde algún tío?, ¿la abuela?, ¿un hermano? Es claro que quien dota de sentido a su mundo es sólo esa persona, a quien se vuelve insoportable perder. Cuando el padre se va, el mundo y su fascinación por él desaparecen.
Jeffers ya antes había hablado en sus libros de la amistad y en general de los vínculos que se generan en toda relación humana. Por primera vez su protagonista es una niña, y el vínculo entre un padre y su hija. 
El mundo se presenta ahí afuera y la sed por conocerlo de la niña no sólo la conecta con su padre, sino con el mundo y, sobre todo, consigo misma. Pero, ¿qué pasa cuando ese puente entre ella y el mundo desaparece? Deja de ser capaz de sorprenderse ante ese mundo que se lleva algo (la imagen del mar), y se niega también a sí misma la oportunidad de ser, de conocerse, de estar y vivir.
Cuando el sillón ya no puede darle la respuesta a la pregunta más importante (¿qué es la vida, qué es la muerte?), puede llevarle más de lo pensado encontrarla sola. Pero lo hará, tarde o temprano, y se reencontrará consigo misma en el mundo. 
Así de necesarias son la vida y la muerte.

domingo, 7 de marzo de 2010

Berta sueña


Ilustraciones: Juan Carlos Palomino
Novela ilustrada

Primera edición: 2010
A la Orilla del Viento

—Berta, apaga ya la luz, que es muy tarde.
—Sí papá, ya voy, ...enseguida.
—No, enseguida no, deja ya de leer, ya te terminarás el cuento, y ahora apaga la luz, que si no mañana no hay quien te levante.
—Sí, papá, ahora mismo.
Pero Berta no está leyendo el cuento. Está mirando la imagen de esa locomotora que arrastra unos cuantos vagones en la noche, bajo la nieve, y que está detenida en un pueblo todo nevado, y lleva un faro encendido, que ilumina los copos de nieve que parecen dibujados con una tiza pequeñita [...] Berta piensa que le gustaría ir en ese tren que atraviesa el bosque nevado, y en ese pensamiento se duerme, y sueña. Sueña que viaja en un tren que asciende por una montaña nevada y que llega a una ciudad toda iluminada con muchas bombillas, y es de noche , y es navidad, y ella es una princesa, y el tren atraviesa un puente, y desde la ventana por la que ella mira se ven los tejados de las casas; parecen las casas de un cuento.

Primera impresión
Conocí a Berta en un dibujo de Juan Palomino. No sabía nada de ella, pero me intrigaba esa niña sentada adentro de un bibelot, acompañada de un mono de nieve.
En otra ocasión, Juan me platicó la historia de Berta. Me dijo que se identificaba mucho con ella y que le hubiera gustado escribirla.
Luego llegó el día en que me prestó el texto inédito y me mostró casi todas las ilustraciones que después acompañaron y terminaron por conformar tan bien este libro que vale toda la pena leer. Y de hecho lo leí de jalón en una ida al trabajo. Me gustó tanto que cuando me bajé del camión tuve que sentarme afuera de un banco, sacar una libreta y escribir brevemente algunas cosas que me provocó (supongo que ésa es la verdadera primera impresión*).
Pero el día en que la vi de frente y ya con vida fue aquel de la presentación, donde el libro había nacido y pude llevármelo por fin para que formara parte de mi cajón de los tesoros —como el que Berta tiene—, pero que en mi caso se compone en gran medida por libros y sus respectivos recuerdos.

Ilustraciones
Como si el objetivo fuera generar  negros muy negros, grises en todas sus formas y blancos (reservados o creados), Juan Palomino se basta de tintas, estilógrafos, lápices y hasta grabados para dar vida a la atmósfera y mundo de Berta. Pero lo mejor de las ilustraciones está en la conceptualización. Desde esa entrañable portada, Berta se presenta a sí misma dentro de su propio mundo, y las ilustraciones son fieles a esta idea de un personaje y su mundo interior tan bien retratado en el texto. Así vemos a la protagonista habitar sus dibujos, su objetos coleccionados, cada hoja del parque o su propia soledad.

Reseña
El libro es difícil de resumir. Trata de una niña a quien le encantan los libros, dibujar, recoger hojas, coleccionar. Tiene un hermano pequeño y a veces siente celos de él porque su madre le pone mucha atención, y ella la necesita para que la ayude a terminar un rompecabezas que sola no puede terminar. Su amigo Miguel se fue a vivir a otra ciudad y ella ya le envió una carta que no ha tenido respuesta. Y Daniel ama como ella coleccionar hojas, que ella guarda en una caja junto con sus tesoros más preciados.

Opinión
Esta preciosa novela de Antonio Ventura empieza con Berta en su cuarto, cuando es regañada por leer hasta tarde. Lo que pasa es que su padre no comprende que hay más en leer que el acto mismo de desvelarse, y así entre imágenes, páginas y su propio sueño, Berta habita su mundo cuyo límite con la realidad es tan tenue que nos hace preguntarnos si realmente estamos separados de lo que soñamos, o si no se tratará de los mismos ojos con los que vemos todo, de día o de noche, dormidos o despiertos.

*Notas de la verdadera primera impresión
No sólo los libros cuentan historias. Ésta me llegó primero porque mi amigo Juan me la contó. Cómo puede un hombre identificarse con un personaje femenino no es un misterio, pero sí puede dar al traste las afirmaciones de aquellos que aseguran que hay “libros para niños”, “libros para niñas” y no llanamente “literatura”.
Cómo hay cosas de la novela que se quedan guardadas como si fueran parte de mi propia historia, de esa vida interior que todos tenemos, de esa vida con otras personas, de lo inefable, de una carta que no llega pero está presente desde el primer momento en la vida de la niña. Cómo el corazón es misterioso, las acciones son mágicas y todos somos Berta. Todos soñamos.

domingo, 24 de enero de 2010

Un trabajo muy sucio



Novela
Primera edición: 2009



Charlie Asher caminaba por la tierra como camina una hormiga sobre la superficie del agua, como si, al más leve tropiezo, pudiera caer en picado y verse engullido por los abismos. Dotado de la imaginación de un macho beta, pasaba gran parte de su tiempo escudriñando el porvenir por si lograba atisbar las formas en que el mundo conspiraba para matarlo. A él, a su esposa, Rachel, y ahora también a Sophie, su hija recién nacida. Pero, pese a su concentración, pese a su paranoia y sus incesantes desvelos, desde el momento en que Rachel hizo pis y en la prueba de embarazo salió una rayita azul, hasta el momento en que la llevaron a la sala de reanimación del St. Francis Memorial, la Muerte logró colarse en su vida de rondón.


Primera impresión
Desde que era chica y a la fecha, pienso mucho en la muerte. Supongo que todos los seres humanos le tememos por igual, pero luego me doy cuenta de que no todo el mundo le da tanta importancia a la muerte. Hay quienes viven como si nunca fueran a morir o simplemente no parecen preocupados por eso, hay a quienes la muerte les llega de sorpresa, hay quienes, aún gozando de la mejor salud y teniendo toda su vida por delante, no consiguen hacer a un lado la idea de que un día morirán. O tal vez somos eso en cierta medida, y es en ciertos momentos que la muerte puede presentarse en forma de pensamiento, de pérdida o de literatura. Y es en la literatura donde aprendemos, la literatura que nos prepara para la vida.

Reseña
Charlie Asher teme a la muerte. Todo el tiempo piensa en todo lo que puede suceder. Es una persona sumamente nerviosa y aprehensiva. Para darle más fuerza a todos sus temores, su esposa Rachel de hecho muere a pocas horas de dar a luz a su hija Sophie. Una extraña aparición de un hombre de verde, seguida de una carta que llega a Charlie anunciándole que tendrá que volverse recolector almas, dan forma a esta novela de humor negro y enseñanza sobre el duelo y la muerte.

Opinión
Por lo general cuando alguien muere en una historia, sobre todo en una narrada con un peculiar tono cómico, la muerte se siente en una escena o dos y pasa de largo para llegar a lo que sigue. Esto no ocurre en Un trabajo muy sucio, donde el dolor ante la muerte de Rachel se hace sentir desde que ocurre y a lo largo de toda la novela. Sabemos de la personalidad aprehensiva de Charlie y sabemos que Rachel era todo para él. Pero es un gran hallazgo que, dentro de una historia donde habita la realidad y la fantasía, subsista un mensaje que habla literalmente de la muerte, de cómo se puede superar, de qué es el duelo y en fin, de cómo seguir viviendo aún con la idea siempre presente de que un día nuestros seres más queridos morirán y también nosotros.

A falta de ilustraciones que comentar, pues este libro no tiene más que en la portada (y una muy desafortunada, por cierto), cierro con esta cita sobre la fe:


—Lo he visto una y otra vez —dijo Charlie—. Más con los hombres que con las mujeres, pero con ambos, desde luego: muere el marido o la mujer, y es como si el superviviente quedara unido al otro con una cuerda, como un alpinista que hubiera caído en una grieta. Si el superviviente no se suelta (si no corta la amarra, supongo), el muerto lo arrastra a la tumba. Creo que eso me habría pasado a mí... Había algo más grande que yo, más grande que mi dolor. Esa es la única razón por la que he llegado hasta aquí.

domingo, 10 de enero de 2010

Madrechillona



Jutta Bauer
LIBRO ÁLBUM

Traducido por L. Rodríguez López
Segunda edición: 2007
Lóguez



Esta mañana, mi madre me chilló de tal forma
que salí volando en pedazos

Primera impresión
Conocí a Jutta Bauer por el libro Selma. Cuando en la FILIJ me encontré con este libro, de inmediato supe que tenía que hacerlo mío; y así fue. Qué contundentes son algunos libros álbum (al menos los mejores). Como un poema bien escrito o un chiste bien contado, un buen libro álbum te llega a la médula con pocas palabras (las precisas) e imágenes que sólo podían contar la historia de una manera.

Ilustraciones
Lápiz, tintas, pocos elementos en cada página dan un ritmo justo a una historia tan breve y certera. Las páginas por lo general son limpias, y aquellas donde hay más elementos, donde los personajes aparecen en acción, suelen reducirse a una sola página y ser ricas en texturas; páginas a veces monocromática, y que otras veces aprovechan al máximo los blancos para balancear color, texto e historia.

Reseña
La madre pingüino le grita a su hijo, desbaratándolo en pedazos. Sus ojos van al universo, su cuerpo llega al mar, sus pies corren sin sentido por el desierto. Cada parte de él está perdida en distintos lugares del  mundo.

Opinión
La palabra de una madre tiene el poder de destrozar a un hijo. La metáfora del cuerpo utilizada por Jutta Bauer resulta muy atinada. El pequeño pingüino no parece tener las armas necesarias para armarse a sí mismo. La fragmentación y el papel de cada parte del cuerpo revelan esa inmadurez, ese momento de formación de cualquier niño donde a la figura materna se le debe la unidad. La palabra de la madre despedaza y sólo ella podrá poner cada pieza nuevamente en su lugar. Y así al final Madrechillona encuentra cada parte de su hijo, lo cose todo junto y le dice “Perdón”.

viernes, 1 de enero de 2010

Un gran sueño



Felipe Ugalde
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2009
Kalandraka
Colección Libros para Soñar


Era un pequeño
con grandes sueños,
ansioso por crecer...


Primera impresión
Fue un gran curso aquel de Javier Sáez en SM hace un par de años ya (y un parteaguas asegurado en la vida de cualquier ilustrador, como bien me advirtió mi amigo Pixilon). Felipe Ugalde tomaba también el curso y ahí nació Un gran sueño. Podría por ende decir que conocí Un gran sueño cuando aún estaba gestándose en Felipe, y estar de cerca en ese proceso fue una experiencia muy rica y un gran privilegio.

Javier Sáez propuso la dinámica de escribir en un papel tres palabras. Felipe escribió algo así como “cocodrilo”, “universo” y algo más (¿“hambre”, “grande”?). Sentado al principio de la fila virtual que todos los días llevaba a Javier a recorrer el trabajo de cada uno de sus alumnos, veía yo (sentada casi al final) a Felipe luchar con sus palabras para relacionarlas y llegar a un concepto. Pero al segundo día casi se le escuchó gritar “¡Eureka!” y todo fluyó en su historia. Se le veía entonces feliz y concentrado.
Y bueno, he aquí el resultado de un arduo y concienzudo trabajo, un libro que no sólo ganó el 1º lugar del II Premio Internacional Compostela para Libros Ilustrados, sino que es una verdadera obra de arte; universal y entrañable.

Las ilustraciones en principio estarían hechas con grafito. Felipe llevó todo el proyecto terminado con lápiz, precioso ya desde entonces. Pero como muchos ya saben probablemente, Felipe es un maestro del acrílico. Cuando estuvo mostrando a varios editores su trabajo, sin conseguir publicarlo, mejor optó por concursar en este premio e intentar publicarlo con Kalandraka. Entonces al parecer regresó al acrílico y el resultado significó la publicación, el premio y una serie de 18 hermosísimas ilustraciones.

Reseña
El libro realmente es como un poema, y sobre todo considerando que se trata de un libro álbum, es necesario verlo para seguir y comprender la narración. Baste decir que la trama inicia así: nace un cocodrilo con grandes aspiraciones, come por primera vez una mosca y de inmediato su hambre lo lleva a ansiar devorarlo todo, a crecer, a llegar lejos; a alcanzar el sentido de su propia vida.

La poética de Felipe Ugalde
En el clímax de "El aleph", Borges comienza a enumerar todo lo que veía en y desde ese punto, intersección de todos los puntos posibles del universo: “Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo” (ver cita completa con todos los objetos citados).



Así Ugalde, sin palabras y con gran maestría conceptual, en una de mis ilustraciones favoritas de este libro, recoge todos esos objetos, todos esos tesoros, todo lo que puede ser alimento del alma y desecho al mismo tiempo. El cocodrilo lo devora todo.

¿Qué vale la pena enumerar aquí, recuperar de esa poderosa imagen?: un Mickey Mouse, un semáforo, el Empire State, un anillo, la lámpara maravillosa, un tiburón, el café de la mañana, un dragón...

¿Qué hay de Felipe en cada elemento que planta en esta página llena de poesía?, ¿qué tienen en común entre sí un pez, la Venus de Milo, un cubo de Rubik? Quizá que son todos alimentos del cuerpo, del alma o del intelecto, cada uno necesario aunque insuficiente para saciar el hambre del cocodrilo.

Tantas interpretaciones posibles de un breve libro, con una paleta suave, una maestría y manejo sólido del acrílico, una gran narración de un aun más grande sueño: estar hambriento, ser ambicioso, querer —literalmente— comerse al mundo. Y una inevitable indigestión que al final siempre vale la pena.

Ahora basta volver la mirada al cielo y ver para siempre, por el resto de nuestras vidas, un sueño vuelto realidad; un cocodrilo que está donde siempre quiso estar y que es lo que siempre soñó.





*El libro incluye estrellitas fluorescentes.

lunes, 26 de octubre de 2009

La caricia de la mariposa


Christian Voltz
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2005
Segunda edición: 2008
Kalandraka

—Dime, abuelo, ¿dónde está la abuela?
—Bueno, hijo, verás... Unos dicen que está bajo tierra, con los gusanos y las lombrices... ¡Ya ves! Con el miedo que le daban a ella los bichos... Otros piensan que está allí arriba. Volando entre las nubes. ¡Con sus ochenta y cinco kilos! Pero yo sé... ¡que no está tan lejos!

Primera impresión
En un mar de libros, como suelen ser las ferias del libro, encontré una mesa donde todos los libros de Kalandraka costaban sólo cincuenta pesos: el paraíso. Había echado un vistazo antes a las ilustraciones de Voltz, pero no había leído con detenimiento ninguno de sus libros. Compré varios en esa ocasión, pero mi favorito sin dudas fue éste: La caricia de la mariposa. El tema de la vida y la muerte me encantan y es a través del discurso de la ilustración que uno puede disfrutar de su melodía de manera profunda, en un acorde doblemente poético.

Las ilustraciones de Voltz son collages tridimensionales. Utiliza pedacería de telas, de alambres, madera y hasta ciertos elementos orgánicos, como tierra, semillas y más. Construye a sus personajes de manera muy original con objetos reales y sus escenarios eminentemente teatrales tienen sin embargo un toque sensorial, muy táctil, que dan ganas de oler y tocar.

Reseña
Un niño y su abuelo comienzan el día y se disponen a trabajar la tierra. Una mariposa revolotea cerca de ellos. Mientras le explica cómo sembrar, el abuelo rememora a la abuela que ha muerto y le explica cómo sigue sintiéndola cerca, cómo en realidad no se ha ido lejos.

Opinión
Mientras que el abuelo y el niño están hechos con alambre, madera y restos de ropa, la abuela aparece dibujada a línea azul, siempre acompañada de una mariposa. El discurso visual es emotivo y eficaz. Gran libro álbum que enfatiza la necesidad mutua entre el texto y la imagen, a la vez que muestra la convivencia natural e inevitable entre la naturaleza (tierra y semillas) y el hombre (arado y riego), entre los animales (insectos, mariposas) y el humano (familia y tradiciones). Historia que devela ese lazo inquebrantable al fin entre los vivos y los muertos.

martes, 20 de octubre de 2009

El curioso incidente del perro a media noche


Mark Haddon
Traducción de Patricia Antón de Vez
20ª edición: 2008
Salamandra


Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Tenía los ojos cerrados. Parecía estar corriendo echado, como corren los perros cuando, en sueños, creen que persiguen un gato. Pero el perro no estaba corriendo o dormido. El perro estaba muerto.


Primera impresión
Decían “léelo”, decían que era un libro que casi de una sentada iba a leer, decían que lo comprara, me hablaban de él, decían que era memorable y me volvían a decir “léelo”. Un día una amiga publicó un video narrado por una niña acerca de su hermanito autista (“Mon petit frère de la lune”) y otros amigos comenzaron a comentar, hasta llegar a El curioso incidente del perro a media noche. Pero fue hasta este cumpleaños que Rox me lo regaló y hasta esta semana que casi literalmente de una sentada lo leí. Y como toda gran historia, hoy que terminé de leerlo, siento ese gran vacío que se genera cuando los personajes se vuelven parte de ti, cuando sientes que los conoces, y cuando te das cuenta de que la historia acabó y sientes que los vas a extrañar; desde la entraña lo sientes.

Ilustraciones
Aunque es una novela, El curioso incidente del perro a media noche tiene algunos dibujos, juega con la tipografía y se apoya en recursos gráficos que consiguen que uno como lector se meta de lleno en la historia y sienta y comprenda lo que Christopher, adolescente autista, percibe y siente.

Reseña
Christopher descubre muerto a Wellington, el perro de su vecina, la señora Shears. Le gustan los perros porque son leales y más inteligentes que muchas personas que conoce. Le duele que lo hayan matado y está dispuesto a descubrir al asesino. Fanático de Sir Arthur Conan Doyle, de las historias de Sherlock Holmes, del Perro de los Baskerville. Christopher comienza a y a hacer de detective y a escribir una novela policíaca (que de hecho tenemos en las manos), gracias a la cual nos damos cuenta de su vida, de su manera de razonar, de sus miedos, gustos y recuerdos, y develamos un misterio de la mano de este gran y original narrador.

Opinión
Este libro sin duda alguna se ha convertido en uno de mis favoritos. Apela por más de una vía al lector. Los dibujos que presenta para que uno consiga entender realmente de lo que está hablando el narrador, que aseguran que su mensaje sea unívoco y objetivo, y a la vez su conciencia franca de que el lenguaje está plagado de metáforas, de símiles y de mentiras; la serie de problemas matemáticos que cita y que lo fuerza a uno a sentarse detenidamente a seguirlos hasta comprenderlos o desechar la capacidad misma de entender otros; la responsabilidad emocional que a veces parece reducirse a la del lector, porque Christopher narra y describe, pero se confiesa incapaz de atar ciertos cabos, leer el lenguaje corporal (“la gente habla mucho sin utilizar ninguna palabra”), de expresar sus sentimientos como su padre o Siobhan (su maestra)... En fin, el punto de vista del narrador en apariencia sesgado recuerda que nunca es demasiada sensibilidad, que sólo se trata de conocer al otro y en esa medida ser pacientes para poder entenderlo y amarlo. Y está claro, no es tarea fácil.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Selma


Jutta Bauer
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2009
Fondo de Cultura Económica
Colección Los Especiales A la Orilla del Viento

“Después de mucho pensar sin hallar respuesta, le pregunté al viejo sabio...
—¿Qué es la felicidad?
—Para explicártelo te contaré la historia de Selma, la oveja.”


Primera impresión
Selma fue de esos grandes hallazgos que llegan de manera azarosa. Contadas veces veo a mi hermanito Patricio (cumpleaños —a veces—, navidades o años nuevos —no siempre— y algo más que se topa en el camino). Esta vez, fue una rotura de brazo. No pregunté y lo fui a visitar al hospital. Un día antes busqué un libro para él. Encontré justamente uno titulado Cómo es tu papá, que viene con animales y demás (él es muy fan de los animales), y entonces encontré por causalidad Selma: un libro pequeñito y en blanco y negro. Lo leí y decidí llevarle mejor dos libros. De visita en el hospital se lo leí en voz alta (ningún otro libro que le he regalado lo he podido leer así con él, a excepción de Ríbit). Se moría de risa de la parte donde Selma afirma que, pasara lo que pasara, siempre dedicaría un momento del día a platicar con la señora Meyer.

Ilustraciones
Tintas, acuarelas, línea decidida y suelta, el formato de Selma además la enmarca en pequeños cuadros (si ya de por sí el libro es pequeño) a manera de encuadre de video (todo como si fuera entrevista). A veces Selma voltea a la cámara, otras sólo son tomas de ella viviendo e imaginando. Sencillo y atinado.

Reseña
Un perro sentado frente a una copa casi vacía de tinto después de mucho dar vueltas, decide preguntar al viejo sabio por la felicidad. Éste lo remite a la historia de Selma, una oveja a quien alguna vez le hicieron la misma pregunta. La respuesta es simple, pero entraña una sabiduría profunda de lo que a veces olvidamos y que habita, de hecho, en las cosas más inmediatas (y no por eso fáciles de ver) de la vida.

Opinión
Retomo la idea de la que parte este blog: todos nuestros libros favoritos terminan siendo parte de nosotros. Y es como si ciertos libros contaran de alguna manera también nuestra propia historia o llegaran como espejos en un momento en que no vemos claro. Por eso se vuelven entrañables. Selma, el personaje, vino a decirnos a Patricio y a mí que, aunque no tengamos esa cotidianidad que ella, la oveja, tanto intenta inmortalizar, hay rituales que perduran y relaciones que, no importa el espacio y el tiempo, significan la felicidad.

viernes, 9 de octubre de 2009

El Morbito


Periódico para ojos curiosos
"Mejor no lo leas"
:onírika
núm. 0 · La oscuridad
2009


El miedo te atormenta y luego se evapora: en la noche es más grande que tú, en la mañana desaparece.
La luz se va. No cierres los ojos: mira de frente al miedo, a la noche, a la oscuridad. ¿Te atreves?

Primera impresión
Quizá más que hablar de primeras impresiones, deba empezar diciendo que El Morbito es un sueño hecho realidad. Desde niña me gustaba inventar revistas con quien se dejara: mis vecinas, mi prima Itzel o yo sola. Me encantaba contar historias e ilustrarlas, teniendo siempre clara esa parte de que para contar una historia hay que contársela a alguien.
En ese entonces mi lector en potencia eran mis papás, mis vecinos, mis amigos, mi familia; quienquiera que tuviera cerca. No sé por qué ahora que soy más grande, ese lector se ha convertido en lo que en el mercado se delimita como el público infantil. Tal vez sienta que los niños pueden escucharte de una forma especial, sin vacilación alguna de acercarse a cualquier tipo de historia acompañada de imágenes; pero en realidad es que aún hay ciertos adultos que trazan una línea en realidad inexistente entre el mundo infantil y el adulto, como quien se empecina en negar que día a día habitamos mundos ficticios en la vida cotidiana y visitamos mundos reales en lo que leemos (y viceversa) y a cualquier edad. O tal vez tenga que ver con esa idea transmitida por algunos padres (por lo menos por el mío) de que al crecer uno debe alejarse más de las caricaturas y acercarse a la realidad.
Pero mi pasión está en esa conjunción: la del texto con la imagen, la de la realidad con la ficción, no importa la edad.

Cambio de planes
Irónicamente la creación de este blog se dio por el proyecto frustrado de una revista literaria para niños, y hoy lo uso otra vez para celebrar con una emoción sin precedentes lo que siento como mi primogénito.
El Morbito ha nacido en una familia de esas que se hacen en la vida. Dios nos hace y nos vinimos a encontrar por suerte y así, en los últimos meses al lado de Jorge, Mario y Anie (grandes amigos triveroquios) este periódico para ojos curiosos tomó forma cual feto en el vientre materno (a saber, nuestras cabezas, discusiones, negociaciones, creatividad y pasiones) hasta verse materializado en 16 páginas palpables llenas de todo eso que a los cuatro nos apasiona: historias ilustradas en forma de historietas, chistes, cuentos, ensayo, novela por entregas, y por supuesto, muchas y hermosísimas imágenes. El tema para el número cero es la oscuridad, la noche, el miedo. A partir de 2010 saldrá regularmente.

Opinión
Será para mí un gran gusto que ahora sean ustedes, queridos lectores, quienes me compartan sus opiniones de esta obra. Pero antes tienen que correr a conseguir su Morbito y leerlo si es que se atreven, ya que no por nada el lema del periódico es “mejor no leas”.

Visitar sitio de El Morbito

martes, 14 de julio de 2009

Emigrantes


Shaun Tan

Primera edición: 2007
Barbara Fiore











Primera impresión

Hace un año tomé un curso de fomento a la lectura en niños. Había sobre todo maestras y editoras; ilustradores y autores casi no. El expositor utilizó alrededor de una hora y media de las cinco totales para que leyéramos algo que no nos dio para leer a casa pues, seamos honestos, no lo íbamos a leer. Y claro está, cómo alguien que va a un curso de fomento a la lectura va a ser un lector responsable. Entre las actividades propuestas nos repartió varios libros para que los analizáramos y dijéramos al final si era o no para niños y por qué. Una señora al final del salón levantó la mano, mostró una ilustración de Emigrantes (donde se presenta por primera vez la ciudad nueva y unas esculturas gigantes que evocan la Estatua de la Libertad) y aseguró que se trataba de un libro de terror, que se sentía muy asustada y que dudaría antes de dárselo a sus alumnos. Por fin le di la razón al expositor: no se podía confiar en que los ahí presentes leyeran.

Las ilustraciones están hechas con grafito y lápices de color. El libro en general es monocromático y evoca el desgaste de fotografías viejas o de escenas que sólo pudieron haber ocurrido cuando las cosas aún no eran a color.

Reseña
Un hombre joven decide embarcarse a otro país-continente para buscar mejor suerte. Debe dejar a su familia y encontrarse con un lugar donde todo es diferente. Narrado sólo con imágenes, el libro evoca la sensación de estar en un lugar desconocido y ese proceso de extrañamiento y gradual apropiación.

Opinión
Quizá con la globalización y las comunicaciones a todo lo que dan, resulte un tanto difícil imaginar lo que es llegar a un lugar totalmente extraño. Para que el lector se sintiera también extranjero, Shaun Tan no sólo leyó todos los libros de emigrantes que encontró, sino que generó un espacio, un idioma y un lugar imaginario donde cualquiera se siente atrapado en sí mismo, sin poder darse a entender con nadie y sorprendido de cada cosa nueva que aparece. Además, en tanto muchas de las imágenes se presentan como secuencias, el lector termina por convertirse en un espectador de cine mudo que Shaun Tan proyecta con maestría en este libro clásico que, si bien genera sentimientos de miedo y angustia, vale la pena leerlos y sentirlos.

domingo, 31 de mayo de 2009

Ríbit


Juan Gedovius
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2005
Ediciones SM
Colección Giraluna










Primera impresión
Ríbit fue de los primeros libros para niños que leí, fue de mis reencuentros con los libros ilustrados, reformulados, nuevos, diferentes de cuando yo era chica. Estaba como becaria trabajando en SM y el bibliotecario, que iba todos los días a la librería que tiene la editorial, me compraba los libros con un descuento de 50%. Me gasté en esa época casi todo mi sueldo en libros para niños y, entre los que más me impresionaron, estaba y sigue estando Ríbit.

Tanto fue así que una navidad se lo regalé a mi hermanito Patricio, que entonces tenía unos 2 años. Él aún no leía y me pareció ideal este libro sin letras. Lo pasé una vez con él, narrándoselo tal como yo lo veía. Me pidió que se lo contara otra vez, y después lo leyó solo hasta ofrecer leérselo a su mamá. Recuerdo que me daba ternura que, como Patricio todavía no podía pronunciar bien la r, al referirse al libro decía: “Es Dríbit, una dranita droja”. No sé si Gedovius habrá pensado en este juego fonético, que lo convierte al final en una especie de libro oral.

El predominio del blanco dota de limpieza las ilustraciones y enfatiza la presencia del protagonista y resto de actores con los que éste se va encontrando. Los colores marcan la identidad de cada personaje y, gracias a las imágenes y su posición sobre ese fondo blanco, la historia se teje y el ritmo de cada página cobra sonoridad. Gedovius trabaja con tintas y es de una pulcritud notable; sus personajes, sobre todo los animales (a mi gusto) tienen una estilización bien lograda y resultan muy simpáticos.

Reseña
Una ranita roja con una paleta (también roja) pegada a la pata se topa con una señora dorada. Comienza así, a partir de ese primer encuentro, un juego de trueques, personajes y colores que llevará Ríbit a lo que más desea... la noche, que le lean un cuento o que hayas leído una historia sin palabras aparentes.

Opinión
Un libro como Ríbit refuerza la idea de que el acto de lectura no depende únicamente de la palabra escrita, y dota al libro de un poder encerrado en sus páginas que un niño de 2 años puede comprender y hasta fomentar la lectura en los demás. De esta manera, una historia bien contada genera una conexión con uno a cualquier edad.