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martes, 5 de febrero de 2013

El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza


Edición con sonidos

Primera edición, 1989

Esta edición, Alfaguara Infantil, 2011

Todo empezó cuando un día, el topo asomó la cabeza por su agujero para ver si ya había salido el sol:
(Aquello era gordo y marrón; se parecía un poco a una salchicha… y lo peor de todo: le fue a caer justo en la cabeza.)
“¡Qué ordinariez!”, chilló el topo. “¿Se puede saber quién se ha hecho esto en mi cabeza?”
(Pero era tan corto de vista que no pudo descubrir a nadie.)

Hay temas que, en la literatura como en la vida, muchos deciden no nombrar. Así como la muerte, los temas escatológicos (por sus propios motivos) pasan desapercibidos ya en una relación que empieza (o a veces hasta en esas relaciones que son de por vida) o en cuentos donde a una princesa rara vez se le sale un pedo. Pero, así en la vida como en la literatura, un pedo siempre es razón de risa, igual que alguien sin saberlo se cague (anécdota para revivir alguna fiesta que se está yendo al traste), y por eso las historias donde se incluyen estos temas del bajo vientre siempre serán un tesoro, que sólo se cuentan con copas de más o bien a aquellos que se les tiene mucha confianza (aunque esto no aplique a mi familia Castillo, doctorada en cuentos de temas escatológicos y de muertes atroces).
Pero aunque la caca puede ser motivo de risa, muchas veces lo es de enojo; por eso no sorprende la reacción del personaje principal del presente libro, que al asomar el hocico para ver cómo pinta el día, éste lo recibe con un batido en la cabeza.
Así inicia esta microhistoria de detectives con un tema por todos favorito. Y de ahí todas las partes necesarias para este tipo de relato: un conflicto-misterio que nuestro protagonista, un topo con un sombrero de pirulí, se decide a resolver, uniendo cabos e interrogando hasta que pista por pista desechada (en un cuento de desechos) consigue al informante perfecto: una mosca.
Entra también en juego otro subgénero tan acariciado en los libros para niños: el de la colección-enciclopedia. Así el lector conoce página a página cómo cagan distintas especies, desde el ave hasta el conejo y, claro, era de esperarse: en su merecida venganza, conocemos (para los que nunca la habíamos visto) la popó del nuestro protagonista.
La presente edición viene además acompañada de sonidos, que más remiten a cómo hace la caca de cada animal al caer, que cómo hace el animal mismo. Característica original, aunque quizá con un potencial poco explotado, pues uno piensa que si ya se tomaron la molestia de darle sonido a estos marrones colores, podrían haberlo aprovechado para hacer más partes de cada ilustración hablar.
El texto de Werner Holzwarth va acompañado por las ilustraciones del gran Wolf Erlbruch, mejor conocido por el libro favorito de chicos y grandes El pato y la muerte, que toca también ese otro tema tabú. Para los amantes de lo escatológico, no se pierdan esta joya, oro freudiano (en palabras de Fernando Del Paso). No se arrepentirán.

Bonus track
Encontré este corto en stopmotion hecho con plastilina, pero por algún problema de copyright con la música que al parecer sólo aparecía al final, les quitaron el audio. Ponga usted la canción que más le guste y disfrute de la animación.

lunes, 19 de abril de 2010

Cuentos de la periferia

Primera edición: 2008

Nunca decía qué señalaba, o hasta dónde debías caminar, o qué se suponía que debías hacer una vez allí. De hecho, nunca decía nada porque los búfalos de agua son así, detestan hablar. Todo era demasiado frustrante para la mayoría de nosotros.

Primera impresión
Un búfalo de agua sentado en un terreno desocupado, con la hierba crecida hasta el ombligo se dedica a dar indicaciones a quien pregunta por ellas. Hay libros así, como ese búfalo con el que abre este libro de relatos.


Ilustraciones
Mi amigo Jorge dice que Shaun Tan tiene técnicas para traumar a cualquiera. En Cuentos de la periferia se da un despliegue que va desde el óleo hasta el scratch, pasando por los pasteles, el grafito y qué más. Lo que me encanta es que cada una está pensada de acuerdo con la historia en cuestión. No hay que olvidar que esos cuentos son como cartas o como fichas de una biblioteca que uno pasa a ver, como si visitara cientos de lugares.

Reseña
Un estudiante de intercambio; un intento por descubrir el límite y fin de la ciudad; un puñado de trozos de papel, un mensaje, un poema; un matrimonio feliz-infeliz, un matrimonio; un patio común; amnesia, mascotas, tierras lejanas...

Opinión
En una época en que casi todos buscamos respuestas inmediatas, consultar un libro (o a un búfalo de agua) puede resultar tedioso, pero enriquecedor. Para todo hace falta la paciencia, pues ahí se ocultan esas respuestas que con tanta ansia buscamos y que sólo el paso del tiempo nos permitirá ver.

domingo, 14 de marzo de 2010

Los cazadores de pájaros

Ilustraciones: Beatriz Vidal
Novela
1ª reimpresión: 2008
Piel de Gallina

Me dan miedo las ventanas. No las ventanas propiamente, ni los vidrios, sino lo que puede haber tras ellas. No es mi único miedo en realidad, tengo otros dos miedos más, pero, debo decirlo, le tengo más miedo a las ventanas [...] Me da frío sólo de imaginar que algo o alguien pueda estar viéndome por entre las cortinas, algo terrible: con dientes o flotante, algo que me mira como si quisiera encontrarme todos mis secretos.

Primera impresión
Hace como un año tomé un curso para “escribir cuentos para niños y niñas”. En una de las sesiones se hablaba de cómo los textos “para niños” no pueden (o no deberían) tener un contenido de violencia, una versión cruda de la realidad, un final no-feliz. “Si el mundo ya es lo suficientemente terrible, por qué la literatura lo debe ser también”.
Una compañera comenzó a hablar de un libro, cuyo nombre ni autor ni editorial recordaba (lamentablemente, el final sí lo tenía presente y aprovechó para contarlo), donde en una ciudad un pájaro gigante comenzaba a raptar a los niños. Me acerqué al final para preguntarle más datos del libro, pero no tenía idea. Ni modo.
No sólo porque estoy totalmente en desacuerdo con que la literatura debe ser caramelizada para los niños, sino porque la trama se me hizo genial, lo que ella contó ese día se me quedó muy grabado. Y entonces llegó el día en que, en el marco de la FILIJ de este año, mi amigo el Gato me invitó a la presentación de un libro que publicó en Progreso. Presentaban además la colección Piel de Gallina y con ella otros dos títulos más.
Por cada autor había un presentador, y para dar a conocer el libro Reptiles bajo mi cama de Antonio Ramos habló Felipe Garrido. Se levantó de la mesa arguyendo que no alcanzaba a ver a los niños presentes, y entonces les preguntó por qué la colección se llamaría “Piel de Gallina”. Habló del miedo, habló de la literatura, y habló de cómo uno lee libros de terror (o para el caso, ve películas de terror) porque quiere asustarse. Y habló al fin del libro de Antonio y tangencialmente se refirió a otro libro suyo: ¡Los cazadores de pájaros!
Tan pronto terminó la presentación corrí al stand por los dos libros. A veces no importa el final, sino el trayecto de las historias. Sobre todo las bien escritas.

Ilustraciones
Hechas con lápiz y muy atmosféricas, Beatriz Vidal nos deleita página a página. Precisas y ligeras, las ilustraciones sumergen al lector en ese mundo que oscila entre lo real y lo maravilloso construido a la par por el escritor.

Reseña
Martín Palomares vive en la unidad habitacional Rinconada de los Pájaros, donde un día comienzan a desaparecer niños. Se dice que un ave gigante los rapta por las noches, sobre todo si no hay nubes ni lluvia. Martín podría ser el próximo y lo sabe, por lo que trata de llegar al fondo de la situación y resolver esa terrible amenaza.

Opinión
Los cazadores de pájaros habla de manera parabólica de una realidad social, y la aborda con gran valentía para un público infantil-juvenil sin más. El terror que en este caso se vive tiene dos caras: una de día y otra de noche. De día podría parecer absurdo que un ave gigante nos raptara, pero en la noche no hay manera de convencernos de que la realidad es de otra manera y tememos profunda y sinceramente por nuestra vida.
Felipe Garrido tiene razón. Un lector busca sentir a través de las historias que se le narran (miedo, felicidad, amor, enojo, ternura). Privarlo de eso evadiendo temas, dorando la píldora o cambiando finales tristes por felices es no tratarlo con respeto, no importa la edad que tenga.

domingo, 28 de febrero de 2010

Ardilla Miedosa


Libro álbum
Primera edición: 2006
Colección Giraluna

Ardilla Miedosa nunca abandona su árbol de bellotas.
Prefiere quedarse en su cómodo y seguro árbol en vez de aventurarse hacia lo desconocido. Lo desconocido puede ser un lugar aterrador para una ardilla.

Primera impresión
¿Quién no teme algo? ¿Quién no posee un sentimiento que lo atormenta aunque  no esté en sus manos que se haga o no realidad? ¿Quién no se ha sentido como ardilla alguna vez? No sólo las ardillas temen y se obsesionan con ciertos pensamientos. Quizá por eso que más de uno pueda identificarse con este animal. Y tal vez sea que en mi familia (incluyéndome, por supuesto) proliferan las ardillas que este libro sea tan entrañable (y simpático) para mí.

Las ilustraciones están hechas con plastas de colores, contornos negros y, muy importante, textos. En cada página no sólo la narración constituye un discurso, pues muchas de las imágenes se construyen a manera de diagramas, o con flechas que indican algo que el texto no trae y que, al mostrarse así, comunican el mensaje de una forma peculiar.

Reseña
Ardilla Miedosa tiene todo bajo control. Dado que al salir de su árbol cualquier cosa puede ocurrir, prefiere no hacerlo, pero, si de plano no puede evitarlo, ella tiene lo necesario para salir de aprietos. Pero ¿qué pasa cuando un paso de su diagrama se sale de lugar?

Opinión
Las ilustraciones en un libro álbum y su relación necesaria con el texto son clave. En este libro es como si la obsesión de la Ardilla Miedosa por todo lo que la rodea, esa meticulosidad y control sobre su vida (y accesorios) se vieran reflejados también en esta manera de casi explicar cada ilustración. Pero esto es sólo el planteamiento, pues tenía que llegar alguna clase de conflicto que pusiera en movimiento toda la maquinaria de control de la tranquilidad (= felicidad) que Ardilla Miedosa tiene lista. Cuando algo se sale del esquema es tiempo de un gran descubrimiento, no sobre el mundo que tanto tememos, sino sobre nosotros mismos, donde reside lo único que puede realmente salvarnos de todos los miedos.

viernes, 1 de enero de 2010

Un gran sueño



Felipe Ugalde
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2009
Kalandraka
Colección Libros para Soñar


Era un pequeño
con grandes sueños,
ansioso por crecer...


Primera impresión
Fue un gran curso aquel de Javier Sáez en SM hace un par de años ya (y un parteaguas asegurado en la vida de cualquier ilustrador, como bien me advirtió mi amigo Pixilon). Felipe Ugalde tomaba también el curso y ahí nació Un gran sueño. Podría por ende decir que conocí Un gran sueño cuando aún estaba gestándose en Felipe, y estar de cerca en ese proceso fue una experiencia muy rica y un gran privilegio.

Javier Sáez propuso la dinámica de escribir en un papel tres palabras. Felipe escribió algo así como “cocodrilo”, “universo” y algo más (¿“hambre”, “grande”?). Sentado al principio de la fila virtual que todos los días llevaba a Javier a recorrer el trabajo de cada uno de sus alumnos, veía yo (sentada casi al final) a Felipe luchar con sus palabras para relacionarlas y llegar a un concepto. Pero al segundo día casi se le escuchó gritar “¡Eureka!” y todo fluyó en su historia. Se le veía entonces feliz y concentrado.
Y bueno, he aquí el resultado de un arduo y concienzudo trabajo, un libro que no sólo ganó el 1º lugar del II Premio Internacional Compostela para Libros Ilustrados, sino que es una verdadera obra de arte; universal y entrañable.

Las ilustraciones en principio estarían hechas con grafito. Felipe llevó todo el proyecto terminado con lápiz, precioso ya desde entonces. Pero como muchos ya saben probablemente, Felipe es un maestro del acrílico. Cuando estuvo mostrando a varios editores su trabajo, sin conseguir publicarlo, mejor optó por concursar en este premio e intentar publicarlo con Kalandraka. Entonces al parecer regresó al acrílico y el resultado significó la publicación, el premio y una serie de 18 hermosísimas ilustraciones.

Reseña
El libro realmente es como un poema, y sobre todo considerando que se trata de un libro álbum, es necesario verlo para seguir y comprender la narración. Baste decir que la trama inicia así: nace un cocodrilo con grandes aspiraciones, come por primera vez una mosca y de inmediato su hambre lo lleva a ansiar devorarlo todo, a crecer, a llegar lejos; a alcanzar el sentido de su propia vida.

La poética de Felipe Ugalde
En el clímax de "El aleph", Borges comienza a enumerar todo lo que veía en y desde ese punto, intersección de todos los puntos posibles del universo: “Cada cosa (la luna del espejo, digamos) era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del universo” (ver cita completa con todos los objetos citados).



Así Ugalde, sin palabras y con gran maestría conceptual, en una de mis ilustraciones favoritas de este libro, recoge todos esos objetos, todos esos tesoros, todo lo que puede ser alimento del alma y desecho al mismo tiempo. El cocodrilo lo devora todo.

¿Qué vale la pena enumerar aquí, recuperar de esa poderosa imagen?: un Mickey Mouse, un semáforo, el Empire State, un anillo, la lámpara maravillosa, un tiburón, el café de la mañana, un dragón...

¿Qué hay de Felipe en cada elemento que planta en esta página llena de poesía?, ¿qué tienen en común entre sí un pez, la Venus de Milo, un cubo de Rubik? Quizá que son todos alimentos del cuerpo, del alma o del intelecto, cada uno necesario aunque insuficiente para saciar el hambre del cocodrilo.

Tantas interpretaciones posibles de un breve libro, con una paleta suave, una maestría y manejo sólido del acrílico, una gran narración de un aun más grande sueño: estar hambriento, ser ambicioso, querer —literalmente— comerse al mundo. Y una inevitable indigestión que al final siempre vale la pena.

Ahora basta volver la mirada al cielo y ver para siempre, por el resto de nuestras vidas, un sueño vuelto realidad; un cocodrilo que está donde siempre quiso estar y que es lo que siempre soñó.





*El libro incluye estrellitas fluorescentes.

lunes, 26 de octubre de 2009

La caricia de la mariposa


Christian Voltz
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2005
Segunda edición: 2008
Kalandraka

—Dime, abuelo, ¿dónde está la abuela?
—Bueno, hijo, verás... Unos dicen que está bajo tierra, con los gusanos y las lombrices... ¡Ya ves! Con el miedo que le daban a ella los bichos... Otros piensan que está allí arriba. Volando entre las nubes. ¡Con sus ochenta y cinco kilos! Pero yo sé... ¡que no está tan lejos!

Primera impresión
En un mar de libros, como suelen ser las ferias del libro, encontré una mesa donde todos los libros de Kalandraka costaban sólo cincuenta pesos: el paraíso. Había echado un vistazo antes a las ilustraciones de Voltz, pero no había leído con detenimiento ninguno de sus libros. Compré varios en esa ocasión, pero mi favorito sin dudas fue éste: La caricia de la mariposa. El tema de la vida y la muerte me encantan y es a través del discurso de la ilustración que uno puede disfrutar de su melodía de manera profunda, en un acorde doblemente poético.

Las ilustraciones de Voltz son collages tridimensionales. Utiliza pedacería de telas, de alambres, madera y hasta ciertos elementos orgánicos, como tierra, semillas y más. Construye a sus personajes de manera muy original con objetos reales y sus escenarios eminentemente teatrales tienen sin embargo un toque sensorial, muy táctil, que dan ganas de oler y tocar.

Reseña
Un niño y su abuelo comienzan el día y se disponen a trabajar la tierra. Una mariposa revolotea cerca de ellos. Mientras le explica cómo sembrar, el abuelo rememora a la abuela que ha muerto y le explica cómo sigue sintiéndola cerca, cómo en realidad no se ha ido lejos.

Opinión
Mientras que el abuelo y el niño están hechos con alambre, madera y restos de ropa, la abuela aparece dibujada a línea azul, siempre acompañada de una mariposa. El discurso visual es emotivo y eficaz. Gran libro álbum que enfatiza la necesidad mutua entre el texto y la imagen, a la vez que muestra la convivencia natural e inevitable entre la naturaleza (tierra y semillas) y el hombre (arado y riego), entre los animales (insectos, mariposas) y el humano (familia y tradiciones). Historia que devela ese lazo inquebrantable al fin entre los vivos y los muertos.

martes, 20 de octubre de 2009

El curioso incidente del perro a media noche


Mark Haddon
Traducción de Patricia Antón de Vez
20ª edición: 2008
Salamandra


Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Tenía los ojos cerrados. Parecía estar corriendo echado, como corren los perros cuando, en sueños, creen que persiguen un gato. Pero el perro no estaba corriendo o dormido. El perro estaba muerto.


Primera impresión
Decían “léelo”, decían que era un libro que casi de una sentada iba a leer, decían que lo comprara, me hablaban de él, decían que era memorable y me volvían a decir “léelo”. Un día una amiga publicó un video narrado por una niña acerca de su hermanito autista (“Mon petit frère de la lune”) y otros amigos comenzaron a comentar, hasta llegar a El curioso incidente del perro a media noche. Pero fue hasta este cumpleaños que Rox me lo regaló y hasta esta semana que casi literalmente de una sentada lo leí. Y como toda gran historia, hoy que terminé de leerlo, siento ese gran vacío que se genera cuando los personajes se vuelven parte de ti, cuando sientes que los conoces, y cuando te das cuenta de que la historia acabó y sientes que los vas a extrañar; desde la entraña lo sientes.

Ilustraciones
Aunque es una novela, El curioso incidente del perro a media noche tiene algunos dibujos, juega con la tipografía y se apoya en recursos gráficos que consiguen que uno como lector se meta de lleno en la historia y sienta y comprenda lo que Christopher, adolescente autista, percibe y siente.

Reseña
Christopher descubre muerto a Wellington, el perro de su vecina, la señora Shears. Le gustan los perros porque son leales y más inteligentes que muchas personas que conoce. Le duele que lo hayan matado y está dispuesto a descubrir al asesino. Fanático de Sir Arthur Conan Doyle, de las historias de Sherlock Holmes, del Perro de los Baskerville. Christopher comienza a y a hacer de detective y a escribir una novela policíaca (que de hecho tenemos en las manos), gracias a la cual nos damos cuenta de su vida, de su manera de razonar, de sus miedos, gustos y recuerdos, y develamos un misterio de la mano de este gran y original narrador.

Opinión
Este libro sin duda alguna se ha convertido en uno de mis favoritos. Apela por más de una vía al lector. Los dibujos que presenta para que uno consiga entender realmente de lo que está hablando el narrador, que aseguran que su mensaje sea unívoco y objetivo, y a la vez su conciencia franca de que el lenguaje está plagado de metáforas, de símiles y de mentiras; la serie de problemas matemáticos que cita y que lo fuerza a uno a sentarse detenidamente a seguirlos hasta comprenderlos o desechar la capacidad misma de entender otros; la responsabilidad emocional que a veces parece reducirse a la del lector, porque Christopher narra y describe, pero se confiesa incapaz de atar ciertos cabos, leer el lenguaje corporal (“la gente habla mucho sin utilizar ninguna palabra”), de expresar sus sentimientos como su padre o Siobhan (su maestra)... En fin, el punto de vista del narrador en apariencia sesgado recuerda que nunca es demasiada sensibilidad, que sólo se trata de conocer al otro y en esa medida ser pacientes para poder entenderlo y amarlo. Y está claro, no es tarea fácil.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Selma


Jutta Bauer
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2009
Fondo de Cultura Económica
Colección Los Especiales A la Orilla del Viento

“Después de mucho pensar sin hallar respuesta, le pregunté al viejo sabio...
—¿Qué es la felicidad?
—Para explicártelo te contaré la historia de Selma, la oveja.”


Primera impresión
Selma fue de esos grandes hallazgos que llegan de manera azarosa. Contadas veces veo a mi hermanito Patricio (cumpleaños —a veces—, navidades o años nuevos —no siempre— y algo más que se topa en el camino). Esta vez, fue una rotura de brazo. No pregunté y lo fui a visitar al hospital. Un día antes busqué un libro para él. Encontré justamente uno titulado Cómo es tu papá, que viene con animales y demás (él es muy fan de los animales), y entonces encontré por causalidad Selma: un libro pequeñito y en blanco y negro. Lo leí y decidí llevarle mejor dos libros. De visita en el hospital se lo leí en voz alta (ningún otro libro que le he regalado lo he podido leer así con él, a excepción de Ríbit). Se moría de risa de la parte donde Selma afirma que, pasara lo que pasara, siempre dedicaría un momento del día a platicar con la señora Meyer.

Ilustraciones
Tintas, acuarelas, línea decidida y suelta, el formato de Selma además la enmarca en pequeños cuadros (si ya de por sí el libro es pequeño) a manera de encuadre de video (todo como si fuera entrevista). A veces Selma voltea a la cámara, otras sólo son tomas de ella viviendo e imaginando. Sencillo y atinado.

Reseña
Un perro sentado frente a una copa casi vacía de tinto después de mucho dar vueltas, decide preguntar al viejo sabio por la felicidad. Éste lo remite a la historia de Selma, una oveja a quien alguna vez le hicieron la misma pregunta. La respuesta es simple, pero entraña una sabiduría profunda de lo que a veces olvidamos y que habita, de hecho, en las cosas más inmediatas (y no por eso fáciles de ver) de la vida.

Opinión
Retomo la idea de la que parte este blog: todos nuestros libros favoritos terminan siendo parte de nosotros. Y es como si ciertos libros contaran de alguna manera también nuestra propia historia o llegaran como espejos en un momento en que no vemos claro. Por eso se vuelven entrañables. Selma, el personaje, vino a decirnos a Patricio y a mí que, aunque no tengamos esa cotidianidad que ella, la oveja, tanto intenta inmortalizar, hay rituales que perduran y relaciones que, no importa el espacio y el tiempo, significan la felicidad.

lunes, 17 de agosto de 2009

Las brujas


texto: Roald Dahl
ilustraciones: Quentin Blake

LIBRO ILUSTRADO

Primera edición: 2006
Alfaguara Infantil
Biblioteca Roald Dahl


En los cuentos de hadas, las brujas llevan siempre unos sombreros negros ridículos y capas negras, y van montadas en el palo de una escoba. Pero éste no es un cuento de hadas. Éste trata de brujas de verdad.


Primera impresión
Una de las imágenes más aterradoras que recuerdo de cuando era niña viene de Las brujas de Roald Dahl. Si bien ya es suficiente que el narrador nos diga que una bruja puede ser cualquier mujer del mundo y que éstas detestan a los niños, las maneras en que en el libro se describe cómo se deshacen de ellos resulta terrible: una niña se esfuma de la faz de la tierra, todo el pueblo la busca hasta que un día alguien la ve en su propia casa. Está atrapada en un cuadro de su padre, donde pasa toda su vida, inmóvil, hasta que un día desaparece.

Las ilustraciones, como Quentin Blake acostumbra, son a tinta, pero tienen un toque como de carboncillo para sombras y volumen que, puestos en el lugar preciso, dotan las escenas de mucha vida. Completan las imágenes tan bien generadas ya por Dahl, además de que incluyen toques de humor que, dada la brutalidad a veces de la historia, hacen más leve el golpe (no que el propio autor no sea también bastante irónico).

Reseña
Las brujas usan ropa normal, parecen mujeres normales, pero están determinadas a deshacerse de todos los niños del mundo. Luke sabe esto porque su abuela es una experta en brujas. Se dedicó durante toda su vida a investigarlas, pero nunca dio con la Gran Bruja. La muerte inesperada de los padres de Luke, la enfermedad de la abuela y un pésimo tino los hará encontrarse con ella en una aventura que empieza en Noruega y se desarrolla en un hotel del lujo en Inglaterra. Hay ratones, gatos y un director de hotel roñoso, además de muchas muchas brujas de verdad y Luke, el niño más valiente que hayas conocido.

lunes, 8 de junio de 2009

Perdido y encontrado

Oliver Jeffers
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2005
Fondo de Cultura Económica
Los Especiales de A la Orilla del Viento

Éste era un niño que un día se encontró un pingüino en la puerta de su casa. No tenía idea de dónde había salido ni por qué lo seguía a todas partes. El pingüino se veía triste. ¿Se habría perdido?”

Primera impresión
Mi suegra a veces compra libros ilustrados. Un día antes de comer me encontré con Perdido y encontrado sobre la mesa y lo empecé a leer. No conocía a Oliver Jeffers y tenía entre mis manos el primer libro donde aparece este personaje sin nombre y además donde conoce a su amigo el pingüino. Tan pronto terminé de comer, corrí a comprarme un ejemplar y desde entonces soy gran fan de este artista.

Los personajes de Jeffers son muy sencillos, y tiene un estilo muy característico y entrañable. Utiliza acuarelas y lápiz, juega con las manchas para construir sombras, volumen en el agua o en los árboles. Sus ilustraciones son de una gran plasticidad y las expresiones de los personajes y simpleza de escenarios, memorables.

Reseña
Un pequeño niño se encuentra un día a un pingüino en su puerta. Asume que está perdido y hace todo lo posible por ayudarlo a regresar. Pero quizá no se trata de un pingüino perdido, sino de un nuevo amigo.

Opinión
Un libro sobre la amistad interespecie, lleno de ternura, humor y sencillez. Un clásico entre los niños y amantes del libro álbum; un personaje que persiste en la memoria e ilustraciones que uno puede contemplar por un buen rato.

domingo, 31 de mayo de 2009

Ríbit


Juan Gedovius
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 2005
Ediciones SM
Colección Giraluna










Primera impresión
Ríbit fue de los primeros libros para niños que leí, fue de mis reencuentros con los libros ilustrados, reformulados, nuevos, diferentes de cuando yo era chica. Estaba como becaria trabajando en SM y el bibliotecario, que iba todos los días a la librería que tiene la editorial, me compraba los libros con un descuento de 50%. Me gasté en esa época casi todo mi sueldo en libros para niños y, entre los que más me impresionaron, estaba y sigue estando Ríbit.

Tanto fue así que una navidad se lo regalé a mi hermanito Patricio, que entonces tenía unos 2 años. Él aún no leía y me pareció ideal este libro sin letras. Lo pasé una vez con él, narrándoselo tal como yo lo veía. Me pidió que se lo contara otra vez, y después lo leyó solo hasta ofrecer leérselo a su mamá. Recuerdo que me daba ternura que, como Patricio todavía no podía pronunciar bien la r, al referirse al libro decía: “Es Dríbit, una dranita droja”. No sé si Gedovius habrá pensado en este juego fonético, que lo convierte al final en una especie de libro oral.

El predominio del blanco dota de limpieza las ilustraciones y enfatiza la presencia del protagonista y resto de actores con los que éste se va encontrando. Los colores marcan la identidad de cada personaje y, gracias a las imágenes y su posición sobre ese fondo blanco, la historia se teje y el ritmo de cada página cobra sonoridad. Gedovius trabaja con tintas y es de una pulcritud notable; sus personajes, sobre todo los animales (a mi gusto) tienen una estilización bien lograda y resultan muy simpáticos.

Reseña
Una ranita roja con una paleta (también roja) pegada a la pata se topa con una señora dorada. Comienza así, a partir de ese primer encuentro, un juego de trueques, personajes y colores que llevará Ríbit a lo que más desea... la noche, que le lean un cuento o que hayas leído una historia sin palabras aparentes.

Opinión
Un libro como Ríbit refuerza la idea de que el acto de lectura no depende únicamente de la palabra escrita, y dota al libro de un poder encerrado en sus páginas que un niño de 2 años puede comprender y hasta fomentar la lectura en los demás. De esta manera, una historia bien contada genera una conexión con uno a cualquier edad.

El pollito de la avellaneda

texto: Antonio Rubio
ilustraciones: Gabriel Pacheco
LIBRO ÁLBUM

Primera edición en español: 2006
Kalandraka
Colección Libros para Soñar


Cabra, dame cuero para el zapatero,
que tiene que hacer unos zapatos para el ama,
que tiene que sacarle una avellana a mi pollito que está en la avellaneda.
Ande, no se haga de rogar,
que se me puede ahogar.

Primera impresión
En la presentación de la colección Libros para Soñar (hace como dos años en el Centro Cultural España) vinieron los editores, escritores y cuentacuentos de Kalandraka. Antonio Rubio leyó este cuento tiernamente y aproveché que también andaba por ahí Gabriel Pacheco para comprar el libro y llevármelo firmado por los dos.

Las ilustraciones tienen una paleta sobria, hechas digitalmente; hay que verlas detenidamente para encontrar mensajes entre líneas que este ilustrador añade siempre tan sutilmente en su trabajo.

Reseña
Un pollito está con su gallina en la avellaneda, cuando de pronto al pollito se le atora una avellana en la garganta. Rápido corre la gallina por su ama para que lo ayude. Pero la ama necesita sus zapatos, el zapatero cuero, la cabra pasto, el pasto lluvia... Cuando llegan, el pollito ha muerto. No, no es cierto. Al final todos bailan felices al ritmo del canto del pollito (extrañamente la cabra, que acababa de dar su cuero, baila con ellos también).

Opinión
Se trata de un cuento popular que se contaba de boca en boca. De hecho empieza con la frase “Pues señor...”, que quizá en México no sea tan conocida, pero que se acostumbra usar para abrir un relato oral. Vale la pena leerlo en voz alta y leérselo a alguien, disfrutar mucho de las imágenes y hacer el pacto lector para aceptar que una cabra puede bailar aunque haya servido para zapatos junto un pollito que aguantó con la avellana atragantada más de lo que tarda en crecer el pasto. Kalandraka publica libros álbum memorables, de gran calidad y aptos y dirigidos a todas las edades.

martes, 19 de mayo de 2009

Cuatro libros de animales


texto e ilustraciones: Satoshi Kitamura
LIBRO ÁLBUM

Primera edición: 1998
Segunda reimpresión: 2007
Fondo de Cultura Económica
Colección Los Especiales de A la Orilla del Viento


Gato tiene sueño
Perro tiene sed
Pato está sucio
Ardilla tiene hambre



Primera impresión

Una imagen donde aparecía una ventana. Gato se asomaba para encontrarse con una hilera de gatos dormidos sobre una barda: “Allá afuera no hay lugar”. Los personajes, los colores y la simpleza del texto me hizo correr a investigar quién era Satoshi Kitamura, y a hacerme de estos cuatro libros que los niños de menos de tres años no pueden soltar. El texto y las imágenes son de lo más sencillas; muestran acciones lineales, por eso son ideales para niños muy pequeños, y que alguien se los lea una vez, después, para sorpresa de los papás y maestros, el lector en ciernes querrá y podrá leerlo él.

Las ilustraciones están hechas con líneas de contorno y colores puros, lo más probable es que de tintas o acuarelas. La composición precisa, apunta la mirada siempre al protagonista de cada relato. Los animales son sumamente expresivos y todos tienen una meta en el libro: comer, dormir, lavarse, beber.

Reseña
Gato, muerto de sueño, busca su huequito perfecto para dormir, pero parece que todo está en su contra para conseguirlo.
Ardilla tiene hambre, se encuentra una nuez pero no dónde guardarla, ¿será la guarida de Topo, el nido de Pájaro o debajo de la roca el lugar indicado?
Pato vive un día con problemas climáticos y termina batido en lodo y hojas secas; jamás pensó que un simple paseo terminaría así.
Perro está en busca de un poco de agua para abrevar su sed. Escala, se aventura, se agacha, pero parece que todo está en su contra, hasta que encuentra su solución como por arte de magia.

Opinión
Una narración tiene como componente principal un conflicto que resolver. Quién diría que en un texto tan breve el autor consiga ponernos directo en el conflicto de la situación. Al final, todo se resuelve, y cada animal consigue su cometido. Chin, ya conté el final, pero en estos libros no importa tanto, sino el ritmo de las imágenes, los reveses para conseguir el cometido y, sí, esa meta anhelada que deja a cualquiera tranquilo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Zorrillo el último


texto: Roxanna Erdman
ilustraciones: Enrique Martínez
LIBRO ILUSTRADO

Primera edición en español: 2002
Segunda reimpresión: 2007
Alfaguara Infantil


El zorrillo ahuyenta los colores. Por eso es negro, con una franjita blanca que reluce en su lomo como la de una autopista recién pintada. Junto con los pandas y las cebras, proviene de la época en que el mundo aún no era a colores.

Primera impresión
Conocí a Roxanna Erdman en el diplomado de ilustración de Casul. Nos dio una plática por demás entretenida acerca de literatura, ilustración y, luego de dos que tres interrupciones de una compañera que jamás apagaba su celular y de las campanas de una iglesia que repicaban a la menor provocación, Roxanna nos presentó Zorrillo el último y nos habló de lo que era un bestiario.
Así, cuando algún indeciso pasee por la librería y con la suficiente suerte tome este libro, notará que le habla, apela a uno, lo exhorta a leerlo (pst, pst!): “Éste es un bestiario. ¿Que qué es un bestiario? Ah, pues un conjunto de retratos de animales, de historias que los describen de la nariz a la cola (o del pico a las patas, según). Son retratos narrados y podrían ser retratos hablados si alguien te los leyera en voz alta mientras intentas imaginar qué rayos hace el zorrillo en el título de este libro”.
De vuelta en el diplomado, a cada uno le fue asignado un animal para ilustrar. A mí me tocó el tlacuache y recuerdo hasta ahora la imagen del tlacuache que sin haber visto las ilustraciones originales contemplé pendiendo como hoja de un árbol en la noche de los tiempos, hasta que se secó y cayó para convertirse en el animal que hoy conocemos: “Cuando la nostalgia se le mete en el cuerpo, paso a pasito va y se instala a colgar de una rama. No sería raro que un día reverdeciera”.

Las ilustraciones, en blanco y negro, están llenas de simpatía y precisión. Los personajes le hacen justicia al texto, lo complementan. Dibujos tradicionales con tinta y plumilla (tal vez estilógrafo) se descuelgan de la parte superior de la hoja o se asoman a intentar leer o esperar a que alguien abra el libro y, tal como la escritora impulsara, les lea en voz alta su propia historia.

Reseña
Veinticuatro semblanzas de animales que parecen de lo más usuales, pero, atento querido lector, podrían referirse a usted. Las narrativas descripciones son también mitologías, poemas en prosa y parábolas del ser humano. Además, todas consiguen un tono de intimidad que de inmediato genera un vínculo con el lector.

Opinión
Al leer Zorrillo el último no pude negar sentir que, lo mismo el puercoespín que la ardilla, vivía en gran medida en todos estos animales, y al revés. Así, ante la primera sospecha de que Roxanna pudo haberse basado en su gente conocida para crear la semblanza de cada animal, me atrevería a decir que supo ver profundo y más allá de cada persona, para conocerlas a todas y plasmarlas en veinticuatro animales que recuerdan y evocan a todos los que estuvieron, estamos y estaremos, animales y personas por igual.

lunes, 4 de mayo de 2009

El pato y la muerte

texto e ilustraciones: Wolf Erlbruch
LIBRO ÁLBUM

Primera edición en español: 2007
Barbara Fiore Editora


Desde hacía tiempo, el pato notaba algo extraño.
—¿Quién eres? ¿Por qué me sigues tan de cerca y sin hacer ruido?
La muerte le contestó:
—Me alegro de que por fin me hayas visto. Soy la muerte.

Primera impresión
Parada en la librería, me encontré con este libro. Ya antes, en una visita a Eva Janovitz, ella misma me lo mostró, junto con otro montón de libros que terminé comprando, pero no éste, ni siquiera lo leí. Y qué bueno, me habría dado una pena terrible ponerme a llorar ahí en su oficina, aunque casi igual fue hacerlo en la librería (por suerte no había nadie cerca).

Las ilustraciones son muy sencillas: lápices de colores sobre un papel ocre o blanco, luego recortado; así algunos elementos del fondo, que también son mínimos, como flores, árboles o un lago. Concreto y exacto; hasta La Muerte es sumamente expresiva y empática.

Reseña
Un pato un día se encuentra con la muerte. Nunca la había notado, pero siempre había estado con él. Quizá cualquiera podría imaginar el final, pero cómo un pato se hace consciente de su propia vida y de su propia muerte con la simpleza con que Erlbruch lo pone es definitivamente novedoso.

Opinión
Como ante Yo espero, muchos adultos suelen exclamar “Este libro no es para niños”. Pero pareciera que el tema de la muerte es tan ajeno a niños como a adultos. ¿Por qué negarle la estética de la muerte a un niño, a un adulto o a uno mismo?

jueves, 2 de abril de 2009

Tener un patito es útil

texto e ilustraciones de Isol
LIBRO PLEGABLE

Primera edición: 2007
Fondo de Cultura Económica
Colección Los Especiales de A la Orilla del Viento


Me econtré un patito
y lo agarré...

Primera impresión
Isol fue un gran descubrimiento cuando me reencontré con los libros para niños. Esa simpleza de las cosas que recuerda tanto a Cortázar, que entraña un punto de vista diferente y necesario, y que consigue dialogar tanto con niños como adultos está presente en todos los libros de Isol, incluso en aquellos de los que sólo es ilustradora. Así empecé a ir más seguido a las librerías, y ahora, gracias a ella, casi directo corro a la sección de literatura infantil.

Las ilustraciones son a dos tintas. El formato es lo que más llama la atención. Su sencillez permite jugar con un paralelismo transparente, y la composición idéntica da pie a la prosopopeya conseguida en la segunda lectura.

Reseña
Si bien entraña una suerte de sorpresa al darle la vuelta, los libros de Isol por lo general más bien tienen una revelación que se muestra con dulzura y originalidad; una mirada infantil, desde los ojos de un niño, dirían algunos, pero quizá sólo sea esa otra mirada, fresca, espontánea y sugerente que muchas veces se pasa por alto y que en general sobrevive en lo que tiene significado intrínseco y profundo para algunos y que la mayoría no reconoce. Así un patito puede ser tan importante como un nene, y cada uno tener una visión del mundo de acuerdo con Isol. Pero vale la pena que nos lo recuerde siempre de manera tan sencilla.