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domingo, 29 de mayo de 2011

Checo

Texto: Idalia Sautto
Ilustraciones: Cecilia Varela
Libro ilustrado
Primera edición: 2010
Mirador
Mención honorífica de narrativa: Invenciones 2009

Esta es la Historia Verdadera de un Niño que se hartó de sus padres y se fue.
El Veintiocho de Septiembre de Mil Novecientos Treinta, en las calles de Chopo número Dos-Dos-Tres de la colonia Santa María la Rivera, mientras el Reloj Elgin marcaba las Doce con Treinta y Cuatro minutos nació Checo.
Checo era el segundo hijo de Dos Hermanos.
Por las mañanas y por las noches tenían derecho a comer Bolillo y Medio.
A Checo le gustaba Coleccionar Canicas, pero no cualquier Canica, sobre todo las que fueran transparentes y parecieran Agüitas. También le gustaba patinar. Pero cuando tenía Ocho años casi Nueve le robaron los patines en la escuela. Haroldo, su Hermano Mayor, le dijo que eso le pasaba por Presumido. Pero Checo no era Presumido. A decir verdad no tenía mucho De Qué Presumir.
Checo tenía Nueve años casi Diez cuando supo lo que Realmente quería en la Vida: Ser Maquinista.

!
Casi conocí a Idalia varias veces en mi vida. Entré a una primaria el año en que ella salió. Vivía en el mismo edificio que mis tíos, ambas somos ávidas lectoras de Cortázar. Al parecer más de mil veces nos cruzamos en calles, librerías y aulas de la ciudad de México, sin reconocer en su momento que teníamos muchas cosas en común. Pero así es el azar y, cortazarianas al fin, nos vimos cara a cara, y nos cruzamos palabra a palabra en la FIL de Guadalajara de 2009. Javier Sáez era finalista del premio Invenciones, y nos habló de una chica que había escrito un libro increíble, con quien competía, y que ya era una gran amiga. Idalia llegó al stand de El Ilustradero y platicamos por horas, fuimos a cenar, estuvimos en la premiación, donde anunciaron que si bien Javier era el ganador (con La venganza deEdison), Idalia tenía sin duda mención honorífica, y su libro también sería publicado. Ella lloraba de la emoción, contenta, orgullosa y satisfecha. Su libro se había vuelto Realidad.

*
Las coincidencias siguieron y, el año que Cecilia Varela se fue de vuelta a Argentina, le encargaron este libro sobre la ciudad de México. Sus ilustraciones tienen esa melancolía del pasado, esa cualidad entrañable de los álbumes viejos de fotos, del instante captado al estar parado viendo por la ventana, de transeúntes sin saberse observados cumpliendo con la cotidianidad, de objetos olvidados en la banqueta. Retrata así, tal como lo hace Idalia con la palabra, a la ciudad y a esa esencia que se siente en el aire, pero que pocas cámaras, pinceles o plumas son capaces de plasmar.

+
Checo es un niño de Nueve casi Diez años con grandes sueños y ambiciones. Nada lo detiene y por eso decide un día irse de su casa y construirse su futuro. La ciudad de México aparece como coprotagonista en esta historia llena de souvenirs de la época, circo, calles y una aventura sutil pero memorable. De ésas que hacen que la vida cotidiana se convierta en un recuerdo que trasciende en forma de emoción, como los sueños.
La memoria como tema sin duda es estelar en esta novela de Idalia, y trabaja en varios niveles.
El personaje de Checo está basado y es homenaje a uno de la vida real: su abuelo quien siempre fue un gran narrador de su propia historia. Así surgió la semilla del libro. Primero, como un ejercicio en la carrera de Historia, donde Idalia desarrolló una investigación sobre los años treinta en la ciudad de México a partir de todo lo que su abuelo recordaba. Notas y notas, horas de grabaciones le dieron a Idalia material muy inspirador para dar el salto a la ficción. 
Así se revela más tarde con el libro la escritora con su propia forma de ver el mundo, a su abuelo, la ciudad y la vida.
En Checo encontramos datos reales de la época, otros quizá naturalmente distorsionados por la memoria de su abuelo, y escenas que Idalia recrea y que no sólo pudieron haber ocurrido, sino que se llenan de vida al ser construidas por sus palabras en el entramado de su propia narración.
Destaca el uso de mayúsculas, donde pone un acento a aquello que tiene importancia especial para el protagonista, tiene juegos de palabras maravillosos y ligados estrechamente con Checo que a sus Nueve casi Diez años supo con la certeza de pocos lo que quería hacer de su vida, quién ser.
Y sobre todo, aplaudo la osadía de poner y llevar hasta las últimas consecuencias la historia de un niño con las agallas para irse de su casa y hacerse de una vida (no sólo sobrevivir), para volver en su momento, como figura de héroe, siendo otro, más fuerte, más sabio, más él.

lunes, 7 de marzo de 2011

Yo ¿quién soy?


Libro ilustrado de divulgación
Primera edición: 2006
Libros de Filo y Sofía

¿Qué le debes a tus papás?
Todo, porque ellos me dieron la vida.
Sí, pero...
¿Tu vida le pertenece a tus papás?
¿Dirías lo mismo si tus padres te hubieran abandonado?
Si todo se lo debes a ellos, ¿no te debes nada a ti mismo?
¿Fueron tus papás quienes te hicieron nacer o fue la naturaleza?

¿Tú eliges quién eres?
Sí, porque tengo mi carácter y mis ideas.
Sí, pero...
¿Los otros nunca influyen en ti?
¿Elegiste tu carácter o lo heredaste?
¿Eliges estar de bueno o de mal humor?
Elegir ser uno mismo, ¿implica necesariamente ser distinto de los demás?

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Esperando a que Santiago acabara de trabajar, tomé un libro que estaba sobre su mesa y lo empecé a leer en voz alta. Habíamos tomado de referencia varios títulos de esta colección para un proyecto de divulgación para niños sobre derechos humanos. Resultó que, ante la variedad de ilustradores que nos deleitan en cada tomo, el autor de Los Libros de Filo y Sofía era el mismo: Oscar Brenifier, filósofo, profesor y gran escritor. Entre todos, sin duda Yo ¿quién soy? es, por sus ilustraciones y claridad para exponer el tema, mi favorito. Nadie, no importa la edad que tenga, se lo debe perder. Claro, si lo encuentra, porque yo no he tenido suerte y rezo a Dios por encontrarlo y hacerme de la colección entera un día de estos, pronto.

*
Las ilustraciones de Aurélien Débat son sencillas en intención técnica, pero guardan una profunda conceptualización de los temas tan complejos que se tocan en este libro. Dividido en cinco grandes temas, cada uno coronado con una pregunta primigenia (1), el ilustrador consigue darle la vuelta y no sólo representar la duda detonante, sino complementarla y generar su propio discurso. De ahí la enorme riqueza de este proyecto que, no por estar ilustrado —como suele malinterpretarse—, está dirigido únicamente al público infantil.
(1) animal: ¿eres un animal?; edad: ¿te gusta crecer?; diferencia: ¿eres como los demás?; papás: ¿qué le debes a tus papás?; apariencia: ¿te gusta verte en el espejo?; libertad: ¿tú eliges quién eres?)
+
La estructura del libro es sencilla pero entraña una sabiduría profunda. Pasa con los libros de divulgación (así como todo lo que está bien hecho) que, ante su simpleza, uno creería que resulta muy fácil armarlo; pero, como ocurre con la poesía, cada pieza de este libro está puesta en su lugar y nos sorprende con un discurso, no sólo iluminador, sino hermosísimo. Ante cada pregunta, una respuesta que lleva de nuevo a la duda. Ante un mundo lleno de incógnitas, sólo uno mismo puede tender ese camino donde, para verdaderamente responder, se acepta y da la bienvenida a otra interrogante. Únicamente así nos acercamos más al (auto)conocimiento. Y si bien puede resultar el trabajo de una vida, la búsqueda por contestar: yo, ¿quién soy?, se configura como un trayecto durante el cual, sin duda alguna, nos acerca más a eso que quizá sea imposible descifrar del todo, pero a cada paso y con cada nueva pregunta, acariciamos.


lunes, 7 de febrero de 2011

Cartas desde el interior

John Marsden
Novela
Primera edición: 2007
Tercera reimpresión: 2010
Castillo de la Lectura
Ediciones Castillo






11 de febrero

Querida Tracey:

Para ser honesta, no sé por qué contesto tu anuncio. No es que tenga más amigos por correspondencia, pero éste es un domingo aburrido y húmedo; todo el mundo salió, y pensé en hacer algo diferente...

[...]

Mandy

P. D. ¿Por qué tienes un apartado postal? Creí que eran para las grandes compañías.


18 de febrero

Querida Mandy:

Gracias por escribir. Escribes bien, mucho mejor que yo. Puse el anuncio para pasar el rato, como un desafío, y sólo tu respuesta me gustó. Recibí otras tres de unos tipos en verdad pervertidos, bastante graciosos, pero repugnantes. Y las de algunos niños. Aun así, fue emocionante recibirlas...
No sé qué más contarte. De todos modos, espero que sigas escribiendo. Ha de ser divertido escribirle a alguien sin hablerlo visto nunca. Prescott está muy lejos de Acacia Park. Nunca he estado en Acacia Park ni en otro sitio por ese rumbo. ¿Alguien lee tus cartas, o puedo escribirte lo que yo quiera?

Por favor escribe,

Tracey


!
El año pasado empezó un diplomado en literatura infantil en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, por parte de la universidad y de Ibby México. Como parte de las lecturas, recomendaron no sólo la de este libro, sino de una serie de notas periodísticas ante una polémica suscitada en Veracruz, cuando una maestra, además de las lecturas obligatorias, asignó éste y otros libros a sus alumnos de secundaria. Una madre hojeó el libro y encontró algunos párrafos llenos de violencia y temas poco apropiados para su hija. No se molestó en leer la novela completa, pero sí en hacer un escándalo en un periódico local y exigir que no hicieran gastar de más a los padres, y que prohibieran este tipo de libros que no pueden tener ninguna buena influencia en los adolescentes. No cabe duda de cómo llama la atención la censura. Tan pronto como tuve oportunidad, compré y leí esta extraordinaria novela epistolar.
Además de las notas sobre el libro, encontré esta entrada en el blog Libroadicto, de Javier Munguía, donde habla más de todo el problema generado en torno a Cartas desde el interior. Ver más.

*
La colección Castillo de lectura está conformada por novelas, por lo que no incluye casi en ningún caso ilustraciones, acaso alguna viñeta. Con todo, Castillo dio un giro al diseño de la misma, con portadas de colores muy vivos y una ilustración en blanco y negro que contrasta con el fondo y armoniza con la tipografía del título y autor. La portada de este libro estuvo a cargo de Abraham Balcázar.

+
Tracey y Mandy comienzan una amistad por medio de cartas. Como al principio de cualquier relación, dicen poco la una de la otra, pero poco a poco ahondan en quiénes son realmente. En este proceso descubren cosas tanto de su remitente como de sí mismas. Ambas pasan por periodos muy difíciles, no sólo por ser adolescentes, sino por aquello de lo que no pueden hablar con nadie más. Los silencios y las omisiones las dibujan a los ojos del lector, que nunca sabe más de ellas que lo que están dispuestas a compartir. La solución no viene de las palabras que reciben, pero consiguen no sentirse solas en un mundo que las ha aislado.


¡Jimmy, el más grande!

Jairo Buitrago y Rafael Yockteng
Libro álbum
Primera edición: 2010


En los pueblos como el de Jimmy sólo hay una iglesia pobrey pequeña y, con suerte, un gimnasio de box pequeño y pobre donde los niños le dan a un saco y a una pera, saltan cuerda o lanzan golpes al aire.
El de los zapatos es Jimmy.
Y este es el gimnasio del pueblo de Jimmy.
Nuestra historia comenzó cuando don Apolinar miró detenidamente a Jimmy y le pidió que corriera alrededor del pueblo; como Jimmy no tenía mucho que hacer, simplemente se puso a entrenar.


!
Conocí la dupla Buitrago-Yockteng con Camino a casa, libro que ganó hace dos años el premio del FCE A la orilla del viento, y que dio pie a que hicieran muchos libros más juntos. Lamentablemente es difícil conseguirlos en México, pero el otro día que hacía un recorrido por librerías por casualidad me encontré con éste y con gran emoción me hice de él.

*
La portada nos presenta un cartel de un joven boxeador, Jimmy, el más grande. Las ilustraciones de Yockteng son muy sueltas y de paleta rica. Los libros de esta pareja de autores son un claro ejemplo de lo bien que casan las imágenes con el texto, y es indudable la cercanía con la que trabajan. Cabe mencionar que Buitrago es también ilustrador, lo cual no puede sino enriquecer el ritmo de lectura, el discurso doble (palabra-imagen) que se da y esos cierres que envuelven el libro álbum entero en un mensaje claro, y que le suman todos los niveles de lectura que una buena obra tiene. Así, el lector puede detenerse en cada página y encontrar no sólo algún guiño de lo que el texto dice, sino múltiples historias en potencia que se despliegan en esas escenas abiertas, personajes secundarios y sus versátiles gestos. 

+
La historia de Jimmy se cuenta a partir del pueblo donde vive. El protagonista tiene una cualidad especial, que lo parece distinguir del resto. No son sus zapatos ni el temple de acero; o no exactamente. Es muy bueno para el box, disciplinado y amante de la lectura. Jimmy disfruta lo que hace y tiene una visión privilegiada de la vida; además, de una u otra forma repercute en la vida de los demás. Tal vez se deba a que el protagonista no es tanto ni sólo Jimmy, como la ciudad que habita y a la que por cierto, llena de vida con su presencia. No todos los héroes deben lanzarse a un viaje iniciático para volver diferentes, los hay quienes, con su presencia y claridad, pueden cambiar al mundo, aquel en donde y por el que viven.

La niña desdichada


Libro ilustrado
Publicado en 1961
Primera edición: 2010


Había una vez una niñita que se llamaba Charlotte Sophia. Sus padres eran bondadosos y acomodados.
La niñita tenía una muñeca a la que llamaba Hortense.
Un día a su padre, coronel del ejército, lo destinaron a África.
Meses más tarde recibieron al noticia de que lo habían matado durante un alzamiento popular.
Su madre entró en un declive que resultó fatal.
Al único pariente que le quedaba, un tío, le rompió la crisma un trozo de mampostería.
Charlotte Sophia quedó en manos del abogado de la familia.
El abogado la puso de inmediato en un internado.


!
Era el último día en la FIL de este año y yo no había tenido oportunidad de darme una vuelta con calma por la feria para comprar algo. Ya me había maravillado por la oferta de los Libros del Zorro Rojo, y ahí me dirigí antes de mi última cita. Soñaba con llevarme una de las cajitas de Edward Gorey, pero mi presupuesto era limitado. A tono con mi sentimiento, compré La niña desdichada, con la esperanza de que el humor negro de Gorey fuera buena compañía en el viaje de regreso...

*
El trabajo de Edward Gorey se caracteriza por una delicadeza sin límites. Hechos a línea, tinta y acabados refinados, los expresivos personajes de Gorey reflejan un gran dinamismo página a página. Su estilo es muy cercano a la tira cómica, de ahí quizá ese formato pequeño de sus libros, tan adecuado, tan exacto como el tejido de sus historias.

+
La pequeña Charlotte Sophia, una niña bien acomodada, vive feliz con sus padres en una casa con todos los lujos de los que pueda gozar. Paso a paso, lo pierde todo. La desdicha se va sembrando en su vida y ni ante una vuelta de tuerca del destino, será posible recobrarse.
La exageración contenida de Gorey a veces no da pie de inmediato a la risa. Utiliza con cinismo la ironía para provocar un nudo en la garganta, y la inevitable aceptación de un destino escrito desde el título del libro de la vida de la niña desdichada.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Buscando a Alaska


NOVELA

Primera edición: 2006
Tercera reimpresión: 2010
Castillo de la Lectura




Una semana antes de que dejara a mi familia, la Florida y el resto de mi vida anterior para irme a un internado de Alabama, mi madre insistió en darme una fiesta de despedida.
[Mi papá] también había asistido a Culver Creek, el mismo internado al que me dirigía, igual que sus dos hermanos y todos sus hijos. Creo que le gustaba la idea de que siguiera sus pasos. Mis tíos me habían contado historias de cuán famoso había sido en la facultad, de cómo se la había pasado armando relajos y al mismo tiempo aprobando con las mejores calificaciones todas sus clases. Esa vida sonaba mejor que la que yo tenía en Florida. Pero no, no era por papá. No exactamente.
—Esperen —entré al estudio de papá y encontré la biografía de François Rabelais. Me gustaba leer biografías de escritores, aunque (como era el caso de Rabelais) nunca hubiera leído nada de su obra. Pasé rápido las páginas hacia el final del libro y encontré una cita subrayada con marcador (“¡Nunca uses un marcador en mis libros!”, me había indicado mi papá mil veces; pero, ¿de qué otra manera se supone que encontrarás lo que buscas?)—. Este tipo —dije, de pie en el umbral de la sala—, François Rabelais, era un poeta y sus últimas palabras fueron: “Voy en busca de un Gran quizá”. Por eso me voy. No quiero espera hasta morir para empezar a buscar un Gran quizá. 

Primera impresión
En una época de intercambio de lecturas, Santiago me presumió que acababan de salir un par de libros de Editorial Castillo, cuyas portadas había ilustrado él. Uno era de miedo y otro de una muerte inesperada. Escogí, como es obvio, el de la muerte. Pero la espera duró varias páginas, y aún así no me arruinó demasiado el libro, aunque sí le reclamé como probablemente usted, querido lector, me reclamará si tiene a bien leer el libro y no encuentra esa muerte inesperada pronto. No importa.
Debí haber escrito esta reseña hace varios meses, pues entonces leí el libro y lo tenía más fresco. Pero es un libro tan triste que por alguna razón no lo hice. Tal vez no quería devolverlo aún (préstamo como fue del sr. Mano de papel), y ahora estoy lista para dejarlo ir, pues me quedo con el recuerdo y las citas favoritas.

No tiene ilustraciones, pero sí una gran portada que bien pueden ver aquí arribita.

Reseña
Miles, joven de 16 años, es enviado a estudiar a un internado. Poco popular y tímido, pronto hace muchos amigos, travesuras, bebe a escondidas, fuma, y se enamora perdidamente de Alaska, quien cambia para siempre su forma de ver el mundo.

Opinión
Este libro trata del amor, la muerte, la identidad. Me gusta que esté narrado en primera persona por el protagonista y ver cómo crece y cambia. Están claros los estragos provocados por el amor y la muerte, pérdidas a su manera los dos. Quién fuera Alaska para la quisieran a una así...

Citas favoritas
"Vagamente recuerdo a Lara de pie en la puerta, la habitación oscura, afuera oscuro, todo leve y cómodo pero un tanto giratorio, el mundo pulsando como si fuera un ritmo pesado de batería. Vagamente recuerdo al sonrisa de Lara desde la puerta, la relumbrante ambigüedad de la sonrisa de una chica, que parece prometer una respuesta a la pregunta, pero que nunca la da. La pregunta, aquella que todos hemos estado preguntando desde que las niñas dejaron de ser asquerosas, la pregunta que es demasiado simple para no ser complicada: ¿le gusto o no le gusto?" (p. 94)

"Así tal cual. De cien kilómetros por hora a dormirse en un nanosegundo. Yo quería acostarme junto a ella en el sofá, abrazarla y dormir. No coger, como en esas películas. Ni siquiera tener sexo. Sólo dormir juntos, en el sentido más inocente de la frase. Pero me faltaba valor, ella tenía novio, yo era torpe, ella era preciosa, yo era un aburrido sin remedio y ella era fascinante hasta el infinito. Así que regresé a mi habitación y caí sobre la litera inferior, pensando que si las personas fueran lluvia, yo sería llovizna y ella, un huracán." (p. 127)

"Ahora se ponía más fría con cada hora que pasaba, más muerta con cada una de mis exhalaciones. Pensé: 'Ése es el miedo: perdí algo importante, no lo puedo encontrar y lo necesito. Es un miedo semejante al de alguien que perdiera sus lentes, fuera a la óptica y le dijeran que todos los lentes del mundo se acabaron y que tendrá que vivir sin ellos'." (pp. 201-202)

jueves, 12 de agosto de 2010

El niño con bigote

Texto: Esteban Cabezas
Ilustraciones: Alejandra Acosta

Mención de Honor
XIII Concurso de Álbum Ilustrado A la Orilla del Viento

Los Especiales
A la Orilla del Viento
Fondo de Cultura Económica


Esa mañana, Juan despertó con bigote.
No se dio cuenta antes de salir de la cama, pero de pronto notó que le había salido un montón de pelos.
“¡Qué bien! —pensó Juan—. ¡Ahora me dejarán entrar a ver películas para mayores de edad!”.

Juan amanece como todas las mañanas, excepto que ésta se encuentra en su reflejo a un niño con bigote. La emoción que lo aborda de entrada pronto se desvanece, ¿eso significa que tiene que hacer también las cosas que hace la gente con bigote?

Primera impresión
Conocí por blogs el de Ale Acosta, y me llamó la atención la entrada donde hablaba de este libro que, decía, había metido al concurso del FCE en el que finalmente recibió Mención de Honor y resultó publicado.
Leo el libro ahora y pienso en ese momento en que uno decide irse de su casa y de hecho lo hace, en ese día ya fuera de casa en que uno amanece enfermo y tiene que curarse a sí mismo, hacerse de comer, pagar las cuentas, ordenar y habitar un espacio que no depende más que de uno que sea habitable; el día en que uno tiene que acomodarse en una vida que no tiene ya relación con la niñez. En resumen, un día uno despierta, se mira al espejo y se encuentra con un niño con bigotes.

Lápices, tintas y texturas digitales componen cada plano en las ilustraciones de Ale Acosta. El niño es memorable (un gran personaje) y los pelos están presentes desde el título formando la tipografía, hasta en un piso víctima del recorte impulsivo de este pequeño bigotón. Me encanta una imagen en la que aparece gente con bigotes y entre hombres en la calle aparece también una señora bigotona.

Opinión
¿Un niño con bigote? La imagen sin duda resulta cómica, absurda, paradójica. Si el bigote es el símbolo de ser adulto, acentuar en la historia que quien lo porta es un niño presenta de manera muy original el tema de la identidad y crecimiento. En el fondo, todos somos niños (con bigote).
Juan reconoce que crecer trae consigo beneficios (ahora podrá entrar al cine a ver películas para grandes), pero también responsabilidades que aún no quiere vivir: noches de desvelo, desmañanadas para ir al trabajo, hacer diligencias en la calle… Preocupaciones, en fin, para las que no está preparado. Mejor cortar el problema, ganar tiempo, desayunar el cereal que su madre le sirve, ser niño otra vez.
Cortarse el bigote resulta un santo remedio (¡si todo fuera tan sencillo como cortarse el bigote!), pero ninguna solución puede ser tan simple, menos para semejante problema; y tal cual, resulta sólo  temporal, momentánea, fugaz.
Es como si Juan cerrara los ojos para vivir por un día como el niño que ya no es, el problema es que Juan no sabe que al día siguiente el problema habrá vuelto con todo y probablemente peor que el día anterior.
¿No será que no queda de otra que aceptar el bigote que nos mira de vuelta en el espejo cada mañana, servirse uno mismo el cereal y disfrutar ir al cine? Ya es hora.

domingo, 25 de julio de 2010

¡Qué niño más lento!

Lucía Serrano
Libro álbum

Primera edición: 2010
Colección Los Especiales A la Orilla del Viento


—¡Arriba, Néstor! ¡Qué niño más lento!
Tam, tam, tam, oye Néstor, y se levanta a su ritmo, pasito a pasito.


Primera impresión
Leí por primera vez este libro en una pantalla de computadora en una situación laboral. El ritmo de la historia, el personaje y el tema que aborda me cautivaron. Lo encontré a las pocas semanas en la librería: era un libro chiquitito (20 x 17 cm), más pequeño de lo que imaginé, y no sé si en conjunto con el tamaño, leerlo así, tenerlo en las manos lo convirtió en un álbum entrañable que, por si fuera poco, ganó el premio A la Orilla del Viento 2009.

Las ilustraciones son ricas en texturas. Grafito, lápices, acuarelas, una paleta sobria, con muchos sepias y pasteles. Lucía Serrano juega con el desenfado del grafito sin perder jamás el control del rayón. La soltura de la línea llena de dinamismo cada página, y dota de una gran plasticidad las escenas y atmósferas.

Reseña
Néstor vive a su ritmo, no parece importarle lo que los demás le digan. Hasta que un día el “Tam, tam, tam” desaparece.

Opinión
Conocerte es entender tus propios ritmos. No siempre es posible vivir así, pues el exterior impone muchas veces los suyos. Construir la identidad es entender que debe existir un balance entre lo que se exige y lo que se puede dar, supongo que más para un niño, y especialmente uno como Néstor. No hay que subestimar el poder de la paciencia ni el del tiempo; saber esperar trae grandes cosas o, por lo menos, lo que sólo uno mismo esperaría de sí.

lunes, 28 de junio de 2010

Malvado conejito

Texto: Jeanne Willis
Ilustraciones: Tony Ross
 

Libro álbum
Primera edición: 2009
Oceano Travesía


Nunca hubo un conejo más malo que Malvado Conejito. O por lo menos eso podríamos suponer después de leer la carta que dejó sobre su cama un día al regresar de la escuela.

Queridos Ma y Pa,
Siento decirles que HE HUIDO DE CASA. Estoy viviendo en el Basurero del Cañón del Diablo con mis nuevos mejores amigos. Nos hacemos llamar Los Conejos del Infierno, y mi nuevo nombre es MALVADO CONEJITO.

Primera impresión
Llegué un día a la oficina y Jorge acababa de comprar este libro. No me llamó demasiado la atención, aun cuando me dijo que estaba increíble (no siempre hay que creerle todo a los amigos, ni a los libros, ni a Jorge). Lo leí entonces en voz alta (para mí y para Jorge que de rebote tuvo que escucharlo). No paraba de reír. Lo leí a todo el que entraba a la oficina. Lo releí yo sola en mi oficina. Lo dejé sobre mi escritorio y le prohibí a Jorge llevárselo y lo releía para volver a reír. Sí es, sin duda, un libro increíble.

Las ilustraciones y el texto están relacionados íntimamente. Es de esos álbumes escrito por uno e ilustrado por otro que me hacen preguntarme cómo logran compenetrarse tan bien para generar un discurso único. Tony Ross, con tintas, colores y acuarelas genera una serie de personajes y situaciones que retratan a la par que la letra visiblemente hecha a mano, esta entrañable carta de Malvado Conejito, un álbum epistolar.

Reseña
Una carta aparece en la cama de Copo de Algodón. Va dirigida a sus padres y en ella les dice que su nuevo nombre es Malvado Conejito y lo ha dejado todo para unirse a los Conejos del Infierno.

Opinión
Aunque las cosas no siempre sean lo que parecen, llega un momento en la vida de todos (o quién sabe) en que queremos huir de casa y convertirnos en algo totalmente diferente. Bueno, no todos lo hacemos, algunos sólo lo soñamos o simplemente buscamos reinventarnos de formas más sutiles. Sea como sea, Malvado Conejito pone sobre la mesa varias cosas: 1. no hay que fiarse de las apariencias, 2. todo siempre puede ser peor, 3. hay que tener la confianza para equivocarse, 4. y el humor para reconocerlo. Así la risa priva al regaño, al castigo, a las consecuencias, y al final es posible volver a ser quien desde el principio se ha sido (y aunque saberlo no parezca tarea fácil, la respuesta a veces simplemente habita en esos pequeños actos, en ese sentido del humor tan de cada quien).

domingo, 28 de febrero de 2010

Ardilla Miedosa


Libro álbum
Primera edición: 2006
Colección Giraluna

Ardilla Miedosa nunca abandona su árbol de bellotas.
Prefiere quedarse en su cómodo y seguro árbol en vez de aventurarse hacia lo desconocido. Lo desconocido puede ser un lugar aterrador para una ardilla.

Primera impresión
¿Quién no teme algo? ¿Quién no posee un sentimiento que lo atormenta aunque  no esté en sus manos que se haga o no realidad? ¿Quién no se ha sentido como ardilla alguna vez? No sólo las ardillas temen y se obsesionan con ciertos pensamientos. Quizá por eso que más de uno pueda identificarse con este animal. Y tal vez sea que en mi familia (incluyéndome, por supuesto) proliferan las ardillas que este libro sea tan entrañable (y simpático) para mí.

Las ilustraciones están hechas con plastas de colores, contornos negros y, muy importante, textos. En cada página no sólo la narración constituye un discurso, pues muchas de las imágenes se construyen a manera de diagramas, o con flechas que indican algo que el texto no trae y que, al mostrarse así, comunican el mensaje de una forma peculiar.

Reseña
Ardilla Miedosa tiene todo bajo control. Dado que al salir de su árbol cualquier cosa puede ocurrir, prefiere no hacerlo, pero, si de plano no puede evitarlo, ella tiene lo necesario para salir de aprietos. Pero ¿qué pasa cuando un paso de su diagrama se sale de lugar?

Opinión
Las ilustraciones en un libro álbum y su relación necesaria con el texto son clave. En este libro es como si la obsesión de la Ardilla Miedosa por todo lo que la rodea, esa meticulosidad y control sobre su vida (y accesorios) se vieran reflejados también en esta manera de casi explicar cada ilustración. Pero esto es sólo el planteamiento, pues tenía que llegar alguna clase de conflicto que pusiera en movimiento toda la maquinaria de control de la tranquilidad (= felicidad) que Ardilla Miedosa tiene lista. Cuando algo se sale del esquema es tiempo de un gran descubrimiento, no sobre el mundo que tanto tememos, sino sobre nosotros mismos, donde reside lo único que puede realmente salvarnos de todos los miedos.

lunes, 22 de febrero de 2010

Lucas

Novela
Primera edición: 2009
A Través del Espejo

Vi a Lucas por primera vez el verano pasado, en una hermosa tarde de finales de julio. En ese momento no sabía quién era... De hecho, ahora que lo pienso, ni siquiera sabía qué era. Desde el asiento trasero del auto apenas pude distinguir una criatura vestida de verde que caminaba sigilosamente a lo largo del Stand en medio de una brillante nube de calor. Era una figura delgada y andrajosa con pelo rubio color paja y una manera de andar —me hace gracia recordarlo ahora—, una manera de andar que susurraba secretos al aire.

Primera impresión
Me recomendaron Lucas concretamente para El Morbito. Como quien me lo recomendó lo hizo con tanto ahínco, comencé a imaginarme que realmente le gustaba el libro, y me dio mucha curiosidad leerlo. Pero cuando llegué a la oficina, me di cuenta de que no era la única curiosa y esperé un par de semanas. Las primeras setenta páginas son un gran planteamiento: parece que nada va a ocurrir, todo transcurre demasiado lento. Pero la historia no tarda en tomar su ritmo y una vez que lo hace resulta difícil dejar de leerlo.


Reseña
Cait McCann, una niña-joven de 15 años, vive con su padre en Hale, una pequeña isla inglesa. Dom, su hermano, llega de visita de la universidad. Cait ve por primera vez a un joven de cabello rubio y de inmediato se queda prendada de él. Una historia llena de pasiones encontradas, mentiras, intrigas, amor y dolor.

Opinión
A los 15 años todo suele ser extraño. Narrada en primera persona, Cait cuenta la historia de lo que ocurrió con Lucas, un chico misterioso a quien apenas conoce y que va develando poco a poco su personalidad para que  Cait descubra en ese trayecto la suya. Parece que nada ocurre, pero dentro de la gama de sentimientos contenidos y acciones sin ejecutarse, grandes revelaciones tienen lugar. No digo más porque no me gustaría arruinar nada, basta decir que cosas malas se avecinan siempre, anunciadas por la narradora desde la primera página, pero ¿qué cosas? Hay amor correspondido, se es joven, ¿qué podría salir mal? ¡Descúbralo! 

Citas favoritas
· “No creo que la valentía sea algo de lo cual haya que sentirse particularmente orgulloso. Por lo general se trata sólo de hacer algo que no quieres hacer con tal de evitar hacer algo de lo que tienes aún menos ganas.” 
· “Conténtate con lo que eres y no busques cambiar; ni temas el último de tus días ni lo añores”.
Marco Valerio Marcial


domingo, 7 de febrero de 2010

Escalofriantes historias de niños prodigio


texto: Linda Quilt
ilustraciones: Michael Sowa
NOVELA ILUSTRADA

Traducción de Elisa Lucena
 

Primera edición: 2007
Las Tres Edades
Ediciones Siruela



Primera impresión
La portada es una ventana que jala como si hubiera un día soleado afuera. Luego vine a enterarme de que las ilustraciones eran de Michael Sowa, ilustrador no sólo conocido por su aparición en la conocida película Le Fabuleux destin d'Amélie Poulain, sino por tener libros increíbles que raramente se consiguen en México. Pero también el título es un imán. ¿Por qué esas historias contenidas en el libro son escalofriantes, por qué lo son si se trata de niños prodigio? Este título aunado a la imagen de portada funciona como ese mejor no lo leas e invita de inmediato a cualquier curioso a meter las narices dentro de estas siete narraciones.

Las ilustraciones están hechas con óleos (ya me imagino cómo se verán en vivo, sería un deleite poder gozar de exposiciones de estos ilustradores; ¡lástima que aún no exista un lugar para la ilustración como arte!, pero sí qué bueno aquel que tiene en los libros). Sowa ilustra atmósferas. Sus personajes no siempre son lo que se espera —casi siempre se tratan más bien de animales—. Exhalan cotidianidad. Recuerdan mucho a la obra de Hopper con ese desfase que pasa de lo cotidiano a una sensación de extrañamiento hacia lo que vemos que, sin saberlo, se despliega en la intimidad. Capta así un instante donde se recupera la esencia del personaje: lo cachamos en ese momento donde muestra su alma, en ese intersticio que aparece a veces frente al espejo, a veces frente a cierta persona, a veces en ese instante de absoluta soledad.

Reseña
Melinda Milford es una niña que no puede decir mentiras, literalmente no puede, sólo la verdad. Orville O’Raghallaigh es un hombre que olvida las cosas apenas le pasan. El pequeño Norm no parece tener nada malo, pero es demasiado normal. Las hermanas A y B no pueden distinguirse por más que uno lo intente, pero una de ellas es tan sobresaliente que debe ocultarlo. Begon Howard Reginald Stafford Llewelyn-Fitch carga una maldición cada que alguien pronuncia su nombre. Wanda Wippleton no se preocupa demasiado por las cosas, pero siempre la acompaña una muy buena suerte. Y Balthazar Bollinger nació siendo esférico y ligero; un día encuentra su verdadero potencial en el arte. Siete cuentos (escalofriantes) de estos niños prodigio.

Opinión
Cada historia es un cuento que se narra con un ritmo pausado y certero que cautiva de inmediato al lector. Cada personaje muestra una cualidad humana que, sin ninguna intención de moralizar, refleja la complejidad de cada persona y de aspectos que nos implican a todos. Graciosos e inquietantes, cada personaje se queda en la memoria como muestra de vidas llevadas de manera simple, de cierta forma determinadas por esa particularidad mostrada desde niños.


Dato curioso
Linda Quilt es una escritora inglesa que, dada su nacionalidad, escribe en inglés. Sin embargo, se rumora que no en realidad se trata de un pseudónimo de Hans Magnus Enzensberger, escritor alemán de libros como El diablo de los números y ¿Dónde has estado, Robert?, a quien ahora me muero de ganas por leer.
Da click aquí y en el segundo 58 verás a Sowa hablarle a Amélie.


sábado, 12 de septiembre de 2009

El hipo de Lola


texto: Christel Guczka
ilustraciones: Aitana Carrasco Inglés

LIBRO ILUSTRADO
Primera edición: 2009
Ediciones SM
Colección El Barco de Vapor - Los Piratas


Desde que Lola nació ha sido una niña muy sensible, dicen sus papás, extraña, comentan sus amigos; insoportable, piensa su hermano. Y es que Lola llora por todo


Primera impresión
Conocí a Lola en el blog de Aitana Carrasco. Con el antecedente del personaje de Salvavidas, me llamó la atención esta niña que no podía controlar su hipo. Meses más tarde, entré a tomar un diplomado en SM y conocí a Christel, la escritora. Me gustó la coincidencia, le tomé una foto a Christel sosteniendo su libro y, tan pronto llegué a mi casa, se la envié por mail a Aitana. Tuve que esperar varios meses para encontrar el libro. Las tres son mujeres que vale mucho la pena conocer. Por la vista nace el amor y ese primer encuentro con Lola me llenó de curiosidad para ver por qué esta niña causaba tantos estragos con cada hipo que tenía.

Las ilustraciones de Aitana siempre tienen un toque muy entrañable, como si la conocieras a través de sus escenarios, de esa técnica de collage, un gran colorido y personajes divirtiéndose, además del juego de incluir en su ilustración el mismo libro de Lola que tenemos en las manos abierto dentro de la ilustración. Así Aitana nos transporta a algo así como una cuarta dimensión.

Reseña
Lola es una niña que no conoce las medias tintas: cuando llora, lo hace a todo lo que da, cuando le da hipo, éste se siente en toda la cuadra, imagínate cuando se ríe o cuando se enoja... Lola es, lo que podríamos llamar, una niña apasionada y que se hace sentir. Basta que uno la conozca para confirmarlo.

Opinión
Los personajes y situaciones presentados en El hipo de Lola utilizan la exageración como recurso cómico y poético. Lola es lo que hace y, sobre todo, lo que siente, y por eso no puede pasar desapercibida para nadie: padres, hermano, mascotas o el mismo lector. Christel tiene una forma muy efectiva y verosímil de presentar esos sentimientos incontenibles de los niños: cuando aún no saben controlar lo que sienten y sus impulsos los superan. No existe lo bueno o lo malo, sólo lo que se siente y uno a uno, Lola prueba cada sentimiento hasta que consigue dominarlo y, por ende, dominarse a sí misma.

viernes, 4 de septiembre de 2009

¡Sálvate Elías!


texto: Élisabeth Brami
ilustraciones: Bernard Jeunet

LIBRO ÁLBUM
Primera edición: 2006
Kalandraka

Libros para soñar

“Escucha bien, Elías. A partir de ahora, te llamas Emilio, ¿entiendes? Y el señor y la señora François son tu tío y tu tía. Tienes que portarte muy bien. Volveremos”.



Primera impresión
Movida por mostrarme un ejemplo de ilustraciones en volumen, Anie fue al librero y me entregó ¡Sálvate, Elías!. Yo no me esperaba que, además de lo grandioso de las imágenes —en técnica y en contenido— la historia fuera a ser de ésas que te paralizan frente a la última página, la línea final, que hacen brotar las lágrimas (de niña jamás lloré por un libro ni por una película, qué raro).

La historia que cuenta es de ésas que te hacen volver y revolver las páginas cuando terminaste de leer para tratar de comprender el torbellino que pasó sobre ti. Luego volví a la oficina con Anie, y me recibió con una gran sonrisa, como si supiera exactamente lo que me acababa de vivir en ese libro.

Las ilustraciones suscitan millones de sensaciones y segundas lecturas. Guardan un discurso de ambivalencia o ironía que también tiene la historia, pero consiguen darles la vuelta, como toda buena ilustración. Creadas con papel maché, cartones, papeles y más, los rostros de los personajes no reflejan ninguna emoción contundente, casi cada página contrapone un ambiente seco (enfatizado por colores ocres, oxidados) a una página blanca que acoge el texto; en su parte baja se pasean animales: patos, ratas, un perro, un animal distinto en cada página. Como si nadie sintiera o como si ninguno, niño ni animal, pudiera hablar lo que siente.

Reseña
Un día Elías y sus papás dejan la casa “sin echar la llave”. Elías sólo tiene ocho años y no comprende muy bien la situación. Sus padres se van y lo dejan en el campo con los François, quienes ahora tendrán que pasar por sus tíos. Pero ellos pronto arrancan la estrella amarilla de la manga de su camisa y la pesadilla inexplicable se vuelve más y más grande, y la eterna espera del regreso de los padres resulta absolutamente desoladora.

Opinión
Si el miedo más profundo de un niño es perder a sus padres, cuando Elías además tiene que renunciar a su propio nombre, pareciera que queda flotando en la nada, que deja de existir. Sólo tiene ocho años y hasta su estrella amarilla ha perdido.

Las obras de tinte social a veces suelen hacer explícito un solo mensaje, pero no es el caso de ¡Sálvate, Elías!. La elección del narrador es determinante para generar ese ambiente confuso e incompleto: falta información —y no se dice de manera explícita nunca—, faltan colores, mientras que las texturas y los personajes mismos parecen irremediablemente desgastados. Mucho tiempo ha pasado sobre ellos y no están en lo que se mira o lee, sino en ese lugar donde cada vez el lector consigue identificarse con ellos, con él: Emilio o Elías.