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lunes, 7 de febrero de 2011

Cartas desde el interior

John Marsden
Novela
Primera edición: 2007
Tercera reimpresión: 2010
Castillo de la Lectura
Ediciones Castillo






11 de febrero

Querida Tracey:

Para ser honesta, no sé por qué contesto tu anuncio. No es que tenga más amigos por correspondencia, pero éste es un domingo aburrido y húmedo; todo el mundo salió, y pensé en hacer algo diferente...

[...]

Mandy

P. D. ¿Por qué tienes un apartado postal? Creí que eran para las grandes compañías.


18 de febrero

Querida Mandy:

Gracias por escribir. Escribes bien, mucho mejor que yo. Puse el anuncio para pasar el rato, como un desafío, y sólo tu respuesta me gustó. Recibí otras tres de unos tipos en verdad pervertidos, bastante graciosos, pero repugnantes. Y las de algunos niños. Aun así, fue emocionante recibirlas...
No sé qué más contarte. De todos modos, espero que sigas escribiendo. Ha de ser divertido escribirle a alguien sin hablerlo visto nunca. Prescott está muy lejos de Acacia Park. Nunca he estado en Acacia Park ni en otro sitio por ese rumbo. ¿Alguien lee tus cartas, o puedo escribirte lo que yo quiera?

Por favor escribe,

Tracey


!
El año pasado empezó un diplomado en literatura infantil en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, por parte de la universidad y de Ibby México. Como parte de las lecturas, recomendaron no sólo la de este libro, sino de una serie de notas periodísticas ante una polémica suscitada en Veracruz, cuando una maestra, además de las lecturas obligatorias, asignó éste y otros libros a sus alumnos de secundaria. Una madre hojeó el libro y encontró algunos párrafos llenos de violencia y temas poco apropiados para su hija. No se molestó en leer la novela completa, pero sí en hacer un escándalo en un periódico local y exigir que no hicieran gastar de más a los padres, y que prohibieran este tipo de libros que no pueden tener ninguna buena influencia en los adolescentes. No cabe duda de cómo llama la atención la censura. Tan pronto como tuve oportunidad, compré y leí esta extraordinaria novela epistolar.
Además de las notas sobre el libro, encontré esta entrada en el blog Libroadicto, de Javier Munguía, donde habla más de todo el problema generado en torno a Cartas desde el interior. Ver más.

*
La colección Castillo de lectura está conformada por novelas, por lo que no incluye casi en ningún caso ilustraciones, acaso alguna viñeta. Con todo, Castillo dio un giro al diseño de la misma, con portadas de colores muy vivos y una ilustración en blanco y negro que contrasta con el fondo y armoniza con la tipografía del título y autor. La portada de este libro estuvo a cargo de Abraham Balcázar.

+
Tracey y Mandy comienzan una amistad por medio de cartas. Como al principio de cualquier relación, dicen poco la una de la otra, pero poco a poco ahondan en quiénes son realmente. En este proceso descubren cosas tanto de su remitente como de sí mismas. Ambas pasan por periodos muy difíciles, no sólo por ser adolescentes, sino por aquello de lo que no pueden hablar con nadie más. Los silencios y las omisiones las dibujan a los ojos del lector, que nunca sabe más de ellas que lo que están dispuestas a compartir. La solución no viene de las palabras que reciben, pero consiguen no sentirse solas en un mundo que las ha aislado.


lunes, 31 de enero de 2011

Lirones:


Siempre había tenido muchas ganas de generar un proyecto editorial de literatura infantil. Hace algunos intenté de varias formas realizarlo y, un par de intentos fallidos después, abrí este blog para hablar de por qué me gustan tanto los libros para niños, y se fue construyendo sobre todo a base de ejemplos, con reseñas de lo que había en mis libreros, para pronto darme cuenta de cuánto lo que leemos nos construye, se nos queda y puede contar nuestra propia historia.

Amante de Alicia en el país de las maravillas, me encantó cuando, buscando un título para el blog, Rudy me sugirió “Lean lirones”. Me imaginaba al lirón del Sombrerero metido en su tetera leyendo, y con él, toda una población de lirones que alguna vez se asomaba y recomendaba lecturas. Tal como pasa en la vida real. Las maneras como un libro llega a nuestras manos es muy diversa, pero hay encuentros que uno atesora, recomendaciones sin las cuales no sólo no leeríamos nunca cierto libro, sino que simplemente no lo leeríamos igual. De mi agradecimiento por las palabras, personas y situaciones que han enmarcado mis encuentros, decidí darles crédito en cada entrada del blog y después dedicarle al libro algunas mías para que la cadena no terminara ahí.

En SM, María Cristina Vargas, editora de libros infantiles, cada semana me hacía recomendaciones. Así conocí Yo espero o Todos se besan menos yo, y tantos libros de Juan Gedovius. En el diplomado de ilustración vino un despliegue enorme de autores, libros y formatos. Jorge, Gerardo, Juan, Anie me mostraban sus libros favoritos; conocí autores como Shaun Tan o Dave McKean, editoriales increíbles como Kalandraka, Oqo, Media Vaca; técnicas que iban desde lo digital hasta la creación de escenarios completos y personajes hechos con plastilina o papel maché...

El blog era algo que disfrutaba muchísimo. Mi ejercicio y hobbie. Los domingos me despertaba, tomaba entre tres y cinco libros y me ponía a escribir sobre ellos: cómo habían llegado a mis manos, a través de quién, por qué me gustaban, qué me parecían las ilustraciones, quién era el autor, de qué se trataba, por qué formaban parte de mí. Nunca fueron para mí recomendaciones meramente, ni tampoco sólo un fichero de mi biblioteca personal. Era en cierta forma yo hablando de mí a través de los libros infantiles que leía. Tratar de hablar de manera sincera de algo que me apasiona y buscar contagiarlo; fomento a la lectura, una intención parecida a la que años más tarde tendría El Morbito.

No creo que el nacimiento del periódico que tanto soñé fuera el motivo para que poco a poco dejara de actualizar el blog. Quizá que este año no quería hablar de mí ni de lo que leía ni de lo que pensaba o sentía.

2010 fue un año extrañísimo.
Bendito dios que ya acabó.

Ahora sí, cada lunes un libro nuevo.
Sigan leyendo, lirones.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Buscando a Alaska


NOVELA

Primera edición: 2006
Tercera reimpresión: 2010
Castillo de la Lectura




Una semana antes de que dejara a mi familia, la Florida y el resto de mi vida anterior para irme a un internado de Alabama, mi madre insistió en darme una fiesta de despedida.
[Mi papá] también había asistido a Culver Creek, el mismo internado al que me dirigía, igual que sus dos hermanos y todos sus hijos. Creo que le gustaba la idea de que siguiera sus pasos. Mis tíos me habían contado historias de cuán famoso había sido en la facultad, de cómo se la había pasado armando relajos y al mismo tiempo aprobando con las mejores calificaciones todas sus clases. Esa vida sonaba mejor que la que yo tenía en Florida. Pero no, no era por papá. No exactamente.
—Esperen —entré al estudio de papá y encontré la biografía de François Rabelais. Me gustaba leer biografías de escritores, aunque (como era el caso de Rabelais) nunca hubiera leído nada de su obra. Pasé rápido las páginas hacia el final del libro y encontré una cita subrayada con marcador (“¡Nunca uses un marcador en mis libros!”, me había indicado mi papá mil veces; pero, ¿de qué otra manera se supone que encontrarás lo que buscas?)—. Este tipo —dije, de pie en el umbral de la sala—, François Rabelais, era un poeta y sus últimas palabras fueron: “Voy en busca de un Gran quizá”. Por eso me voy. No quiero espera hasta morir para empezar a buscar un Gran quizá. 

Primera impresión
En una época de intercambio de lecturas, Santiago me presumió que acababan de salir un par de libros de Editorial Castillo, cuyas portadas había ilustrado él. Uno era de miedo y otro de una muerte inesperada. Escogí, como es obvio, el de la muerte. Pero la espera duró varias páginas, y aún así no me arruinó demasiado el libro, aunque sí le reclamé como probablemente usted, querido lector, me reclamará si tiene a bien leer el libro y no encuentra esa muerte inesperada pronto. No importa.
Debí haber escrito esta reseña hace varios meses, pues entonces leí el libro y lo tenía más fresco. Pero es un libro tan triste que por alguna razón no lo hice. Tal vez no quería devolverlo aún (préstamo como fue del sr. Mano de papel), y ahora estoy lista para dejarlo ir, pues me quedo con el recuerdo y las citas favoritas.

No tiene ilustraciones, pero sí una gran portada que bien pueden ver aquí arribita.

Reseña
Miles, joven de 16 años, es enviado a estudiar a un internado. Poco popular y tímido, pronto hace muchos amigos, travesuras, bebe a escondidas, fuma, y se enamora perdidamente de Alaska, quien cambia para siempre su forma de ver el mundo.

Opinión
Este libro trata del amor, la muerte, la identidad. Me gusta que esté narrado en primera persona por el protagonista y ver cómo crece y cambia. Están claros los estragos provocados por el amor y la muerte, pérdidas a su manera los dos. Quién fuera Alaska para la quisieran a una así...

Citas favoritas
"Vagamente recuerdo a Lara de pie en la puerta, la habitación oscura, afuera oscuro, todo leve y cómodo pero un tanto giratorio, el mundo pulsando como si fuera un ritmo pesado de batería. Vagamente recuerdo al sonrisa de Lara desde la puerta, la relumbrante ambigüedad de la sonrisa de una chica, que parece prometer una respuesta a la pregunta, pero que nunca la da. La pregunta, aquella que todos hemos estado preguntando desde que las niñas dejaron de ser asquerosas, la pregunta que es demasiado simple para no ser complicada: ¿le gusto o no le gusto?" (p. 94)

"Así tal cual. De cien kilómetros por hora a dormirse en un nanosegundo. Yo quería acostarme junto a ella en el sofá, abrazarla y dormir. No coger, como en esas películas. Ni siquiera tener sexo. Sólo dormir juntos, en el sentido más inocente de la frase. Pero me faltaba valor, ella tenía novio, yo era torpe, ella era preciosa, yo era un aburrido sin remedio y ella era fascinante hasta el infinito. Así que regresé a mi habitación y caí sobre la litera inferior, pensando que si las personas fueran lluvia, yo sería llovizna y ella, un huracán." (p. 127)

"Ahora se ponía más fría con cada hora que pasaba, más muerta con cada una de mis exhalaciones. Pensé: 'Ése es el miedo: perdí algo importante, no lo puedo encontrar y lo necesito. Es un miedo semejante al de alguien que perdiera sus lentes, fuera a la óptica y le dijeran que todos los lentes del mundo se acabaron y que tendrá que vivir sin ellos'." (pp. 201-202)

lunes, 22 de febrero de 2010

Lucas

Novela
Primera edición: 2009
A Través del Espejo

Vi a Lucas por primera vez el verano pasado, en una hermosa tarde de finales de julio. En ese momento no sabía quién era... De hecho, ahora que lo pienso, ni siquiera sabía qué era. Desde el asiento trasero del auto apenas pude distinguir una criatura vestida de verde que caminaba sigilosamente a lo largo del Stand en medio de una brillante nube de calor. Era una figura delgada y andrajosa con pelo rubio color paja y una manera de andar —me hace gracia recordarlo ahora—, una manera de andar que susurraba secretos al aire.

Primera impresión
Me recomendaron Lucas concretamente para El Morbito. Como quien me lo recomendó lo hizo con tanto ahínco, comencé a imaginarme que realmente le gustaba el libro, y me dio mucha curiosidad leerlo. Pero cuando llegué a la oficina, me di cuenta de que no era la única curiosa y esperé un par de semanas. Las primeras setenta páginas son un gran planteamiento: parece que nada va a ocurrir, todo transcurre demasiado lento. Pero la historia no tarda en tomar su ritmo y una vez que lo hace resulta difícil dejar de leerlo.


Reseña
Cait McCann, una niña-joven de 15 años, vive con su padre en Hale, una pequeña isla inglesa. Dom, su hermano, llega de visita de la universidad. Cait ve por primera vez a un joven de cabello rubio y de inmediato se queda prendada de él. Una historia llena de pasiones encontradas, mentiras, intrigas, amor y dolor.

Opinión
A los 15 años todo suele ser extraño. Narrada en primera persona, Cait cuenta la historia de lo que ocurrió con Lucas, un chico misterioso a quien apenas conoce y que va develando poco a poco su personalidad para que  Cait descubra en ese trayecto la suya. Parece que nada ocurre, pero dentro de la gama de sentimientos contenidos y acciones sin ejecutarse, grandes revelaciones tienen lugar. No digo más porque no me gustaría arruinar nada, basta decir que cosas malas se avecinan siempre, anunciadas por la narradora desde la primera página, pero ¿qué cosas? Hay amor correspondido, se es joven, ¿qué podría salir mal? ¡Descúbralo! 

Citas favoritas
· “No creo que la valentía sea algo de lo cual haya que sentirse particularmente orgulloso. Por lo general se trata sólo de hacer algo que no quieres hacer con tal de evitar hacer algo de lo que tienes aún menos ganas.” 
· “Conténtate con lo que eres y no busques cambiar; ni temas el último de tus días ni lo añores”.
Marco Valerio Marcial


domingo, 14 de febrero de 2010

El frío modifica la trayectoria de los peces

Novela
Primera edición: 2009
Grijalbo


Navidad es una vez al año, pero los pequeños hábitos nunca se olvidan. Me extrañó que mis padres no estuvieran juntos. Mi madre no estaba sentada en el brazo del sillón reservado a mi padre, sino en el sofá, más lejos. Eran dos.

Primera impresión
El otro día tuve que ir al doctor. Medí mal el tiempo. Yo soy de esas personas que piensa su día (y aun ciertas acciones cotidianas) en una especie de cuadrícula o plano mental y aprovecha las trayectorias para hacer las cosas en una sola ida. Ese día iría al doctor (ubicado en el mero sur), luego regresaría a mi casa (cerca del centro) y más tarde iría a comer con mi mamá (también en el sur) para, finalmente, irme de ahí a trabajar (en el mero norte). Como regresaría a mi casa, no tomé los artículos necesarios para irme al trabajo, a saber: libro para leer en el metro, archivos (digitales) y otras cosas más. Pero mi cita con el doctor era muy temprano, y a mí se me hizo bien tarde.
Primera conclusión: ya no tendría tiempo de volver a mi casa, lo que implicaría un trayecto largo y aburrido (ya que no tenía mi libro conmigo) de camino al trabajo. Pensé: “No importa, en casa de mi mamá tomaré el de A sangre fría que siempre he querido leer y ya está”.
En fin, que no encontré el libro por ningún lugar y todo terminó en un drama familiar donde me quedó claro que tendría que irme sin leer hacia el trabajo.
Conclusión 2: Cuadricular el día es infalible si también lo es nuestra puntualidad.
Conclusión 3: Le conté esta triste historia a mi buen amigo Jorge alias Pixilon y al día siguiente me regaló El frío modifica la trayectoria de los peces (envuelto en este paquete) y que decía “Abrilita: para que ya no le robes sus libros a tu hermano”.

    Parábola: El libro que Jorge me dio lo entendí como un mensaje acerca de todo lo que le conté ese día de la pelea por encontrar un libro que era de todos en un lugar que antes era mío, pero que ahora es de mi hermano. Y fue, para mí en ese momento, el regalo perfecto.


Animación
Jorge también me compartió una animación promocional del libro que comparto ahora yo aquí.

Reseña
Québec. 1998. La peor tormenta de nieve de la que se haya tenido registro en esta ciudad. Es navidad y los papás de un niño de once años le informan que van a separarse. Él pide que algo pase para que sus padres sigan juntos. En la casa de al lado, su vecino ruso, un matemático, desarrolla una investigación de topología acerca de la trayectoria de los peces, con tres peces dorados en una pecera cuya temperatura no puede bajar de los 32º. A todos en la ciudad esta tormenta les cae terrible, a todos, excepto a nuestro protagonista.

Opinión
La mitad de la novela es excelente. Pone en tela de juicio lo que implica para los hijos que sus padres se divorcien. Además, trae a la mesa temas como la intolerancia a la homosexualidad y el racismo, así como la soledad y el amor. Sin embargo, la segunda mitad se vuelve predecible, cursi e inverosímil. Como si el autor, una vez habiendo puesto una serie de ingredientes de gran calidad, no supiera qué hacer con ellos.
No por eso la novela es menos entrañable, y vale la pena leerla.

Cita memorable:
“—¿Por qué haces todos esos cálculos con los peces?
—Quiero demostrar de manera matemática, en una teoría topológica, en concreto de nudos, que tú no escoges tu camino, sino son los demás quienes lo escogen por ti.”

domingo, 24 de enero de 2010

Un trabajo muy sucio



Novela
Primera edición: 2009



Charlie Asher caminaba por la tierra como camina una hormiga sobre la superficie del agua, como si, al más leve tropiezo, pudiera caer en picado y verse engullido por los abismos. Dotado de la imaginación de un macho beta, pasaba gran parte de su tiempo escudriñando el porvenir por si lograba atisbar las formas en que el mundo conspiraba para matarlo. A él, a su esposa, Rachel, y ahora también a Sophie, su hija recién nacida. Pero, pese a su concentración, pese a su paranoia y sus incesantes desvelos, desde el momento en que Rachel hizo pis y en la prueba de embarazo salió una rayita azul, hasta el momento en que la llevaron a la sala de reanimación del St. Francis Memorial, la Muerte logró colarse en su vida de rondón.


Primera impresión
Desde que era chica y a la fecha, pienso mucho en la muerte. Supongo que todos los seres humanos le tememos por igual, pero luego me doy cuenta de que no todo el mundo le da tanta importancia a la muerte. Hay quienes viven como si nunca fueran a morir o simplemente no parecen preocupados por eso, hay a quienes la muerte les llega de sorpresa, hay quienes, aún gozando de la mejor salud y teniendo toda su vida por delante, no consiguen hacer a un lado la idea de que un día morirán. O tal vez somos eso en cierta medida, y es en ciertos momentos que la muerte puede presentarse en forma de pensamiento, de pérdida o de literatura. Y es en la literatura donde aprendemos, la literatura que nos prepara para la vida.

Reseña
Charlie Asher teme a la muerte. Todo el tiempo piensa en todo lo que puede suceder. Es una persona sumamente nerviosa y aprehensiva. Para darle más fuerza a todos sus temores, su esposa Rachel de hecho muere a pocas horas de dar a luz a su hija Sophie. Una extraña aparición de un hombre de verde, seguida de una carta que llega a Charlie anunciándole que tendrá que volverse recolector almas, dan forma a esta novela de humor negro y enseñanza sobre el duelo y la muerte.

Opinión
Por lo general cuando alguien muere en una historia, sobre todo en una narrada con un peculiar tono cómico, la muerte se siente en una escena o dos y pasa de largo para llegar a lo que sigue. Esto no ocurre en Un trabajo muy sucio, donde el dolor ante la muerte de Rachel se hace sentir desde que ocurre y a lo largo de toda la novela. Sabemos de la personalidad aprehensiva de Charlie y sabemos que Rachel era todo para él. Pero es un gran hallazgo que, dentro de una historia donde habita la realidad y la fantasía, subsista un mensaje que habla literalmente de la muerte, de cómo se puede superar, de qué es el duelo y en fin, de cómo seguir viviendo aún con la idea siempre presente de que un día nuestros seres más queridos morirán y también nosotros.

A falta de ilustraciones que comentar, pues este libro no tiene más que en la portada (y una muy desafortunada, por cierto), cierro con esta cita sobre la fe:


—Lo he visto una y otra vez —dijo Charlie—. Más con los hombres que con las mujeres, pero con ambos, desde luego: muere el marido o la mujer, y es como si el superviviente quedara unido al otro con una cuerda, como un alpinista que hubiera caído en una grieta. Si el superviviente no se suelta (si no corta la amarra, supongo), el muerto lo arrastra a la tumba. Creo que eso me habría pasado a mí... Había algo más grande que yo, más grande que mi dolor. Esa es la única razón por la que he llegado hasta aquí.

martes, 20 de octubre de 2009

El curioso incidente del perro a media noche


Mark Haddon
Traducción de Patricia Antón de Vez
20ª edición: 2008
Salamandra


Pasaban 7 minutos de la medianoche. El perro estaba tumbado en la hierba, en medio del jardín de la casa de la señora Shears. Tenía los ojos cerrados. Parecía estar corriendo echado, como corren los perros cuando, en sueños, creen que persiguen un gato. Pero el perro no estaba corriendo o dormido. El perro estaba muerto.


Primera impresión
Decían “léelo”, decían que era un libro que casi de una sentada iba a leer, decían que lo comprara, me hablaban de él, decían que era memorable y me volvían a decir “léelo”. Un día una amiga publicó un video narrado por una niña acerca de su hermanito autista (“Mon petit frère de la lune”) y otros amigos comenzaron a comentar, hasta llegar a El curioso incidente del perro a media noche. Pero fue hasta este cumpleaños que Rox me lo regaló y hasta esta semana que casi literalmente de una sentada lo leí. Y como toda gran historia, hoy que terminé de leerlo, siento ese gran vacío que se genera cuando los personajes se vuelven parte de ti, cuando sientes que los conoces, y cuando te das cuenta de que la historia acabó y sientes que los vas a extrañar; desde la entraña lo sientes.

Ilustraciones
Aunque es una novela, El curioso incidente del perro a media noche tiene algunos dibujos, juega con la tipografía y se apoya en recursos gráficos que consiguen que uno como lector se meta de lleno en la historia y sienta y comprenda lo que Christopher, adolescente autista, percibe y siente.

Reseña
Christopher descubre muerto a Wellington, el perro de su vecina, la señora Shears. Le gustan los perros porque son leales y más inteligentes que muchas personas que conoce. Le duele que lo hayan matado y está dispuesto a descubrir al asesino. Fanático de Sir Arthur Conan Doyle, de las historias de Sherlock Holmes, del Perro de los Baskerville. Christopher comienza a y a hacer de detective y a escribir una novela policíaca (que de hecho tenemos en las manos), gracias a la cual nos damos cuenta de su vida, de su manera de razonar, de sus miedos, gustos y recuerdos, y develamos un misterio de la mano de este gran y original narrador.

Opinión
Este libro sin duda alguna se ha convertido en uno de mis favoritos. Apela por más de una vía al lector. Los dibujos que presenta para que uno consiga entender realmente de lo que está hablando el narrador, que aseguran que su mensaje sea unívoco y objetivo, y a la vez su conciencia franca de que el lenguaje está plagado de metáforas, de símiles y de mentiras; la serie de problemas matemáticos que cita y que lo fuerza a uno a sentarse detenidamente a seguirlos hasta comprenderlos o desechar la capacidad misma de entender otros; la responsabilidad emocional que a veces parece reducirse a la del lector, porque Christopher narra y describe, pero se confiesa incapaz de atar ciertos cabos, leer el lenguaje corporal (“la gente habla mucho sin utilizar ninguna palabra”), de expresar sus sentimientos como su padre o Siobhan (su maestra)... En fin, el punto de vista del narrador en apariencia sesgado recuerda que nunca es demasiada sensibilidad, que sólo se trata de conocer al otro y en esa medida ser pacientes para poder entenderlo y amarlo. Y está claro, no es tarea fácil.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Corazón de tinta



Cornelia Funke
LIBRO ILUSTRADO

Primera edición: 2008
Fondo de Cultura Económica/Ediciones Siruela
Traducción: Rosa Pilar Blanco

“Aquella noche llovía. Era una lluvia fina, murmuradora. Incluso años y años después, a Meggie le bastaba cerrar los ojos para oír sus dedos diminutos tamborileando contra el cristal. En algún lugar de la oscuridad ladraba un perro y Meggie no podía conciliar el sueño, por más vueltas que diera en la cama”


Primera impresión
Estaba por llegar a ver a mi abuela cuando en el radio comenzó a hablar Miriam Martínez, que aún trabajaba en el Fondo, invitada a cualquier programa que en ese momento escuchaba en el coche. Estaba ahí para presentar una trilogía de Cornelia Funke, cuyo primer libro era justamente éste: Corazón de tinta. Apenas hablar un poco de la historia, de los personajes y dar su opinión, me dieron muchas ganas de leer el libro. Llegué a mi destino pero seguí escuchando un momento más, anoté el nombre en un papel que tenía a la mano, y en cuanto pude lo compré. Recuerdo que lo leí un mes de diciembre porque me lo llevé a unas vacaciones de año nuevo. Fue quizá hace un año.

Ilustraciones
Lo que también me dejó prendada de este libro (conocido de oídas) fue que la autora no sólo escribía sino también ilustraba sus libros. Con más texto que ilustraciones, sus viñetas vienen a cerrar los capítulos, si bien llega un punto en que los dibujos se repiten... Tinta negra, línea, estilo como si fueran capitulares o detalles que envuelven la situación del capítulo.

Reseña
Meggie no lo sabe, pero su padre es nada menos que Lengua de Brujo, gran lector en voz alta que es capaz de traer al mundo real a los personajes cuyas historias narra. Pero este don tiene también un precio, y esta historia guarda un misterio. La madre de Meggie ha desaparecido, un visitante se presenta en plena noche y, una vez más, Meggie y Mortimer —su padre— deben dejar su casa atrás. Pero esta vez Meggie por fin encontrará respuestas.

Opinión
Corazón de tinta no sólo es entrañable por la historia que cuenta sino porque de cierta forma está construido sobre la base de los libros que inspiraron a la autora a escribir historias. De tal manera que no cuenta sólo una historia, sino cualquier buena historia, subyacente como está en el fondo de la anécdota, una cita abre cada capítulo y nos coloca en tono y en escena de lo que pudo haber ocurrido en otros libros, en todos los libros y que ocurre en este libro. Corazón de tinta es, entre otras cosas, una oda a la intertextualidad: genera tantas lecturas como necesarias fueron para construir esta memorable historia.

lunes, 8 de junio de 2009

El secreto de Gorco


texto: Ricardo Chávez Castañeda
ilustraciones: Francisco Nava
LIBRO ILUSTRADO

Primera edición: 2008
Alfaguara Infantil


Toda la gente guarda un secreto. El secreto más importante. No lo cuenta ni a sus amigos ni a sus padres ni a su esposa ni a nadie. Si todavía existieran las brujas habrían descubierto el secreto de Gorco. Pero las brujas ya no existen y Gorco es muy cuidadoso. No quiere que nadie sepa que su secreto es una niña larguísima de catorce años. “De ojos como lunas dormidas”, escribió Gorco, porque el lenguaje del amor es la poesía.

Primera impresión
De visita reciente en la sección de niños de una librería de Coyoacán encontré este libro. Me llamó la atención porque otro libro de Chávez Castañeda que leí me marcó profundamente (Salvavidas), y así es como uno va estableciendo una estrecha relación con los autores y con los libros. Para decidirme a comprar un libro desconocido acostumbro leer la primera página (supongo que muchos lo hacemos) y eso basta para llevarlo o no. Este libro pasó la prueba al instante.

Las ilustraciones se presentan en blanco y negro en el interior, y a color en la portada. Están hechas a lápiz y más que ambientes, Francisco Nava muestra muchos personajes simpáticos y con su estilo característico de rostros muy dulces.

Reseña
Gorco tiene un secreto: está enamorado de una niña mayor que él. No puede echarla de su mente, así que decide que lo único que le queda hacer es casarse con ella. Ante sus limitadas posibilidades no se esperará una solución que le llega de manera natural.

Opinión
La prosa de Chávez Castañeda me encanta; es muy sutil para delinear los sentimientos de los personajes y situaciones cotidianas y generar empatía con el lector. El libro trae además otro cuento titulado "El tiempo que se movía y el tiempo que no se sabía mover", pero la verdad Gorco es muy superior a él: como el cuento de Gorco es muy corto, quizá fue una decisión editorial meter otro. Con todo, vale mucho la pena tener el libro por Gorco, es de una ternura sin límites.

domingo, 7 de junio de 2009

Matilda



texto: Roald Dahl
ilustraciones: Quentin Blake
LIBRO ILUSTRADO

Primera edición: 2006
Alfaguara Infantil
Biblioteca Roald Dahl


Ocurre una cosa graciosa con los padres. Aunque su hijo sea el ser más repugnante que uno pueda imaginarse, creen que es maravilloso.
A veces se topa uno con padres que se comportan del modo opuesto. Padres que no demuestran el menor interés por sus hijos y que, naturalmente, son mucho peores que los que sienten un cariño delirante. El señor y la señora Wormwood eran de ésos.

Primera impresión
No voy a mentir. Vi hace muchos años la película de Matilda, igual que me pasó con La historia sin fin, y luego leí el libro. Parecería malo ver una película y luego sentir el deseo de leer la historia, pero me parece que apunta al fomento a la lectura de una forma grata, por lo que no veo nada malo en ello. Lo único malo a veces es tener que luchar con las imágenes cinematográficas y conseguir construir las propias. De cualquier manera, Matilda viene acompañada por unas espléndidas ilustraciones de Quentin Blake que, si bien dan una imagen más de los personajes y situaciones, complementan la historia y la adornan con una ternura particular de la que sus ilustraciones siempre están cargadas.

Las ilustraciones están hechas con tinta y aguadas. Tienen esa sensación de soltura y dinamismo que un trazo maduro como el de Quentin Blake sabe expresar. Los personajes son entrañables desde que uno los lee, y las ilustraciones ayudan a que queden prendados del lector para recordar esa sensación de lo que les ocurrió con las palabras cuando se evoca la sola imagen.

Reseña
A Matilda sus papás no la soportan, pero es una niña genio. Uno se pregunta cómo alguien así pudo haber nacido en esa familia, pero ella pronto descubre cómo sobrellevar a sus excéntricos padres y a la directora Tronchbull, primero gracias a su ingenio y pronto a un poder que nunca creyó tener.

Opinión
Presentar a un personaje que es superior a los demás debía tener una contraparte. Es muy atinado de Dahl comenzar burlándose de los padres que idolatran a sus hijos para luego mostrar cómo hay otros que los odian, incluso o por tratarse de alguien como Matilda. El uso de la ironía y la exageración son utilizados con maestría para arrancar carcajadas ante situaciones por demás violentas y adversas contra niños pequeños, violencia intrafamiliar y una despreocupación absoluta por una hija menor entrañable y más dulce que el nombre de su maestra, la señorita Honey. Ideal para leerse antes de dormir.

sábado, 23 de mayo de 2009

El sendero de los gatos apachurrados


texto: Alfonso Orejel
ilustraciones: Triveroquio (Anabel Prado y Jorge Mendoza)
LIBRO ILUSTRADO

Primera edición: 2008
Cidcli
Colección Delta 3




Miaaaaaauuuu fue la última palabra que lanzó Mino, mi gato favorito, antes de morir aplastado por las llantas de un auto desconocido.


Primera impresión
Anabel, en una cena en su casa, aprovechó para mostrarme unas ilustraciones en las que estaba trabajando. Sacó una cajita de zapatos y la destapó: dentro había un singular señor que se quitaba el sombrero (un mago o un presentador de circo) y dejaba ver un conejito blanco sobre su cabeza. Se trataba de su primer libro ilustrado para niños. Además, no lo hacía sola, sino en equipo con Jorge Mendoza alias Pixilon (Triveroquio), quien se encargó de crear los personajes y la escenografía de estos actores a los que Anabel daría vida modelándolos con plastilinas de colores. Pero esa impresión se reformuló cuando unos meses después, felizmente me encontré la publicación en la librería y me hice de ella.

Las ilustraciones están hechas con plastilina de colores, y los escenarios con acrílicos (¿o gouache?), que además muestran una perspectiva muy dinámica. Algunos personajes tienen facciones de gatos (pero no todos, sólo los niños) y son muy expresivos. El resultado son imágenes impresionantes en propuesta y manufactura, sobre todo por los detalles más pequeñitos, como las sombras y luces, algunas líneas de contorno delgaditas, texturas de pelo y hasta pedacitos de hilo y mecate para representar pelo y bigote.

Reseña
Mino, el gato del protagonista, es atropellado —al parecer por accidente— en la primera página de un libro. Su dueño, desconsolado, está en proceso de duelo cuando más gatos comienzan a morir. ¿Será sólo una coincidencia o habrá un misterio por develar? Una novela policíaca para lectores jóvenes, llena de humor negro y algunas imágenes un tanto grotescas que develan una verdad que nadie se esperaría.

Opinión
Algunos detalles del diseño y el papel utilizado me recuerdan más a una revista que a un libro, y eso no me pareció del todo atinado. Con todo, se trata de un libro muy original, tanto por lo que se arriesga al ofrecer una historia así a un público infantil, como por el tipo de ilustraciones, desarrolladas con un recurso tan poco explotado en México. Vale mucho la pena leerlo y tenerlo.

lunes, 18 de mayo de 2009

Zorrillo el último


texto: Roxanna Erdman
ilustraciones: Enrique Martínez
LIBRO ILUSTRADO

Primera edición en español: 2002
Segunda reimpresión: 2007
Alfaguara Infantil


El zorrillo ahuyenta los colores. Por eso es negro, con una franjita blanca que reluce en su lomo como la de una autopista recién pintada. Junto con los pandas y las cebras, proviene de la época en que el mundo aún no era a colores.

Primera impresión
Conocí a Roxanna Erdman en el diplomado de ilustración de Casul. Nos dio una plática por demás entretenida acerca de literatura, ilustración y, luego de dos que tres interrupciones de una compañera que jamás apagaba su celular y de las campanas de una iglesia que repicaban a la menor provocación, Roxanna nos presentó Zorrillo el último y nos habló de lo que era un bestiario.
Así, cuando algún indeciso pasee por la librería y con la suficiente suerte tome este libro, notará que le habla, apela a uno, lo exhorta a leerlo (pst, pst!): “Éste es un bestiario. ¿Que qué es un bestiario? Ah, pues un conjunto de retratos de animales, de historias que los describen de la nariz a la cola (o del pico a las patas, según). Son retratos narrados y podrían ser retratos hablados si alguien te los leyera en voz alta mientras intentas imaginar qué rayos hace el zorrillo en el título de este libro”.
De vuelta en el diplomado, a cada uno le fue asignado un animal para ilustrar. A mí me tocó el tlacuache y recuerdo hasta ahora la imagen del tlacuache que sin haber visto las ilustraciones originales contemplé pendiendo como hoja de un árbol en la noche de los tiempos, hasta que se secó y cayó para convertirse en el animal que hoy conocemos: “Cuando la nostalgia se le mete en el cuerpo, paso a pasito va y se instala a colgar de una rama. No sería raro que un día reverdeciera”.

Las ilustraciones, en blanco y negro, están llenas de simpatía y precisión. Los personajes le hacen justicia al texto, lo complementan. Dibujos tradicionales con tinta y plumilla (tal vez estilógrafo) se descuelgan de la parte superior de la hoja o se asoman a intentar leer o esperar a que alguien abra el libro y, tal como la escritora impulsara, les lea en voz alta su propia historia.

Reseña
Veinticuatro semblanzas de animales que parecen de lo más usuales, pero, atento querido lector, podrían referirse a usted. Las narrativas descripciones son también mitologías, poemas en prosa y parábolas del ser humano. Además, todas consiguen un tono de intimidad que de inmediato genera un vínculo con el lector.

Opinión
Al leer Zorrillo el último no pude negar sentir que, lo mismo el puercoespín que la ardilla, vivía en gran medida en todos estos animales, y al revés. Así, ante la primera sospecha de que Roxanna pudo haberse basado en su gente conocida para crear la semblanza de cada animal, me atrevería a decir que supo ver profundo y más allá de cada persona, para conocerlas a todas y plasmarlas en veinticuatro animales que recuerdan y evocan a todos los que estuvieron, estamos y estaremos, animales y personas por igual.

lunes, 4 de mayo de 2009

Salvavidas

texto: Ricardo Chávez Castañeda
ilustraciones: Aitana Carrasco Inglés
CUENTO ILUSTRADO

Primera edición: 2006
Segunda reimpresión: 2008
Ediciones SM
Colección El Barco de Vapor - Azul (a partir de 7 años)



Empecé a llorar sin motivos cuando cumplí siete años.
—Nosotros no hemos hecho nada —decían asustados mi hermana y mi hermano que eran más pequeños que yo.
—Yo tampoco le hice nada —murmuró mi maestra cuando yo rompí en llanto mientras ella daba la lección de ortografía.
—Nadie le ha hecho nada —le explicó mi mamá a la doctora y a la dentista, cuando ambas terminaron rascándose la cabeza en el mismo consultorio.
—Todo está bien con este niño —concluyó la pediatra, luego de escuchar el latido de mi corazón.
—Sano y entero como roble —diagnosticó la dentista, después de asomarse por mi boca quizá para ver también mi alma.
Y sin embargo, yo continuaba llorando.


Primera impresión
La cuarta de forros fue creada para que el lector potencial se dé una idea de lo que hay dentro del libro, pero yo siempre he dejado al último esta parte porque muchas veces quien se encarga de hacerlo ridículamente cuenta el final o alguna parte importante que es mejor no conocer de antemano, y mejor opto por leer la primera página. Aquí, antes, he transcrito la primera página o el primer impulso del libro. Ésa fue la primera impresión que me causó: una intriga absoluta, ¿por qué llora este pequeño niño? O más bien, ¿por qué no puede dejar de llorar? Y aunque es un misterio, de alguna forma todos nos hemos sentido alguna vez así; en el fondo, no hay mayor misterio y, una vez más, la solución no parece ser tan importante como el trayecto en el cual el llanto comienza a calmarse y la revelación tiene lugar.

Honestamente, las ilustraciones también fueron una razón de peso para que tomara por primera vez el libro; las imágenes de Aitana me llaman mucho, sus personajes son exactos y se abocan a expresar una intimidad entre sí que en el texto se sugiere, pero que las ilustraciones reafirman. La técnica, collage, pasteles, tinta (?) Nunca he podido descubrir exactamente cómo consigue esas texturas y que todo se integre tan bien.

Reseña
Narrado en primera persona, un niño nos cuenta que un día comenzó a llorar y no pudo parar. Lo atienden toda clase de médicos, sus padres hablan con él, nada lo hace detenerse, hasta que un día consigue ponerlo en palabras. Tiene miedo a la muerte.

jueves, 2 de abril de 2009

El dragón de Jano

texto: Irina Korschunow
ilustraciones: Jesús Gabán
CUENTO ILUSTRADO

Primera edición: 1987
Séptima edición: 1992
Ediciones SM
Colección El Barco de Vapor - Azul (a partir de 7 años)
Colección dirigida por Marinella Terzi
Título original: Hanno malt sich einen Drachen


Despacio, muy despacio, Jano se levanta. Despacio, muy despacio, va al cuarto de baño. Se lava los dientes y la cara. Luego, juega con la jabonera como si fuera un barco.
—¡Date prisa, Jano! —dice la madre—. Debes llegar a tiempo al colegio.
¿A tiempo? No. Al contrario. En realidad, a Jano le gustaría no ir nunca más.
Primera impresión
Antes de dormir, cuando tenía alrededor de 8 años, mi mamá nos leía a mi hermano y a mí cuentos; uno memorable fue El dragón de Jano. Apenas hace unos meses mi mamá tuvo a bien regalárselo a mi primita Emilia, que acaba de cumplir 7.

Las ilustraciones muestran a los personajes a una tinta, dando piruetas y divirtiéndose juntos. La caracterización del protagonista lo enmarca en ese contexto de fastidio y soledad con la que lucha constantemente. El trazo es muy expresivo y el escenario bien enmarcado.

Reseña
Jano es un niño regordete y solo. En la escuela todo el tiempo lo molestan y no consigue juntar fuerzas para levantarse cada día por la mañana, pero lo tiene que hacer. Un día, distraído dibuja una figurilla en la tierra, y de ella surge un pequeño amigo: un dragón que se siente tan incomprendido como Jano. El niño le presentará el mundo a su nueva compañía y sin notarlo comenzará a adaptarse a ese mundo donde no se siente contento.